Agus Morales: “La crisis de los refugiados va a cambiar la identidad de Europa”

Una entrevista de Paula Rodríguez y Sergio Navarro

Con motivo de la campaña “Seguir con Vida” llevada a cabo por Médicos Sin Fronteras en Murcia, entrevistamos a Agus Morales, periodista internacional, y a Anna Surinyach, fotoperiodista miembro de Médicos Sin Fronteras. Asistieron a una charla en la Facultad de Comunicación y Documentación de la Universidad de Murcia para presentar sus proyectos Éxodos y Seguir con Vida, que da nombre a la campaña.

Paula Rodríguez: Vámonos un poco al inicio de todo esto, ¿cómo decidisteis ser periodistas? ¿Fue por vocación o llegasteis al oficio por casualidad?

Agus Morales: Yo sí, desde que tenía ocho años quería ser periodista. De hecho, nunca había pensado trabajar en algún momento para una ONG. Hice la carrera de Periodismo, estuve trabajando en la Agencia EFE en la India y en Paquistán, también haciendo coberturas en Afganistán, y después estuve trabajando con MSF tres años. Ahora ya no estoy dentro pero sigo colaborando. Además, estoy en una revista que se llama 5W. La revista me ocupa casi el ochenta por ciento de mi tiempo y también soy profesor asociado de la Universidad de Barcelona.

Anna Surinyach: Lo mío no es tan vocacional como Agus. En mi familia, mis padres son los dos médicos, entonces tenía claro que yo también lo sería. Pero a la hora de elegir la carrera en la universidad dije: “pero si yo no quiero ser médico, lo que quiero es viajar, contar lo que veo, contar historias…”. Y fue en el último momento cuando decidí Periodismo. Dentro del Periodismo tenía muy claro que quería hacer fotografías porque esa era mi manera de ver el mundo y de contarlo.

P: ¿Qué pasó por vuestra mente para decidir ser corresponsales de guerra?

AM: Nunca me he considerado periodista de guerra. Siempre he tenido esa vocación de periodista internacional. Sí que hay un impulso solidario pero, particularmente en mi caso, también hay mucha parte de curiosidad intelectual. He estado en países en conflicto como en Pakistán, que tiene un alto grado de violencia, pero siempre me ha interesado más lo que hay detrás de ella. Siempre he sido un periodista de estar detrás de las cosas que pasan más que en primera línea de batalla. Respeto mucho a los periodistas de guerra porque obviamente se asume mucho más riesgo.

Creo que es necesario dar una narrativa más completa porque un país en guerra no son sólo las bombas, sino un sistema sanitario que no funciona, las escuelas cerradas, los niños que siguen jugando en un parque… A nivel fotográfico hay también unos que están en primera línea y otros que te enseñan consecuencias indirectas de la guerra pero que también son parte del conflicto, y creo que las dos cosas hay que enseñarlas.

P: ¿Qué te lleva a dar el paso de trabajar para una agencia periodística a una ONG como Médicos Sin Fronteras?

AM: Para serte sincero, estaba un poco cansado de las rutinas de producción de los medios tradicionales, en este caso de la Agencia EFE. Fueron años fantásticos y tenía compañeros muy buenos, grandes periodistas, pero quería probar otra cosa. Quería abrir la mente y también quería conocer África. Me pareció que dentro de las organizaciones que están haciendo una labor humanitaria, MSF era la más seria y solicité el puesto de trabajo. Estoy muy contento de haber estado el tiempo que estuve, o sea que no me arrepiento. Si me lo hubieras dicho cinco meses antes de entrar en la organización, no me lo hubiera creído porque tenía clarísimo que todavía quería trabajar en un medio. Al fin y al cabo MSF fue fundada por médicos y periodistas, con lo cual era un lugar lógico para mí. Tengo muchas cosas en común con la gente que trabaja allí, veo que no somos tan diferentes.

AS: Mi caso es diferente, porque yo entré de becaria en MSF y me quedé. He crecido y he aprendido a hacer periodismo con ellos. Si que es verdad que cuando estudias periodismo no piensas en trabajar para una ONG, al menos cuando yo empecé. Ahora creo que hay una tendencia a ello.

Empecé a trabajar con ellos y he hecho cosas que en un medio tradicional sería muy difícil, por ejemplo Éxodos, Seguir con Vida, o proyectos de largo recorrido en los que puedes volver dos o tres veces a países como en los que trabaja MSF. Me han permitido viajar a esos sitios y además explorar nuevos lenguajes periodísticos y audiovisuales.

