La nueva fibra óptica se teje con seda

  • El Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (IMIDA), en colaboración con la Universidad de Murcia, a partir de la hijuela tradicional murciana, ha desarrollado una nueva fibra óptica implantable y biodegradable

La hijuela​ es una fibra que se obtiene mediante la acidificación y el estiramiento de la glándula sericígena​ en el momento en que el gusano comienza a hilar, justo antes de que este genere el capullo.

El proceso tradicional, que tuvo su origen en Murcia -única productora hasta que la aparición del nylon acabó con la misma y la técnica de fabricación se perdió- consistía en echar los gusanos en un medio líquido ácido, generalmente agua, vinagre y sal para que se ahogaran y maceraran y, a su vez, se deformara en él dicha glándula que produce la proteína que constituye la seda. Tras toda una noche o mañana de reposo, se extraía la hijuela abriendo el gusano por el vientre y estirándolo con los dedos. Como resultado se obtenían unas hebras (dos por gusano) de unos 40 a 60 centímetros de longitud y 0,5 milímetros de grosor.​ Una vez obtenida la misma se lavaba con agua y limón y, después, se dejaba secar. Por su resistencia, ya se utilizaba para la fabricación de las cuerdas de guitarra -y de otros instrumentos musicales-, en cirugía para suturar o incluso en el siglo XVIII como hilo de pesca -sustituto de la crin de caballo-.

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Gusano de Seda. Foto: https://scientiablog.com/

La aplicación de luz de distintas longitudes de onda sobre los tejidos puede suponer una revolución en el campo de la medicina, ya que tiene una gran variedad de efectos a nivel celular, como la estimulación de la proliferación, la aceleración de la cicatrización de heridas y la liberación controlada de fármacos.

Gracias a esto se han desarrollado terapias basadas en la aplicación de la luz láser: la terapia fotodinámica que, tal y como explicaba Yolanda Gilaberte -trabajadora del Hospital General San Jorge- en un artículo de la sección de dermatología, se trata de una “modalidad terapéutica basada en la fotooxidación de materiales biológicos inducida por un fotosensibilizante (o molécula fotosensible), el cual se localiza selectivamente en determinadas células o tejidos tumorales, de forma que al ser iluminadas con una luz de adecuada longitud y en dosis suficiente, dichas células resultan destruidas”. También cabe mencionar la optogenética  que “combina los conocimientos de la genética y la óptica y comprende además técnicas que nos harán dirigir los genes y células de interés”, explicaba la estudiante Nicole Pradas Ferazzoli en su trabajo de la Universidad Autónoma de Barcelona. Es una técnica prometedora para comprender mejor los traumas o enfermedades neurodegenerativas y, también, desvelar y rediseñar nuestra memoria a través del uso de la luz como agente inductor de los cambios en las proteínas sensibles a la luz.

Sin embargo, para la aplicación de la luz en estos tejidos se hace necesario disponer de nuevas fibras ópticas de difusión lateral, biocompatibles y biodegradables, algo que hace posible la nueva fibra de la hijuela.

La patente la comparten el grupo de Biotecnología del IMIDA, liderado por el doctor José Luis Cenis, y la Universidad de Murcia al trabajar conjuntamente con los doctores Aurelio Arenas, Marta Rojo y Juan Muñoz, del Departamento de Electromagnetismo y Electrónica. El equipo ha recuperado y mejorado la técnica de fabricación de la hijuela, así como ha comprobado que es capaz de emitir lateralmente luz láser cuando incide en uno de sus extremos, estimulando de esta forma el metabolismo celular de diversos cultivos.

CC BY-NC-ND 4.0
La nueva fibra óptica se teje con seda por Cristina Salinas Gutiérrez está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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