Mila Font: “No sabemos si las palabras salvan vidas, pero sí que el silencio mata”

La delegada en la Región de Murcia, Comunidad Valenciana e Islas Canarias de la organización internacional Médicos Sin Fronteras, participa en el acto de graduación de la Facultad de Comunicación y Documentación de la Universidad de Murcia. Mila Font comenta con nosotros el motivo de las palabras que pronunciará ante los nuevos periodistas el día en el que ven finalizados sus estudios universitarios. “Me hizo ilusión que me pidieran ser la madrina y es que, MSF lo crearon hace más de 40 años un grupo de médicos y de periodistas”, relata.

En sus años de estudiante, ¿imaginó que trabajaría para una ONG?

Para nada, pero sí que en mi etapa universitaria fui muy activa. Muy activa a nivel asociativo, desde montar un equipo de baloncesto hasta estar en una organización internacional organizando intercambios. Un verano me fui a Sierra Leona a trabajar… Siempre con el tema internacional. Me interesaba pero no tanto desde una perspectiva de temas humanitarios o temas de cooperación, eso fue como que me lo encontré.

Tengo entendido que su primer destino en MSF fue Ruanda.

Sí, la frontera tanzana. Hasta donde llegaron en cuestión de horas, días, cerca de 300.000 personas. Estuve trabajando en esos campos de refugiados que se crearon, llevando todo lo que tenía que ver con salud y nutrición. Trabajaba en el equipo que apoyaba los proyectos en esos campos, y lo hacía desde mi profesión –había estudiado Administración de Empresas–. Mi labor era gestionar la parte económica, financiera y administrativa del personal. No me aburrí para nada, para mí supuso encontrar un espacio donde a través de una organización podía aportar mi experiencia universitaria a nivel profesional en algo que me convencía.

¿Qué vio en Ruanda para que decidise seguir su trayectoria en la organización?

El nivel de sufrimiento humano al que puede llegar la gente. Y ver que se podía hacer algo contra ese sufrimiento. Para ayudar a esas personas, no es sólo esa idea que tenemos de que lo único que sirve es el médico o el enfermero que pone vacunas y cura enfermedades… Hay mucha otra gente detrás para que ese médico y ese enfermero puedan estar haciendo lo que hacen. Al final fue, más que nada, conocer que en otras partes del mundo había gente que lo estaba pasando muy mal. Además, cuando regresé de esa primera experiencia, fui consciente de lo poco que aquí sabía la gente de lo que estaba pasando en otras partes del mundo.

“Nosotros hablamos de lo que está pasando en el mediterráneo, si no tuviésemos una visión global y pudiésemos hablar de qué esta pasando en los sitios de donde vienen las personas a las que rescatamos, no lo estaríamos haciendo bien”

En este punto, ¿cuál sería su visión sobre la comunicación y los medios?

Por supuesto, también comprendí la importancia que tiene la comunicación en la gente que trabajamos en médicos sin fronteras. Que no es sólo dar la parte profesional de la contabilidad, la construcción o el poner vacunas, sino también esa otra parte de contar lo que estamos viendo. Lo que es clave también para nosotros, y a mí también me hizo ilusión, es que me hubiesen pedido ser la madrina. Y es que MSF lo crearon hace más de 40 años un grupo de médicos y un grupo de periodistas. Desde el principio hemos pensado que era importante hablar de lo que veíamos o denunciar cuanto haga falta.

Mila Font en una exposición de MSF en la UMU

Mila Font en una exposición. Fuente: UNIVERSIDAD DE MURCIA

¿Entonces su relación con la Universidad de Murcia viene de largo?

Viene de hace unos tres años aproximadamente. Al poco de empezar –llevo cuatro años en este puesto– aunque sí que se habían hecho antes actividades puntuales con la UMU, decidimos que hacía falta un acercamiento y un intentar hacer cosas juntos. Firmamos el convenio con la universidad y organizamos una campaña de MSF. Lo llamamos incidencia ciudadana, montamos campañas donde queremos conseguir que se nos conozca más y mucho más quizá, que se conozca la siutación que viven las personas a las que nosotros asistimos.

Entonces organizamos campañas, aquí organizamos una en el año 2013, se llamó Murcia sin Fronteras y necesitamos a un número importante de voluntarios que no teníamos. Entonces establecimos un programa de voluntariado con la Universidad de Murcia a través del cual los estudiantes podían ser voluntarios con nosotros y a cambio recibían créditos según el número de horas.

¿Y además del voluntariado?

A la vez que hacíamos ese programa, empezamos a tener charlas, sobre todo en Medicina, Enfermería y Periodismo, que son los grados como más cercanos a MSF. A raíz de ahí hemos ido teneniendo actividad. Posteriormente tuvimos otra campaña, para hacer unos cilclos de documentales en la filmoteca y luego, tuvimos una asignatura en vuestra facultad con el profesor Pedro Hellín en la que los alumnos debían crear un spot publicitario para MSF. Para el próximo año, la idea es hacer una nueva campaña aquí en Murcia y ver el diálogo.

“Somos un altavoz de la gente a la que asistimos”

Centrándonos en su discurso, ¿qué tiene pensado decirle mañana a los alumnos de Periodismo?

Principalmente la importancia de ser honesto y empático cuando haces tu trabajo. Y que has de hacerlo igual de bien que si lo haces para una empresa o si lo haces para ti. Que el periodista no lo es sólo si está pagado por una empresa o un medio de comunicación. También puedes hacer periodismo sin eso.

¿Qué destacaría, el punto clave?