P: ¿Cómo nació el proyecto de Éxodos?

AS: En 2013, pensamos qué proyecto de largo recorrido tenía sentido hacer en aquel momento y vimos que uno bueno, a partir de los contextos en los que trabajaba MSF, era contar las diferencias y similitudes entre refugiados, desplazados y migrantes. Ahora se conocen un poco más por toda la crisis que estamos viviendo, pero hace unos años se confundían un montón los términos. A partir de esa idea inicial, definimos en qué contexto lo contaríamos.

AM: Surgió de nuestra propia dinámica porque estábamos viendo que cubríamos crisis que eran movimientos de población a causa de violencia. Entonces, al saber que había una coherencia en todo lo que cubríamos, decidimos hacer un proyecto de largo recorrido. Y ese es el germen de la campaña Seguir con Vida que estamos haciendo ahora.

S: ¿Cuánto tiempo soléis estar en el terreno de seguido?

AS: Entre dos o tres semanas, que yo creo que es poco. Pero, por dinámicas de trabajo, para no entorpecer al resto de personal de MSF tiene que ser así. En el caso de Éxodos hemos vuelto a los sitios dos veces para seguir las historias y el desarrollo del contexto, y en Seguir con vida hemos vuelto a los lugares en lo que habíamos trabajado. El periodo en el que estamos en cada viaje es corto pero intentamos volver para ver la evolución.

Anna Surinyach y Agus Morales recordando su estancia en Siria

Anna Surinyach y Agus Morales recordando su estancia en Siria. Fuente: PAULA RODRÍGUEZ

 

P: ¿Qué es lo que más os impactó la primera vez que llegasteis a esos territorios?

AM: Depende del país, en Éxodos el primer sitio fue Siria.

AS: Es que fue Siria, ahí impacta todo.

AM: Fuimos cuando todavía se podía ir. Estuvimos casi todo el tiempo en un campo de desplazados y en un hospital. Normalmente te llevas más historias personales, como por ejemplo, en Éxodos, conocimos a una chica, Salwah, que tenía dieciocho años. Un francotirador le disparó y la dejó en silla de ruedas, estuvimos con ella y su familia un día entero. Era una chica super vital, muy animada y ahora no sabemos nada de ella, me hubiera gustado mantener el contacto y teníamos un teléfono pero ya no funciona, en teoría está en Turquía, pero no sabemos dónde está con certeza. Hay historias que se te quedan grabadas y esta es una de ellas.

AS: A mí lo que me pasa, creo que por vocación, es que se me quedan imágenes difíciles de olvidar. Por ejemplo, en Sudán del Sur falta mucha agua y había una mujer recogiendo con las manos la que quedaba en el suelo después de que un camión fuera repartiéndola.

También allí llegamos a unos campos de desplazados en el que solo estaban construidas las tiendas sin las coberturas, sólo la estructura, y ahí sí que tienes un impacto visual, dices: “esta gente está viviendo en la nada, pero en la nada absoluta”.

Son momentos puntuales los que te impactan; un niño con las manos cortadas en el hospital…no es que llegues y te abrumes por todo, pero también eso es consecuencia de que no nos metemos en primera línea.

La primera vez que llegamos a Malakal vimos cómo habían arrasado toda una ciudad, esa imagen si que te impacta: muertos por las calles, los soldados campando a sus anchas en una ciudad que había sido la segunda más importante de Sudán del Sur.

S: Al vivir este tipo de historias desde tan cerca, ¿os han llegado alguna vez momentos de flaqueza? Momentos de decir ‘qué estoy haciendo yo aquí’ o, por el contrario, os animan a seguir adelante porque lo que estáis haciendo es importante.

AS: Personalmente, no es que crea que lo que hago sea importante sino que soy una privilegiada por poder estar ahí. No digo que no haya momentos durante los viajes en los que decaigas y no puedas más, o que oigas historias que te superan, pero cuando estás ahí te olvidas un poco de ti, lo que te importa es buscar historias que puedas contar bien para acercar al público las realidades que estás viviendo. Mi máxima prioridad allí es esa, luego cuando llego a España, no es que me derrumbe de golpe, pero sí que hay  momentos malos…Al final lo que siempre decimos es que nosotros tenemos billete de vuelta y lo que a ti te pase te da un poco igual.

