Ana Martínez, profesora e ilustradora, nos atiza con su subjetivo concepto de realidad

  • “Creo que nuestra realidad está maquillada por lo que nos presenta el otro, más bien, por lo que nos quieren vender”

Eran las 18:00 de la tarde de un jueves cuando entré en una afable cafetería del centro de Murcia con mi compañera y amiga. Sonaba “Mi realidad” de Lori Meyers, y tarareando la canción nos sentamos en un sofá rojo donde esperábamos la entrevista con Ana; profesora de plástica en el Instituto Infante Don Juan Manuel de Murcia e ilustradora, a quien tuve el placer de conocer hace un par de semanas. Pasaron diez minutos y la espera cesó: Ana entró por la puerta de la cafetería —cansada de buscar aparcamiento— con su carpeta bajo el brazo y la mejor de sus sonrisas en la cara. Sin darse cuenta, trajo consigo la atmósfera de frescura que la caracteriza; era evidente que el sitio y nosotros lo necesitábamos. Nos saludamos y tuvimos una conversación natural, divertida y llena de sinceridad.

Dos cafés y un chocolate. Ojeamos unas cuantas ilustraciones y Ana nos regala algunas de sus inimitables risas. Seguimos charlando y comenzamos la entrevista a modo de viejos amigos que vuelven a reencontrarse después de mucho tiempo, rememorando su vida, sus mejores y peores momentos, el amor al arte, a los suyos y, por supuesto, a los demás.

Estamos grabando.

El Periodicum: ¿Cómo recuerda usted sus inicios en el arte y la pintura? ¿Y su primer dibujo?

Ana: Me acuerdo perfectamente que en el colegio teníamos que hacer una especie de dibujo Disney en un trozo de madera. A mí me gustaba mucho el Rey León y empecé a dibujarlo. De ese primer dibujo todo el mundo me dijo que estaba muy bien, incluso mi madre se lo llevó a mi vecina para que lo viera. Fue como que algo se hacía presente y a partir de ahí fue cuando empecé a tomar clases de dibujo y de pintura, en un estudio muy caótico, hasta los 15 años, que lo dejé un poco a modo de rebeldía, y luego lo volví a retomar hasta llegar a la universidad. Me ha acompañado siempre; era mi medio de expresión. A lo mejor hay gente que le gusta más hablar, a mí me gustaba más dibujar, creía que podría contar más cosas ahí.

E.P.:¿Cómo y cuándo decidió empezar a hacer los linograbados?

A: Fue en la facultad. Todos los años iba haciendo grabado, veíamos varias técnicas y a mí me gusta mucho el expresionismo alemán, los contrastes, lo duro; entonces, cuando volví al instituto, de cara al trabajo que hacían los alumnos con el tórculo (máquina que se utiliza para el grabado), me volví a enganchar un poco a eso y volví a retomar la técnica. Quizás es la técnica menos elitista de grabado, pero al mismo tiempo es la forma que mejor expresa mis dibujos y el hilo para crear un estilo; es mi marca personal.

Ilustración “Autoretrato” Fuente: http://anamartinezgonzalez.com/

E.P.: ¿Cree que el arte le ha hecho crecer?

A: Creo que, a nivel personal, a mí me ha salvado. Se convierte un poco en tu terapia. Soy una persona que me gusta tener mis tiempos, no siento la necesidad de estar todo el rato con el otro, entonces ahí sí que te conoces y es otra forma de pensar, una forma de trabajar diferente. Te ayuda y en momentos te salva un poco de los problemas que tienes fuera. Una forma de salir de todo el caos.

E.P.: ¿Cuál suele ser su principal inspiración?

A: Desde películas, libros, artistas, amigos, mi día a día hasta el trabajo de un alumno que te plantea una respuesta que tú crees que puedes darle otra. Intereses de todo tipo.

E.P.: ¿Diría que todas sus obras tienen algo de tí?

A: Sí, sí. Claro. Empezando desde el dibujo, que al final es tu estilo propio, hasta cuando tienes que trabajar la plancha que estás arañando y dejando ahí tu huella, pasando por cuando lo estampo y lo firmo. Todo ese proceso. No me gusta nada —no es que no me guste— el arte digital porque creo que no deja esa misma huella, entonces yo creo que en todo el proceso sí que estoy yo, claro.

