La donación de cuerpos a la ciencia

  • Polvo somos y en polvo nos convertiremos. Existen diversas opiniones acerca de qué nos deparará el día de nuestra muerte. Los judíos, excepto la sexta de los saduceos, hablan de la resurrección; los cristianos adoctrinan sobre el más allá; y los egipcios, budistas, hindúes o taoístas creen en la reencarnación. Para las mentes más escépticas, una vez se para el motor que mueve nuestro corporis, se acaba todo lo que podemos aportar a este mundo

Parece una forma un poco absurda e insignificante de acabar con nuestros días, ¿no? ¿Hemos vivido tanto para esto? Os proponemos una alternativa para hacer que la muerte también sea algo eficiente: la donación de cuerpos a la ciencia.

Según la tesis de la estudiante Amparo Nogales Espert, del Departamento de Ciencias de la Salud en la Universidad Rey Juan Carlos, nuestros cuerpos llevan siendo examinados tras su muerte ya desde los siglos IV y V, tal y como aparece en diversos manuscritos, del médico y cirujano indio Sushruta, donde se relata la preparación y manipulación de cadáveres. En pleno siglo IX, cuando se entendió que era un proceso fundamental para la medicina, se llegó a matar a gente para convertirse en especialista, porque solo te podías graduar como médico si disponías de un cadáver para hacer la disección. Aunque “no será hasta el siglo XIX cuando alcance plena sistematización y vigencia” la realización de autopsias, como afirmaba Nogales en su trabajo.

Dejando de lado las fechas, el objetivo de estas exploraciones siempre ha sido el mismo: saber más sobre el interior del ser humano. Incluso para los más creyentes, el cuerpo no es más que el objeto físico que contiene lo que a ellos realmente les importa: lo inmaterial -el espíritu, alma o como prefieran llamarlo-. De modo que, ¿por qué no donar el recipiente?

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El director del Departamento de Anatomía Humana y Psicobilogía, Jose Luis Ferrán. Fuente: Cristina Salinas Gutiérrez

En la Universidad de Murcia, este hecho es vital para el avance de la docencia, puesto que los estudiantes necesitan recursos para especializarse, sobre todo en medicina. El director del Departamento de Anatomía Humana y Psicobiología, José Luis Ferrán, nos lo confirmaba en una entrevista: “Pienso que es importante para la sociedad porque, de alguna manera, los cuerpos que se donan son utilizados o para explorar preguntas científicas que podemos desconocer sobre el cuerpo humano, o sirven para la formación de los estudiantes. Tienen un valor mucho más importante que el material audiovisual, porque tú puedes ver las variaciones anatómicas, puedes ver el contexto real que tienen las estructuras orgánicas”.

A pesar de los avances tecnológicos que ha experimentado la medicina, para Ferrán “nada reemplaza a un cuerpo real”. Y es que cada individuo posee unas características fisiológicas únicas que coaccionan a un especialista a la hora de abordar un cuerpo, ya sea para realizar una cirugía, una exploración o para la implantación de una prótesis. Es cierto que la formación teórica y audiovisual es imprescindible, pero los cuerpos siguen siendo complementos esenciales que no sustituyen a la realidad. Según el director, “un cirujano es mejor que practique con alguien que no esté vivo, a que sus primeras experiencias de cirugía se hagan con personas vivas y afronten demasiadas dificultades”. También nos comentaba que resulta una experiencia muy enriquecedora a nivel personal para el estudiante porque el impacto que provoca el tacto y la visualización “te hace madurar mentalmente”.

La Universidad de Murcia siempre ha tenido a su disposición cuerpos, por lo que las prácticas son muy completas, lo que resulta indispensable para una formación enriquecedora. Incluso se realizan colaboraciones con otras instituciones y centros especializados que acuden, por ejemplo, a probar (y a su vez a enseñar al alumnado) sus nuevos modelos de prótesis antes de comercializarlas.

Esta contribución a la ciencia resulta ser un proceso realmente sencillo. El donante únicamente debe acudir al Registro Civil, donde deja indicado en el documento de últimas voluntades lo que quiere que ocurra con su cuerpo cuando fallezca: entierro, incineración o donación a la ciencia. La Universidad de Murcia pasa un formulario al solicitante que este rellena y envía para, en última instancia, dar un carné de donante al que se recurre en el momento del fallecimiento, con el fin de que la institución se haga cargo de todos los trámites y gastos.

Por todas estas razones, no debemos temer que nuestros organismos sean donados para su estudio, sino emocionarnos. Esto solo supone la ampliación de nuestro conocimiento acerca del ser humano, propiciando la mejora de vida de todos nosotros.

CC BY-NC-ND 4.0
La donación de cuerpos a la ciencia por Cristina Salinas Gutiérrez está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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