AM: A mí me asombra la entereza de muchas personas para superar los episodios de violencia que han sufrido. Ese juego de ponerse en el lugar del otro, yo cuando lo hago siempre acabo perdiendo.

P: ¿Cuál es la situación más fuerte que  habéis vivido trabajando como periodistas o con Médicos Sin Fronteras?

AS: Realizando esta campaña, donde me quedé más noqueada fue en Jordania. Estuvimos en Ramtha, donde Médicos Sin Fronteras trabaja la cirugía de guerra en un hospital y atiende a toda la población que llega herida de la guerra de Siria. En una habitación del hospital, había una familia con tres niños y pedimos hacerles una entrevista. Se trataba de un matrimonio que se había casado hace cinco años, justo cuando estalló el conflicto, cuya casa había sido bombardeada y habían perdido a su hijo menor de ocho meses, a su hija mayor de cuatro años le amputaron una pierna, la otra niña tenía toda la cara llena de esquirlas y el niño de dos años había perdido un ojo. Cuando vimos a esta familia, todo esto había sucedido hace apenas dos o tres semanas. Empezamos a entrevistarlo y hubo un momento en el que dije: “No puedo escuchar esta historia”. Además, te das cuenta que esta gente ha tenido suerte: los padres están vivos y han conseguido permanecer todos juntos en un hospital de MSF. Nosotros estuvimos allí solo un día y esto pasa allí de continuo, fue darse cuenta de lo cruel que es esta guerra.

AM: En el Dignity, el barco de rescate de MSF, rescataron a un chico somalí de unos quince años que sufría una enfermedad crónica y que además había sido torturado en Libia, por lo que llegó fatal. El chico empezó a responder al tratamiento, pero cuando lo sacaron para que viera el mar, porque nos estábamos acercando ya a Italia, se desmayó y murió. Si todo esto hubiera pasado en Libia no nos habríamos enterado, esto te hace reflexionar mucho.

AS: También impacta mucho ver a los médicos afectados, no te das cuenta de que es a ellos a quien se le muere la gente en las manos. Cuando estuvimos en Sudán del Sur para este proyecto, había un médico que se llamaba Xavi Casero que se pasaba todo el día trabajando y que se veía totalmente desbordado, mucha gente se le moría por las pésimas condiciones en las que llegaban y los veíais muy afectados.

S: Mirando como se encuentra la situación a nivel internacional, ¿es la crisis de los refugiados el gran fracaso de la Unión Europea?

AM: Desde el punto de vista histórico, desde luego que esto va a cambiar la identidad de Europa y de la Unión Europea. Yo creo que ahora mismo la población no se está dando cuenta de hasta qué punto esto está cambiando los valores de Europa y, cuando se eche una mirada atrás, estos años van a ser determinantes para entender lo que ha pasado. Incluso el hecho de que esté temblando el sistema Schengen es una derrota para Europa y la UE. Con la crisis de los refugiados se está pensando más en Europa que en los propios refugiados. Desde el punto de vista de Europa, es una fracaso absoluto, y creo que todavía  nos quedan por ver cosas peores.

Lo que es más triste aún, evidentemente, son los efectos que esto tiene sobre poblaciones que están viviendo la guerra: afganos,iraquíes, sirios, etc eso es lo peor. Ya no solo la propia imagen de la UE o cómo se están derrumbando esos valores sino la falta de asistencia, de acogida, incluso rechazo y ,a veces, racismo.

AS: Con esto se ha demostrado la inoperancia que tienen a la hora de hacer las leyes o llegar a acuerdos, porque los veintiocho tienen que estar de acuerdo, así que es imposible que vayan a legislar sobre nada que no sea cerrar las frontera. Durante el verano tuvieron muchas reuniones y no han llegado a nada. Los refugiados seguían llegando y ellos se reunían un jueves y hasta los quince días siguientes no volvían a reunirse para hablar.

S: ¿Cuál es el ambiente dentro de los campos de refugiados?

AS: Depende, si te vas a campos de refugiados como el de Jordania son campos donde la gente vive en una falsa realidad a la espera de que se acabe la guerra en su país. Son campos-ciudad a las puertas de las fronteras, sin embargo, lo que vemos en Idomeni no es un campo de refugiados ni es nada, es una vergüenza.

