La “Guía de estilo: Personas privadas de libertad y el voluntariado penitenciario” o cómo darle voz a las minorías en riesgo de exclusión social

Elaborada por la Red Europea para la Lucha contra la Pobreza, la Guía de estilo fue presentada en la Facultad de Comunicación y Documentación de la UMU el pasado 29 de octubre.

Guía de Estilo: Personas privadas de libertad y el voluntariado penitenciario. Foto: Indira Aniorte

Guía de Estilo: Personas privadas de libertad y el voluntariado penitenciario. Foto: Indira Aniorte

Este breve manual pretende ser una ayuda para los profesionales de la comunicación con el fin de que ofrezcan una información de calidad sobres las personas vulnerables y en situación de pobreza. Lourdes Martínez, profesora de periodismo especializado en la Universidad de Murcia, fue la encargada de comenzar la exposición con una introducción a la guía y sus objetivos principales. Señaló el poco o nulo reflejo de la realidad en los medios de comunicación y reivindicó la función social del periodismo. El conocimiento de la realidad es crucial para poder transmitir al espectador una información verdadera y fiable; para ello, los periodistas deben “conocer la realidad desde dentro”, según la profesora Lourdes.

La EAPN, responsable de otras guías de estilo, insiste en el objetivo de sensibilizar sobre la exclusión social y la pobreza. Para esto, contó en esta ocasión con la intervención del sociólogo y filósofo Enrique Arnaz sobre el tratamiento de las personas privadas de libertad.

“No existe aquello de lo que no se habla, y de la cárcel no se habla”,  Enrique Arnaz.

Ponentes presentando la guía de estilo. Foto: Indira Aniorte

Ponentes presentando la Guía de estilo. Foto: Indira Aniorte

Arnaz desmontó la idea de la cárcel como espacio agradable, tranquilo y “lujoso” para las personas encarceladas. Con tres ideas sentenció que los centros penitenciarios son verdaderas estructuras de violencia. Solo arrojó un poco de optimismo al reconocer las posibilidades de aprendizaje –de otros aspectos y de uno mismo- o de replanteamiento de conducta que se crean en la cárcel. No obstante, estas oportunidades contrastan con las condiciones de negación, que hacen del espacio lo contrario a un ambiente educativo, terapéutico y cultural. Ante todo, Enrique Arnaz quiso defender la posibilidad de cambio en todas las personas, y terminó su intervención reclamando un periodismo educativo y preventivo que dé la palabra a los “sin voz” y ayude a romper la idea de que no se puede cambiar.

José Juan Sánchez, voluntario de prisiones; el educador Manuel Illera; la periodista Beatriz Montero y el educador Carlos Negro se encargaron de explicar más a fondo la guía aportando su visión sobre el tema. Todos coincidieron en el papel fundamental del periodista que debe luchar para que la gente esté informada y desee saber. “La mayor lacra de una sociedad es la ignorancia voluntaria” manifestó José Juan al principio de su intervención, apoyándose en anécdotas vividas en el desarrollo de su voluntariado. Carlos Negro criticó la falta de transparencia de los profesionales de la comunicación en el momento en que dejan de buscar la realidad y “hacen lo que les mandan”, mientras que la periodista Beatriz Montero habló de los medios de comunicación como un altavoz a disposición de la sociedad, lo que conforma uno de los aspectos más bonitos de la profesión.

Los ponentes respondieron a las dudas y curiosidades en una ronda de preguntas que cerró el evento.

 

 

CC BY-NC-ND 4.0
La “Guía de estilo: Personas privadas de libertad y el voluntariado penitenciario” o cómo darle voz a las minorías en riesgo de exclusión social por Josefa María Agüera de Haro está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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