Juan Antonio Luján: “Tuve que luchar para usar la cirugía laparoscópica”

  • Es un héroe con capa blanca y acaba de intervenir, pero en otro traje. Sus manos contra la enfermedad, su deber sin límites horarios. Aunque él siempre prefiere emplear más delicadeza en cada operación, no es fácil. Tampoco lo fue estudiar la carrera de medicina para ser cirujano, investigador, divulgador y docente
  • Peleó por implantar una técnica innovadora, una “revolución”. Con éxito al final, La Arrixaca acogió al doctor Juan Antonio Luján Mompeán, hoy jefe de sección de Cirugía General y que acabará este 2017 como uno de los mejores especialistas de España por segundo año consecutivo

En la inmensidad del centro donde trabaja se nota el estrés y la tranquilidad. Unos van agobiados, otros esperan con paciencia su turno. En una mañana lluviosa, un enfermo ansía volver a quirófano. “Vengo de operar una complicación, a veces pasa. Era un cáncer que se formó otra vez y tuvimos que intervenir por cirugía abierta. De las náuseas y estornudos del paciente se le han ido los puntos en el posoperatorio”, detalla con naturalidad el doctor Luján para empezar la conversación. Son más de 30 años salvando vidas.

De madre carnicera y padre agricultor, “el negocio de las patatas” le pagó sus estudios. Aunque no tuvo el mejor inicio por el centro privado al que fue: “Hoy está cerrado, gracias a Dios. Era un mal colegio, mal dirigido y que no fomentaba el aprendizaje. No sé cómo llegué luego a hacer medicina”, se pregunta con cara de desconcierto.

El doctor Luján

El doctor Luján Mompeán en la sala de reuniones de Proctología del HUVA. Foto: Iván Sevilla

En cambio, sí sabía ya desde bien pequeño que su futuro estaba dentro de un quirófano. “Mi tío era cirujano. Siempre miraba sus manos y decía: ‘esas manos curan’. Me llamaba la atención”, recuerda esbozando una sonrisa. Igual que la economía, pues con “espíritu de negociante” heredado, es otro de sus “grandes hobbies”.

Sin ser muy estudioso de niño, no era consciente de lo que suponía eso. “Luego te das cuenta de que es complejo, conlleva mucho esfuerzo y trabajo. Pero yo quería ser cirujano, no pensé en otras especialidades, no tuve duda vocacional”, reconoce. Cambia su pierna de posición en la silla, se pone cómodo, también feliz: la época en la facultad. “Fue muy bonita, lo pasábamos muy bien, aunque estudiásemos. El mejor recuerdo son mis amigos, con esas reuniones en los pisos o las fiestas”, cuenta mientras su mente viaja a esos momentos de universitario.

Cuando se licenció en la UM “no tenía nada, solo una carrera”. El siguiente paso, el examen del MIR, lo repetiría dos veces, ya que su estreno le coincidió con la mili: “Acabé en el puesto 900. Me daba para médico de familia, estuve mes y medio… pero yo no quería eso”, confiesa entre gestos de apatía. Otra vez a hincar los codos. Con el número 82 ya pudo escoger cirugía. El Hospital Virgen de La Arrixaca sería su primer destino. Hoy es su segunda casa.

Hospital Virgen de la Arrixaca
Foto: murciasalud.es

“Aquí hice la residencia, aunque durante ese periodo también estuve en diferentes centros extranjeros”, puntualiza. No estamos en su consulta, sino en una sala para reuniones entre especialistas del hospital. Una mesa ovalada, varias sillas azules y unos cuantos ordenadores son suficientes. Pero hay algo más, está escondido. Pronto se verá, le marcó su carrera.

El doctor Luján aprendió en Francia, Londres y Estados Unidos gran parte del extenso conocimiento que inunda su currículum. “En el Hospital Paul Brousse de París me formé en trasplante hepático”, especifica. Lo último en lo que se instruyó fue la coloproctología: “Cáncer de colon, recto, patología anal, fístulas, hemorroides…”. Sin embargo, lo que le consagró fue la primera técnica que estudió: la cirugía laparoscópica.

La cirugía laparoscópica

Esta técnica “tuvo el boom en Francia en los 90 y la llamaron la segunda revolución por lo que supuso. Se opera por cuatro o cinco incisiones con instrumentos metidos, mirando a una cámara”. Gira la cabeza y señala con el dedo un cuadro donde aparece ilustrada la cirugía laparoscópica en acción. Solo era un aperitivo, sigue:

Yo la aprendí en el Hospital Internacional de París, pero aquí fue muy duro y difícil de implantar

Se detiene pensativo, quizás retrocediendo a cuando tenía unos 30 años. Era un cirujano novato y, sin embargo, fue responsable directo del uso de la novedosa técnica en La Arrixaca. “Tuve que luchar, discutir. Los de arriba no querían aprenderla porque estaban acostumbrados a operar con las manos y, claro, esto era distinto”, se levanta para dirigirse al monitor, torre e instrumentos de la laparoscopia.

