Crítica de “Dínamo” de Claudio Tolcachir

Cartel de "Dínamo".

Cartel de “Dínamo”.

La mejor manera de transmitir con el silencio.

El día 22 de Octubre, a las 21:00 horas, el Teatro Circo Murcia acogió la presentación de la obra “Dínamo” de la compañía Timbre 4. La decimotercera obra como director de Claudio Tolcachir ha contado con la cooperación en el texto y la dirección de Lautaro Perotti y Melisa Hermida. Tras un año de gestación de la misma y un intervalo de dos años que la separan de su última obra, “Emilia”, Tolcachir ha marcado un nuevo camino en su carrera. Siguiendo en su línea de personajes marginales, ha creado tres papeles femeninos que, a través de la incomunicación, transmiten al público. El espectáculo cuenta con la puesta en escena de música en directo, por parte de un magnífico Joaquín Segade, que nos adelanta y adentra en las emociones de cada personaje.

Principalmente, tenemos a Marisa, Daniela Pal, el único personaje que realmente dice algo inteligible; aunque no diga mucho. Sus diálogos son vacíos y ensimismados. Es el punto cómico de la obra. Es tratada como un personaje costumbrista no muy lejos del delirio. Tras treinta años ingresada en un hospital psiquiátrico por el suicidio de sus padres, consecuencia de haber perdido un torneo infantil, decide retomar su carrera como tenista. Ésta llega a casa de su tía Ada, Marta Lubos, una caravana en medio de la nada, en la que se desarrollará toda la obra. Ada, al igual que su sobrina, vive anclada en el pasado. Ella, que había sido una rockera vanguardista, está casi en estado catatónico, con continuas resacas y momentos de lucidez creativa, todo ello sin el interés de contactar ni con la sociedad ni con su sobrina. Finalmente, nos encontramos con el papel de la inmigrante, Paula Rasenberg, de la cual no sabemos su nombre, ya que no habla nuestro idioma. Ella es una experta en ocultarse dentro de la caravana de Ada y causará más de un susto a Marisa. Aunque este personaje hable un idioma diferente al de las otras protagonistas, hay un momento de la obra en el que consiguen comunicarse, más allá de las palabras.

Una obra experimental que llegó a recordarme en momentos al film “Persona” de Ingmar Bergman. Un personaje que no se comunica con el mundo que le rodea, aparentemente, convive con otro totalmente opuesto. Esto obliga a que el segundo en una búsqueda de contacto cuente todas sus vivencias y pensamientos, detallando desde el primer momento cómo ha creado su personalidad y dando su punto de vista frente a su circunstancias.

El diseño de escenografía, bastante logrado bajo mi criterio, ha corrido de la mano de Gonzalo Córdoba Estévez, el cual regala magia al espectador. Las actrices nunca están solas, literalmente. Durante setenta minutos, éstas están rodeadas de espectadores y personajes que no sienten la pérdida de esa carga dramática que desprende cada papel.

En conclusión, un ejercicio de reflexión bastante interesante y una obra para estudiar y analizar. Bastante inspiradora y con ápices de genialidad. Otra estrella en el catálogo de Tolcachir.

Imagen de perfil de Antonio Fuentes

Antonio Fuentes

Estudiante de Comunicación Audiovisual. Futuro director de cine y periodista. Los animales son amigos, no comida. Leer, escribir, oír y visualizar.

CC BY-NC-ND 4.0
Crítica de “Dínamo” de Claudio Tolcachir por Antonio Fuentes está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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