Christian Gálvez: “Que no sueñen su vida, sino que vivan sus sueños”

  • El presentador y escritor Christian Gálvez habla de libros, del Renacimiento, de Pasapalabra y de no cesar en la lucha por cumplir los sueños (aunque eso te lleve a salir del país)
Christian Gálvez. Foto: laguiatv.abc.es

Christian Gálvez. Foto: laguiatv.abc.es

Christian Gálvez es presentador del programa Pasapalabra en TeleCinco y escritor de Crónicas del Renacimiento (tres novelas que son Matar a Leonardo Da VinciRezar por Miguel Ángel, y la próxima: Salvar a Rafael), así como de la serie literaria infantil El pequeño Leo Da Vinci como un acercamiento del Renacimiento a los más pequeños.

El Periodicum: ¿Cómo comenzó en el mundo de la literatura?

Christian Gálvez: Cuando estaba en Caiga Quien Caiga hice una apuesta con un cámara: consistía en que antes de terminar nuestra vida deberíamos publicar algo. Finalmente se hizo realidad, aunque tarde. Terminé en el programa en el 2007 y publiqué en 2010, pero fue gracias a esa apuesta.

E.P.: ¿Y en televisión?

C.G.: Pues mira, con 12 años, aunque no lo creas, era rubito y con ojos azules (risas), y mi tía insistía en que me metieran en un casting, y empezó como un hobby hasta que a partir del “Caiga” se convirtió en una profesión; así que fue gracias a eso, por ser rubio con ojos azules y tener una tía actriz de teatro que decía que tenía futuro al menos para la imagen.

E.P.: Háblenos de El pequeño Leo Da Vinci.

C.G.: Esos libros surgen con la necesidad de aglutinar en la literatura infantil lo que hacemos en Pasapalabra: el entretenimiento y la cultura. Ten en cuenta que yo estudié Magisterio y Educación Primaria, y siempre creí que la educación, la cultura y el entretenimiento pueden ir de la mano. Lo que pensé fue crear unos cuentos en los que se acercara el Renacimiento y sus artistas (desde un punto de vista divertido pero también cultural) y que fuera el nexo perfecto para que padres e hijos leyesen juntos.

E.P.: ¿Cómo definiría Matar a Leonardo Da Vinci?

C.G.: Hostia… Pues como una bofetada a todos los que leen sobre alguien y no leen a ese alguien. Existe mucha gente que se cree experta en alguien (en este caso Da Vinci) y luego les preguntas si han leído a ese alguien y te responden que no, y se caen los cimientos, porque si tienes un techo de puta madre y se te ha olvidado poner las columnas, el techo cae. Así que eso es la novela. A los que van de eruditos y realmente no lo son. Yo me considero un apasionado y por ello hago lo que hago. Lo que pretendía con la novela es convertir al genio en un ser humano de carne y hueso.

E.P.: En alguien con sus defectos…

C.G.: Y joder si los tenía; virtudes también, pero es que con una perspectiva de 500 años podemos hablar de quien queramos y como queramos, porque nadie te lo va a rebatir. Pero hay que leer a esa persona. En el caso de Da Vinci estamos hablando de quien más páginas ha escrito en la historia de la humanidad. Y claro, no se estudia en Literatura.

E.P.: Respecto a Da Vinci, ¿qué le parece la visión que da Dan Brown de él?

C.G.: A mí Dan Brown me encanta porque me entretiene muchísimo, pero pega unas patadas enormes, como cuando dice que La Gioconda está en un pasillo o que la Piazza del Duomo está llena de autocares y, hombre, todo ello es mentira. Pero ¿qué quieres? ¿Educar o entretener? Su objetivo es entretener y no enseñar. En contraposición con mis novelas, que busco el que se aprenda arte sin renunciar al entretenimiento.

E.P.: ¿Cómo definiría Rezar por Miguel Ángel?

C.G.: Es Matar a Leonardo Da Vinci elevado a 10. Principalmente porque tengo más experiencia, he viajado más y lo he investigado más. Es decir, es un Christian Gálvez más maduro y más hiriente todavía. Ya que si en el anterior libro trataba temas personales en un mundo universal, en el segundo trato temas universales en un mundo universal. Me refiero al mundo de la Teología, que en el anterior había una pincelada suelta, pero en el segundo toco Arte, Política y, por encima de todo, Religión.