 

“Sentía que en esas lágrimas compartidas estábamos las dos y habíamos creado arte”

 

E.P.: En su web todas sus obras están acompañadas con alguna frase que aclara el dibujo, ¿es porque quiere que los demás conozcan la historia que hay detrás?

A: Sí, pero yo creo que cada uno podría poner una frase diferente. De alguna manera intento explicar la obra pero, al final, más que una aclaración es lo que me ha llevado a mí a hacer eso; es el primer paso para yo representar la obra.

E.P.: ¿Cuál diría que es el pilar común de todo lo que hace en tu vida, su trabajo y sus obras?

A: Yo creo que la ilusión. Sí, soy bastante emocionada de la vida. Trabajo con adolescentes que pasan mucho de todo pero como tienen esa inquietud, esa inocencia que todavía despiertan con cada cosa. Me aportan muchas veces negatividad, pero la gran mayoría de las veces me aportan mucho optimismo. Hay mucho por descubrir. Entonces soy muy inquieta en ese aspecto.

E.P.: Tiene bastantes productos dedicados a la lengua de signos, ¿a qué se debe esto?

A: Porque además de que soy también intérprete de lengua de signos, en mi familia hay gente sorda. En el instituto doy clase de dibujo tanto a oyentes como también al colectivo de sordos. Hay un programa específico en el instituto en el que trabajas, a través de la lengua de signos, la lengua vehicular. Para mí es otra lengua más. Primero está el dibujo, la lengua de signos y luego la lengua hablada.

Ilustración “Lágrimas tatuadas” Fuente: http://anamartinezgonzalez.com/

E.P.: ¿Cómo surgió la “Serie Herida”?

A: Eso surgió cuando falleció mi abuela. Estaba acabando el máster y teníamos que hacer un trabajo un poco del camino que habíamos hecho durante esos dos años en el máster y de cómo estábamos en ese momento. Entonces, un poquito antes falleció mi abuela y fue muy convulso, Sentí que tenía que representar una parte de mí que era ella, y de ella en mí; algo que nos vinculaba un poco. Toda la serie es un corazón enterrado y hay alguien que está llorando que se tiene que tatuar las lágrimas porque no sabe donde tiene el corazón. También hay una llorona que a través de sus lágrimas hace que crezca vida. De hecho, mi abuela siempre me decía que era muy llorona —y ella lloraba mucho también— porque tengo mucha facilidad para reírme y para llorar, y sentía que en esas lágrimas compartidas estábamos las dos y habíamos creado arte. También era un telar, porque mi abuela siempre cosía,y entonces yo quise hacer un telar con la última colcha que ella estaba haciendo; cogí dos retales, los puse y ahí es donde se abría la herida.

E.P.: Hace poco ha sacado tres nuevas ilustraciones sobre el Quijote que estarán presentes en la exposición “3 visiones del Quijote” de Albacete, ¿en qué se basó para crearlas?

A: Somos tres compañeros de la carrera que vamos hacer una exposición el 4 de diciembre y en 2015, que fue el centenario del Quijote, ya nos juntamos para empezar a trabajar un nexo en común. Queríamos coger un tema en común y a partir de ahí empezar a andar cada uno desde su sitio. Yo quería trabajar con serigrafía y mi parte es una mirada más subjetiva hacia su locura. La última parte del Quijote de alguna manera ya es locura, son sus visiones y es la parte en la que fallece, entonces quería mostrar la mirada que la gente deposita en él y en los otros personajes. Lo que estoy haciendo ahora es tapar esa mirada y poner frases del Quijote.

Ilustración “Mirada subjetiva” Fuente: http://anamartinezgonzalez.com/

E.P.: Hay personajes muy conocidos en sus productos, ¿cómo decide optar por uno u otro?

