Alberto Garzón, en Murcia para defender la educación pública

El candidato a la presidencia del Gobierno por Unidad Popular, Alberto Garzón, ha intervenido en el acto ‘En defensa de la educación y la universidad públicas’, celebrado el pasado jueves en el Paraninfo del Campus de La Merced.

Alberto Garzón en el Paraninfo

Alberto Garzón, junto a las dos candidatas de Unidad Popular por Murcia. Foto: Belén Bravo

El acto lo ha abierto Rebeca González, estudiante de la UM y candidata de Unidad Popular por Murcia. La activista ha señalado que en un momento en que las miradas se centran en otros asuntos “más televisivos y electoralistas”, la propuesta es abrir un debate sobre la educación, sobre todo cuando el Plan Bolonia y el más reciente 3+2 la presentan “como un nicho de mercado por explotar”.

También ha intervenido en el acto Magdalena Martínez Bode, cabeza de lista de la candidatura al Congreso de Unidad Popular Región de Murcia, que ha sido contundente al afirmar que la Universidad de Murcia tendría “una mejor posición y estaría mejor financiada si no tuviera un competidor”, en referencia a la UCAM, que recibe recursos públicos –suelo, instalaciones, prácticas en hospitales…- a pesar de “representar una educación elitista”.

Alberto Garzón ha pedido en su discurso una concepción noble de la política, y también de la educación. La política, en su tablero de juego actual, resulta cada vez más espectacularizada y epidérmica; más parecida a un “mercado de votos” que a una política de programas. Esa mercantilización, afirma el candidato, se extiende a otros ámbitos, como la educación, concebida hoy en términos instrumentales y de rentabilidad. Prueba de ello es la llegada a las universidades de “másteres patrocinados por grandes empresas”.

Si el sentido común es hoy el neoliberalismo, afirma Garzón, él se declara en contra de ese sentido común, e insiste en que hay que “hacer pedagogía” para cambiar los valores dominantes, valores que hacen, explica el candidato, que la propuesta que expuso la semana pasada en El Objetivo -el programa de La Sexta- se vea como una utopía: la creación desde el gobierno de un millón de puestos de trabajo con un presupuesto de 15.000 millones de euros se percibe como irrealizable, aunque se hayan rescatado bancos y autopistas con cifras similares.

Garzón ha insistido también en que la crisis se ha utilizado como una excusa para seguir privatizando. “No es solo una transferencia de propiedad; es una transferencia de derechos”; porque al hacer uso de servicios básicos privatizados, advierte, “dejamos de ser ciudadanos para ser clientes”.

“Muchas de las políticas actuales están hechas para convertirnos en idiotas”, afirma, “y tenemos el deber moral y político de no serlo”. Y es que, como Garzón ha explicado, en la Antigua Grecia -y de aquí viene la palabra actual- idiota era aquel que no se preocupa de lo público, sino solo de lo privado.

Para cerrar su discurso, invita a seguir luchando hoy por los derechos del futuro, y con menos tiempo del deseado por cuestión de horarios, atiende una ronda de preguntas. Varios de los oyentes han planteado en el micro cuestiones que han recorrido desde Grecia o las diferencias con Podemos hasta una posible dimisión, y que Garzón ha respondido una a una y sin complejos antes de despedirse en el auditorio.

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