E.P.: ¿Cómo definiría su trabajo en Pasapalabra?

C.G.: Apasionante, perseverante y sacrificado.

E.P.: ¿Puede contarnos alguna anécdota ocurrida en plató?

C.G.: Llevo más de 2500 programas y son muchísimas. Pero con la anécdota con la que siempre me quedo es sobre una muchacha que llegó, levantó la pierna y terminé casándome con ella años después (risas). Lo cierto es que hay mogollón de anécdotas, pero salen todas en pantalla y vamos tan rápido que luego ni me acuerdo, porque yo a veces ni veo los programas cuando se han grabado.

E.P.: (Pregunta de @SamuelGF_7) ¿Por qué tiene tantos tatuajes?

C.G.: Porque me gusta el arte, los tattoos y porque soy un cantante de heavy metal frustrado (risas).

E.P.: ¿Cómo ha sido su experiencia en el doblaje de videojuegos?

C.G.: Muy guay porque juego mogollón y Little Big Planet fue mi primera experiencia doblando un videojuego. Luego vino Assassin´s Creed Unity, que fue un auténtico fiasco, ya que hubo muchos problemas con ese videojuego y su doblaje, así que salió mal. Luego me quité esa espina doblando la película Cigüeñas.

E.P.: ¿Le costó mucho entrar a trabajar en Pasapalabra?

C.G.: Tuve que pasar muchos castings, pero fui perseverante. Básicamente es como estar en un “Rosco”, no desfallecer porque en el casting 60 te den un “no”; si es lo que quieres hay que continuar.

E.P.: A mí me encantaría participar en un futuro…

C.G.: Si ganaras tendrías que dejarme que te tinte el pelo mientras que recitas algún poema (risas).

E.P.: ¿Qué nuevos proyectos tiene en mente?

C.G.: Pues saco un ensayo a nivel mundial de Leonardo, muy heavy. Para marzo del 2018 quiero sacar otra novela, que es Salvar a Rafael. Mientras que en 2019 publico a nivel mundial el libro Leonardo Da Vinci para dummies.

E.P.: ¿Qué consejo daría a las personas que se quieren dedicar a cualquiera de sus facetas?

C.G.: Que no miren la “fuga de cerebros” como una obligación, sino como una opción. Portugal, España, Francia y Grecia somos los cuatro únicos países que vemos ese hecho como algo negativo, mientras que en el resto del mundo lo ven como algo positivo. ¿De qué se trata todo esto? ¿Hacer algo que te apasiona de verdad o hacer algo que te gusta en tu zona de confort? Yo creo que cuando uno quiere dedicarse a lo que le apasiona, tiene que salir de ese círculo de confort, incluso dejando atrás cosas. Pero el problema de este país es que se nos ha enseñado que si algo nos gusta mucho, no hay que sacrificarse, y eso es mentira. Tenemos un arraigo muy fuerte con la familia, nuestra ciudad, los amigos…, ese círculo, pero a veces hay que tomar una decisión y esa decisión implica dedicarte a lo que más te gusta en la vida; desgraciadamente puede que no se pueda en tu país, y ahí tienes que tomar una decisión. Al final siempre hay que ser valiente, tanto como para quedarse como para irse. Eso sí, si te vas no lo achaques a una falta de oportunidades (que las hay), sino a que te vas porque te quieres dedicar a lo que quieres, y si sale mal, te vuelves y ya está. Yo lo repito mucho pero es verdad: unas veces se gana, otras se aprende, pero nunca se pierde. Y que uno piense “no me voy porque me echan, sino porque decido triunfar”. Y si aquí no se puede triunfar, quizás sí puedas fuera. Pero mi mejor consejo es este: que no sueñen su vida, sino que vivan sus sueños.

CC BY-NC-ND 4.0
Christian Gálvez: “Que no sueñen su vida, sino que vivan sus sueños” por Christian Nieto Tavira está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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