“¡Ay, Carmela!”, la fuerza de la luminosidad

  • El pasado día 27 de enero concluyó la muestra de teatro que realizaron los alumnos del 2º curso de Dirección de actores. Durante toda la semana han demostrado su talento encima de las tablas de la sala de teatro Concha Lavella, en el campus de La Merced. Entre todas las representaciones, se adaptó una de nuestras obras teatrales más reconocidas y valoradas: ¡Ay, Carmela!
María Sánchez y Oriol Pamies, protagonistas de '¡Ay, Carmela!'. Fotografía: Juan Sánchez.

María Sánchez y Oriol Pamies, protagonistas de “¡Ay, Carmela!”. Fotografía: Juan Sánchez.

Interpretada por María Sánchez y Oriol Pamies, bajo la dirección de Pantxi Coves, se trata de la adaptación de una parte de la clásica función de José Sanchis Sinisterra, concretamente el epílogo. En ella Carmela sorprende a Paulino apareciéndose tras su fusilamiento. Por supuesto, al personaje masculino le costará comprender esto y juntos convertirán la representación en una montaña rusa llena de reflexiones y carcajadas, siempre con el trasfondo político que tiñe toda la obra.

Carmela aparece en escena siempre con la espontaneidad que le caracteriza, matiz que María Sánchez transmite a la perfección. Sus intensas y cómplices miradas hacia el público, mezcladas con el desparpajo que lleva el personaje intrínseco, forman una interesante combinación que consigue mantener los ojos del espectador pegados a los volantes de su vestido. Este vestuario no se lo puso fácil, ya que, según la propia actriz, tuvo que dedicar varios ensayos a investigar cómo mover la bata de cola. Si se tuviera que definir su actuación con una palabra sería luz: consigue iluminar la escena y hacer que todos los espectadores tengan la misma sonrisa que muestra ella con las ocurrencias del personaje. “Carmela es un personaje muy puro e inocente, entonces trabajé esa inocencia que tiene siendo un poco más rural”. La propia actriz reconoce que se ha centrado en disfrutar el personaje, ya que para ella representa la alegría.

Paulino, en esta representación, se muestra mucho más serio y pensativo. Parece que Oriol Pamies ha hecho un eficaz trabajo para interiorizar la actitud del personaje y conseguir derrochar la energía justa que cada movimiento necesita. Destaca la fuerza de su entrada, con paso firme y decidido, lleno de silencios, el espectador solo escucha música de fondo. La forma de caminar, según el propio Oriol Pamies, es la preparación más física que ha trabajo. Además, Paulino realiza un ejercicio de reflexión para intentar comprender la visita de Carmela al mundo de los vivos a lo largo de la escena. “Para la preparación más emocional he estudiado lo que siente mi personaje al poder ver a Carmela después de perderla”, explicaba el protagonista masculino.

Juntos forman un eficaz tándem en la representación; consiguen provocar sentimientos en el público de una manera diferente. Carmela introduce interesantes reflexiones dentro de su disparatado y ácido humor. Paulino, por su parte, consigue que los asistentes vean la dureza del momento en el que se enmarca la obra y se conmuevan aun más. Ambos actores coinciden en que han trabajo mucho la conexión entre ellos y siempre han “construido” a favor de la obra. Los dos demuestran ilusión y bastantes tablas en el escenario, quizá destaca más María en este sentido por las miradas y preguntas que planteaba a los asistentes con tanta entereza y serenidad. “Disfruto mirando a la gente porque recibo su energía y me siento más sincera actuando. Puedo actuar más con el corazón”, confesaba de una manera abierta la intérprete.

Al tratarse de una sala muy reducida, todos los matices mencionados resaltan más fácilmente y los espectadores pueden apreciar la representación desde otra perspectiva. El vestuario estaba bastante conseguido, el vestido flamenco de Carmela y las botas de Paulino resaltan en escena. Quizá la escenografía es mejorable, ya que consta de un par de elementos de la época y una escalera por la que los personajes suben en una parte de la representación.

Esta interesante iniciativa permite que los actores y directores que quieren seguir creciendo y formándose puedan mostrar sus trabajos en un ambiente de calidad. Sinceramente, lo ideal sería poder haber disfrutado de la obra ¡Ay, Carmela! completa, pero para ello es necesario que se siga apostando con más fuerza por estas actividades que permiten que todos nos enriquezcamos.

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José Moreno

Redactor de 'El Periodicum'. Apasionado de la radio y sobre todo la televisión, escribo e informo en mi blog @tuteleopinion. Me encanta el cine y no puedo vivir sin música.

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