A: Sobre todo son frases o alguna imagen, el color o quizás algo de la personalidad. Me gusta un montón leer entrevistas. Cuando acabo la entrevista, rescato alguna frase y siento que conozco un poco más; porque para hacer un retrato tengo la necesidad de conocer un poco al otro, rescato cosas y creo que ya puedo hacerlo. Eso es lo que me decanta por un artista u otro. Cuando intento hacer un retrato de algún famoso sí que me baso en los rasgos, pero me hace ilusión tenerla, porque todas mis obras las tengo en un corcho y al final me hace ilusión haber hecho la cara de alguien que me gusta por sus películas o su forma de ser.

E.P.: Además también tiene su faceta de fotógrafa, ¿qué le lleva a captar esa mirada tan personal de la realidad?

A: Me gusta mucho el blanco y negro, casi todas mis fotos son en blanco y negro. Me gusta mucho captar la foto y transformar un poco esa realidad en algo más antiguo. Al final, con lo que yo me muevo es con las manos y con la vista; pienso que son mis dos sentidos más desarrollados y la fotografía también me permitía eso, puedo poner mi ojo en una realidad que ya está creada y puedo seleccionar.

E.P.: Algo que despierta especial interés son sus pseudopaisajes, ¿de dónde viene esta idea?

Pseudopaisaje   Fuente: http://anamartinezgonzalez.com/

A: Eso fue el trabajo fin de grado. Trabajaba la idea de embellecer un poco la realidad. Entonces mezclaba el paisaje del atardecer en la calle de al lado con el que me vendía una revista, por ejemplo, de viajes: el típico atardecer en La Sabana en el que cae el sol donde todo es perfecto; y hacia collage. Creo que nuestra realidad está maquillada por lo que nos presenta el otro, más bien, por lo que nos quieren vender. Lo que hacemos al final cuando embellecemos una imagen, es decir, cuando ahora mismo presentamos el selfie maravilloso con el mejor filtro. Se embellece pero al mismo tiempo lo que está haciendo es enmascarar la realidad.

E.P.: Tiene ilustraciones dedicadas a Twin Peaks y David Lynch, ¿se identifica con el ambiente psicodélico del autor?

A: Sí, totalmente. Me encanta porque cuando acabas de ver una película te deja una sensación ya no de malestar sino de volver a pensar de lo que es capaz el ser humano, o sea, no es ni la maldad, ni la bondad ni lo que te presentan otra serie de directores. No hay estereotipos, el mismo personaje puede mutar de una persona que realmente tiene un sentimiento puro a alguien que se convierte en un psicópata. En esa ambigüedad o en esa duplicidad de sentimientos me veo muy reflejada, más allá de que hay gente que te dice que da miedo o es demasiado fuerte, y no es que sea fuerte es que realmente te está metiendo en la psicología del personaje. No creo que exista ni lo bueno ni lo malo, sino que está en el término medio; cuando te reflexionas y has actuado de una manera en la que piensas que estás en dos sitios a la vez.

E.P.: Si tuviese que ser alguna de sus ilustraciones, ¿cuál sería?

A: Una de mis lloronas… una de ellas. Al final no deja de ser una mujer que llora y algo crece.

“Las lloronas” de Ana Fuente:http://anamartinezgonzalez.com/

E.P.: Un consejo.

A: A los jóvenes que dejen un poco el móvil, que todo no está en Internet y hay que mirar un poco afuera y al otro.

A modo de colofón, Ana quiso proyectar su propia reflexión de la (insana) sociedad: “la juventud cada vez tiene menos imaginación y menos creatividad. De alguna manera, abogo que hayan nuevas alternativas para fomentar la creatividad desde cualquier ámbito, desde la lectura, la pintura, la música… Faltan nuevas visiones, no sé ni a nivel social o a nivel solo educativo, porque está todo demasiado cuadriculado y, al mismo tiempo, la gente tiene menos ganas de hacer, menos inquietudes porque todo esta hecho”.

Apago la grabadora.

Me quedo con buen sabor de boca, y no solo por el café. Gracias a Ana por la profundidad de su psique, por dejarnos formar parte de su ilusión, por hacernos vivir un jueves lleno de contrastes. ¡Y por el café!

 

CC BY-NC-ND 4.0
Ana Martínez, profesora e ilustradora, nos atiza con su subjetivo concepto de realidad por Rafael Ortiz Falcón está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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