Agus y Anna en la charla de Médicos Sin Fronteras en la UMU

Agus y Anna en la charla de Médicos Sin Fronteras en la UMU. Fuente: ANTONIO GIMENEZ MARTIN

 

S: Es una pena que los medios de comunicación no estén haciendo ese periodismo de denuncia y al final haya que recurrir a las redes sociales para informarte.

AM: La crisis de los refugiados, mejor dicho, la ruta de los refugiados si se está cubriendo por los medios. Grandes cadenas de televisión, programas de radio o diarios están haciendo un gran despliegue porque está cerca, es barato y porque nos toca de cerca. Pero sí que no hay un análisis sobre los orígenes, las causas, las guerras que hay detrás y sobre otros movimientos de población que tienen lugar lejos de aquí, que estadísticamente son mucho mayores. También es verdad que en redes sociales, sobre todo a través de periodistas, activistas, etc sí que se ha hecho mucho trabajo y si eres hábil y estás atento a las redes sociales puedes tener mucha más información de la que te hacen llegar los grandes medios, pero eso también pasa con otros ámbitos.

S: ¿Por qué es África la gran olvidada?

AM: Por varios motivos. El primero es la cercanía; la conexión cultural-política-económica, ya que no es lo mismo para nosotros una guerra en la que ha participado directamente Estados Unidos como en Afganistán, y que aún así está quedando olvidada, que una que tiene lugar en África y que creemos que no tiene una conexión directa con nosotros.

Y el segundo, es la percepción, peligrosa e irracional, de ‘se están matando entre ellos’ con lo cual no me voy a implicar. Pero es igual que con los atentados terroristas, uno en Bruselas tiene mucho más revuelo que en Pakistán. También hay otros motivos, dentro de la industria periodística, y es que la mayoría de los reporteros están en occidente.

S: ¿Qué pensáis de la opinión generalizada que se ha formado en torno a que, si se abren las fronteras a los refugiados, podrían colarse terroristas?

AS: Es totalmente erróneo pensar que un terrorista yihadista pueda entrar a Europa por la ruta de los refugiados porque van a entrar en primera clase, bussines, y directamente a Madrid si quieren.

Yo creo que esta relación se debe al desconocimiento de la población y también los partidos políticos lo están utilizando un poco. Una declaración de Mariano Rajoy en la que se intuya que está diciendo eso va a ser muy difícil de contrarrestar con información veraz porque la declaración va a salir veinte veces en los medios y hacer un reportaje que te cuente realmente de dónde viene ISIS y cómo actúa requiere muchísimo esfuerzo por parte del espectador para entenderlo realmente. Hay veces que las redes sociales tergiversan la información y todo eso hace que la gente se quede con los titulares y no profundicen.

P: Quería que nos contarais un poco la visión local de los medios, ¿cómo trabajan allí los periodistas?

AM: En general los medios locales son fundamentales. Los periodistas locales son los que más riesgos asumen. De todos los periodistas muertos cada año la mayoría son locales. Por ejemplo, en Méjico se están muriendo periodistas cada día y muchos están dejando de hacer su trabajo porque, al final, haces un cálculo de qué es más importante: ¿mi vida o informar de lo que está pasando? Y eso, evidentemente, es un ataque contra la libertad de expresión, que está haciendo mucho daño.

Los periodistas extranjeros, cuando no estamos allí de corresponsales,vamos un poco de paracaidistas. Vamos a un sitio, estamos un tiempo y volvemos. Pero los que tienen que estar allí son los medios locales y, depende del país, pero hay algunos que están haciendo muy buen trabajo. En las elecciones de 2009 en Afganistán, los que destaparon el fraude electoral fueron los periodistas locales, no los extranjeros.

AS: En el World Press Photo de este año, las fotos que están hechas en Siria son de locales. Sin los periodistas locales no nos enteraríamos de muchas cosas. Ellos son los que te proporcionan la información cuando vas a los sitios, no tanto trabajando para MSF, pero si vas como freelance sí.

AM: En Siria pasa una cosa interesante también y es que los que estaban transmitiendo imágenes y enviando información ya no eran tanto periodistas como activistas. Estos es complicado, sobre todo, si perteneces a un bando porque tu información siempre va a ser sesgada, pero al final eran los únicos testigos de lo que estaba pasando en Alepo, Homs… Ha sido un conflicto, en ese sentido, que nos ha enseñado muchas cosas sobre los circuitos de información.

AS: Sí, las Primaveras Árabes en general.