Cirujanos en quirófano con los instrumentos y monitor de la laparoscopia. Foto: clinicacoloproctologia.es

Ahí estaba, oculta en una esquina. Fascinante hallazgo, doctor. Eso pensaban también los enfermos, no así aquellos veteranos de la medicina. Acude al refrán “difícilmente el perro viejo aprende a hacer gracias nuevas”.

“Pero al final tuvieron que aprender porque lo demandaba el paciente. No es lo mismo abrir, con las complicaciones del manoseo, mayor dolor y estancia en quirófano”, justifica. Todas las cirugías se hacen ya por laparoscopia, incluso el cáncer: “Hubo controversia, pero al final se vio que era mucho mejor”, afirma para después matizar que “es una técnica muy delicada, suave y no todos los cirujanos la pueden hacer”.

Ahora los estudiantes la practican y algunos tienen la suerte de empaparse con la sabiduría de un Top Doctor como él. Este es su segundo año elegido como uno de los mejores especialistas a nivel nacional, reconocimiento votado por los propios profesionales de otras Comunidades. Le resta importancia. Se la otorga a su labor asistencial, que también sus alumnos disfrutan:

Trato de darles mi experiencia, les cuento anécdotas y todo lo que deben saber

El aprendizaje constante

Profesor asociado en la UM, jefe de la sección de Cirugía General en La Arrixaca y divulgador científico incansable con sus investigaciones, acumula numerosos artículos en las mejores revistas de medicina. “El cirujano no deja nunca de aprender. Sigues leyendo, estudiando, publicando, yendo a cursos, congresos… Si te paras estás perdido, te quedas obsoleto porque todo cambia”, piensa y ejemplifica con un “ya no hago nada de aquello que me enseñaron en la facultad, ahora todo es muy distinto”.

No se equivoca. Sus propios hijos lo saben, los dos han seguido sus pasos: “Uno está en Pamplona haciendo cirugía y el otro prepara el MIR”. Pero la docencia médica no es lo que era. Se pone serio para decir que la formación tiene que ser “más personalizada”, la universidad “tiene que cambiar”, así como “la forma de acceso y de dar clase” de los profesores. A continuación transforma de nuevo el gesto; es una persona muy risueña, se le nota.


“EL CIRUJANO NUNCA DEJA DE APRENDER. SI TE PARAS ESTÁS PERDIDO”.


“Les pregunto a los residentes para ver si están frescos ‘¿cómo se opera esto ahora?’”, sonríe antes de admitir que le encanta la gente joven “porque son los que empujan”. Él siempre está para corregirles, sobre todo a los que muestran interés. Evoca a Charles Chaplin: “No quiero renunciar al lindo placer de equivocarme”.

“La vida es más que trabajar”, dice. Precisamente, tampoco quiere renunciar a ella, aunque se divierte en su oficio, es su “responsabilidad” y con ello obtiene “una gran satisfacción”. Ni todos los premios que ha recibido ni el dinero. “Ver a un paciente que llega malo, no importarte su raza, sexo o condición social, hacer lo mejor por él y sin límites horarios, poner todo tu conocimiento…”, piensa.

“Eso es lo más importante, logras que se cure y sales muy contento porque ayudas a personas con tu profesión”, expresa con una sonrisa. Aunque eso no quita que muchas veces viva “situaciones tensas”. “Me sigo poniendo nervioso. Cualquier operación se puede complicar, hasta la más sencilla”, reconoce.


“LO MÁS IMPORTANTE ES VER QUE AYUDAS A LAS PERSONAS. ES UNA GRAN SATISFACCIÓN”


Ahora es en el cáncer de colon y en las obesidades donde interviene con frecuencia. Pero le queda poco, adelanta que pronto se marchará. “Soy prescindible aquí, lo que hago lo hacen otros. Eso sí, no quiero jubilarme, me iré antes. Mañana no vengo”, se ríe. El héroe de traje verde dejará su legado, cree que ya ha cumplido su labor en el hospital. “La familia, los viajes, el senderismo… quiero disfrutar”, concluye con esa sonrisa tan simpática.

CC BY-NC-ND 4.0
Juan Antonio Luján: “Tuve que luchar para usar la cirugía laparoscópica” por Iván Sevilla Fernández está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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