Una de las frases que se aplica sobre todo a cómo vemos la comunicación desde MSF: “No sabemos si las palabras salvan vidas, pero sí que el silencio mata” –leída del discurso–. Y desde esa perspectiva pensamos que hay que hablar de lo que vemos. Por supuesto cito a Kapuscinski y también hablo de la importancia de que hay que ver el mundo desde una perspectiva global. Por ejemplo, cuando nosotros hablamos de lo que está pasando en el mediterráneo, si no tuviésemos una visión global y pudiésemos hablar de qué esta pasando en los sitios de donde vienen las personas a las que rescatamos, no lo estaríamos haciendo bien.

Entonces, ¿qué cree que diferencia al buen periodista?

La diferencia entre un buen periodista o un mal periodista es que el primero se pregunta por qué ocurren las cosas y el segundo simplemente te describe lo que hay. A la vez que no somos objetos, somos sujetos, y está claro que cuando expliquemos una cosa lo haremos de una manera subjetiva, pero hay que hacerlo quitándonos los prejuicios, entonces podremos contar la verdad.

Un comunicador no tiene que ser la voz. La voz es a quien entrevisto o la voz es de quien habla. En ese sentido nosotros (MSF) somos un altavoz de la gente a la que asistimos. En vuestro caso sería un poco lo mismo, no el periodista como el protagonista sino alguien que cuenta historias y las cuente bien.

¿Y en cuanto al binomio, información y opinión?

La opinión puede estar construida desde un análisis riguroso pero también puede ser hija del costumbrismo, la espontaneidad e incluso los tópicos que podamos tener cada uno. Eso la opinión, la información sí que tiene que estar basada en la realidad, no vale que yo decida lo que pasa y lo que no pasa. Hablo también de la importancia de la ética. Venía en el coche con una amiga y me decía: “tu discurso es un poco moral”, pero bueno también es lo que hace falta. Es lo que yo creo que hace falta. Viniendo de una ONG es lo que toca, tampoco me voy a poner a hablar de Gran Hermano –se ríe–.

Yo tenía especial curiosidad, quizá no tenga absolutamente nada que ver con el tema, pero hablando de cómo tratan los medios la realidad. ¿Qué opináis desde MSF sobre la crisis ébola en España?

El ébola también lo menciono en mi discurso. Para nosotros lo que ha sido horrible con esta epidemia, desde luego en primer lugar las personas que han fallecido, los que se han infectado y el efecto que eso ha tenido en el sistema de salud de estos países, eso es lo primero. Pero para mí, destacar que no ha habido respuesta a lo que estaba pasando hasta que no se ha llegado. Ya podrían estar muriéndose allí que total… Igual que pasa con el hambre, igual que pasa con muchísimas otras cosas y eso, implica a las autoridades y afecta a los medios de comunicación.

Entonces, ¿no les hacen caso desde el Gobierno?

Nosotros recibimos 200 llamadas el día que se infectó la enfermera. Y nosotros, no íbamos a hablar, la respuesta era: “Yo de España no hablo”. Si quieres saber algo de Liberia, Guinea y Sierra Leona, te lo cuento todo. Pero de España no. No hay entrevista. En este caso MSF, ha sido la organización que ha tratado más de la mitad de los casos, y seguimos ahí todavía. Realmente, se nos acusó de pesimistas, se nos acusó de alarmistas y ahí seguimos. Lo que sí que vemos, y lo vemos con preocupación es el escaso interés y respuesta que hay de la comunidad internacional en algunas crisis en el mundo, Siria, República Centro Africana, Sudán del Sur.

Le tengo que preguntar por la ONU.

La ONU al final son los Estados, no es una organización “no gubernamental”. A mí me encantaría que funcionase. El hecho de que MSF que es una organización de gente que ayuda a gente, porque somos gente no somos más. Y que quien paga lo que nosotros hacemos es gente, más del 90% de nuestros fondos son privados. Que seamos nosotros los que hayamos tenido que responder a esta epidemia y que hayamos sido los que más pacientes hemos tratado, eso no es de recibo. Cuando existen organizaciones internacionales, ese es su trabajo, pero como no lo hacen. Es preocupante para nosotros el hecho de que hagamos mejor y nos encarguemos más de estos asuntos, que digan: “bueno como ya están estos”, cuando es su obligación. Por eso, en el caso del ébola hemos sido muy estrictos a la hora de hablar de la escasa respuesta que ha habido.

La reflexión general, o personal. Volviendo a la graduación… ¿Recuerda la suya?

No existían, no había. Yo ya soy muy mayor… La gente que está ahora en cuarto nació en 1993. Fíjate, yo acabé la carrera en el 92. O sea que no existía, no tengo ese recuerdo. Un amigo me manda un mensaje y me dice: “Yo pensaba que padrinos sólo tenían en la guardia civil”.

A mí me ha hecho ilusión por ser la UMU, el feeling ha sido muy bueno con todos los profesores, no sólo con periodismo sino con otras facultades pero especialmente con Comunicación. También ha habido contacto con estudiantes durante años, así que algunos los conoceré. Es una gran oportunidad expresarles que los necesitamos para hablar de lo que pensamos que hay que hablar. Porque es importante que los nuevos periodistas que van saliendo a la sociedad, también se preocupen de estos temas.

Imagen de perfil de Victoria Fernández Castillo

Victoria Fernández Castillo

Enamorada de la crónica y la entrevista. Por instrumento tengo un teclado: a veces dibuja historias, otras interpreta melodías. Siempre viajo ligera de equipaje.

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Mila Font: “No sabemos si las palabras salvan vidas, pero sí que el silencio mata” por Victoria Fernández Castillo está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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