S: Quería preguntaros precisamente por la Primaveras Árabe. Hace cuatro años se veía como la revolución democrática de África, ahora, si nos fijamos, en Egipto ha habido un golpe de Estado, Libia es un Estado fallido y Siria se encuentra en un cruenta guerra civil. ¿Qué pasó?

AM: Es un proceso histórico muy complejo, algunos países no los conozco de cerca como Libia, pero creo que estamos asistiendo a la gran resaca de la Primavera Árabe. Todo ese ciclo que empezó en 2011 con manifestaciones y protestas ha desembocado en regímenes autoritarios y guerras.

AS: Además hay muchos agentes implicados. En Egipto no es el propio país el que ha provocado que el golpe de Estado triunfe, hay muchos actores y ahí se ve la complicidad. No solo la gente ha salido a la calle y la han silenciado sino que han comenzado unos procesos democráticos que luego se han parado y han derivado en lo que es ahora Libia, Siria o Egipto.

S: Hablando de estos actores, le dedicáis un apartado en el anuario de la Revista 5W, hay muchas empresas lucrándose con estos conflictos y es un tema del que se habla muy poco.

AM: Lo que dice el autor de ese artículo es que nos fijamos mucho dónde cae el proyectil y qué daños genera en el campo de batalla. Sin embargo, no nos preguntamos de dónde viene ese proyectil o quién lo fabricó y se ha aprovechado de su venta. Todo eso no lo miramos tanto, nos cuesta ir al origen de los problemas y, sin duda, las guerras son un caso paradigmático.

S: En septiembre del año pasado comenzasteis con la Revista 5W, un proyecto novedoso centrado únicamente en el ámbito de la información internacional. ¿Cómo os juntáis un grupo de periodistas internacional y decidís emprender esta aventura?

AM: Son ese tipo de cosas que están en el aire y que alguien tenía que hacer. Hay muy buenos profesionales en el ámbito de la información internacional, tanto fotógrafos como plumillas que trabajan por todo el mundo y que necesitaban un espacio donde mostrar una visión de la información internacional que no se da en los medios tradicionales. Sobre todo, hay una apuesta por la profundidad y la calidad, se trata de una web que apuesta por la imagen pero también por el papel. Esto nace de la convicción de que la gente sigue leyendo pero, para que lo hagan, hay que ofrecerle un producto de calidad. Si caemos en el error de creer que la gente ya no lee y llevamos los mensajes de la televisión al papel cometemos un error.

AS: Una de las claves de 5W es que no luchamos con la actualidad y eso es básico. Nosotros hacemos piezas largas, trabajadas, con mucha edición. Estamos haciendo un producto que respeta mucho al espectador y eso lleva su tiempo, no ponemos una foto cualquiera para ilustrar un texto. Nos han llegado trabajos muy buenos que no tenían imagen y lo que hacemos es intentar buscar fotos de otros compañeros. La imagen no debe ser eso que se pone cuando hay un hueco en la página y tenemos que rellenarlo, tiene que decir algo.

P: ¿Qué debe tener una foto?

AS: Una foto tiene que contar algo, al final una foto tiene que estar en las páginas por un motivos. No puedes incluirla porque te sobra el espacio o hay mucho texto. Tiene que informar o ilustrar algo del texto que de verdad merece ser ilustrado. Contarlo parece fácil pero luego es muy complicado.

P: ¿Cómo financiáis los viajes para realizar este tipo de crónicas?

AM: Siempre digo que no existen los medios independientes, nosotros tampoco lo somos. Dependemos de forma casi total de los socios, la gente que compra la revista en formato papel y de todos los que han apostado por este proyecto. Al final, la publicidad no es representativa para el conjunto de la facturación. Para pagar lo que publicamos, para hacer periodismo, dependemos de la gente.

S: ¿ Cuál pensabais que iba a ser la acogida de esta Revista5W?

AM: Menor de la que fue, sin duda. Éramos optimistas, pero también sabíamos que mucha gente se sumaría después, sin embargo, el principio nos abrumó un poco porque no esperábamos que tanta gente nos apoyara antes de que saliera el producto. Esto nos muestra que había una necesidad de este tipo de proyectos, el público lo quería y, pese a ser un producto de nicho, una buena historia es una buena historia esté hecha aquí, en México o en la República Democrática del Congo.

 

CC BY-NC-ND 4.0
Agus Morales: “La crisis de los refugiados va a cambiar la identidad de Europa” por Paula Rodríguez está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Noticias relacionadas