Crítica — La Canción del Mar (2014)

Song Of The Sea.

¿La mejor película de animación de 2014?

 

2014 ha dejado un legado de películas de animación digno de recordar. Empezando por la injustamente descalificada pero reivindicativa “Lego Película”; siguiendo por el Made in Japan como es “Big Hero 6”; o puede que la mejor segunda parte de una saga animada -en este caso la de “Cómo Entregar a tu Dragón”- forman parte de ese grupo de superproducciones de compañías magnánimas como Warner Bros, Walt Disney Studios y Dreamworks, respectivamente. Por otro lado, largometrajes en stop-motion como “Los Boxtrolls” destacan por su original historia de supervivencia más allá del ambiente basura que envuelve la situación fílmica. No obstante, nos dejamos en el tintero una firme candidata a brillar por encima de las demás, a pesar de su discreción en los diversos premios internacionales: hablamos de “La Canción del Mar”.

De Tomm Moore ya hemos oído hablar gracias a otro largometraje de animación titulado “El Secreto del Libro de Kells” (2009), que también dio de qué hablar en la gala de los Óscar de dicho año. El irlandés se ha empeñado en recrear toda leyenda concerniente a la mitología celta y, en este caso, ha querido rendir homenaje a los selkies. Entonces es cuando os preguntáis, “¿qué es un selkie?”. Pues algo tan sencillo como una foca. Bueno, no es tan sencillo; en realidad son personas cuyo canto atraen a estas criaturas, solo que una vez adentradas en las profundidades marinas, cobran forma de foca.

La historia consiste en un recorrido visual protagonizado por Ben, huérfano de madre y atormentado joven en busca de la soledad, y su “odiada” hermana pequeña, Saoirse, una joven de tez pálida y pelo azabache que alberga en su interior extraños poderes. Al mudarse forzosamente con su autoritaria abuela paterna, los niños tratan de escapar, pero dentro del camino de vuelta, cada uno perseguirá un objetivo diferente: el de Ben, volver con su perro y su padre; el de Saoirse, adentrarse en las profundidades marítimas y vivir en forma de selkie. Pero ninguno de ellos lo tendrá fácil debido a los obstáculos que se encontrarán por el camino. Solo las leyendas que le contaba su madre de pequeño le servirán a Ben para continuar por el rumbo acertado y darse cuenta del misterio que esconde su hermana pequeña.

Si por algo destaca “La Canción del Mar”, es por su estética basada en fotogramas acrílicos y artesanales. Indiferentemente de lo que hagan las distintas empresas de animación, Moore está convencido del éxito crítico-comercial de la técnica tradicional. Más allá de la delicia visual que manifiesta este filme, la historia no deja de ser enternecedora en ningún momento. No hay duda de que a ratos se asemeja a películas del mismísimo Sturio Ghibli como “El Viaje de Chihiro”, a la hora de la presentación de nuevos personajes -tan sorprendentes como espeluznantes-; mas a diferencia de su anterior película, el contenido de esta es mucho más familiar: una fábula con su correspondiente moraleja la cual no vamos a decir (porque los spoilers están muy mal vistos desde siempre). Otra labor impecable dentro de esta película es la de los músicos: Bruno Coulais -que repite con Moore después de “El Secreto del Libro de Kells”- colabora con la cantautora Lisa Hannigan y el multi-instrumentista folk Kíla para poner voz y fondo a una epopeya melancólica, de tinte étnico y medieval.

Esta cinta, en resumidas cuentas, ha sido tratada con tanto cariño que llega a ponerse por delante, en cuanto a empeño y resultados esperados, de películas ya nombradas con anterioridad (no digo que no se merezca una estatuilla la labor heroico-sanitaria de un robot de látex, pero bueno). Y, aunque no haya sido por parte de los medios periodísticos y cinematográficos la mejor película del año pasado, puede que este 2015 sí alcance cierto renombre después de su estreno oficial por toda Europa.

CC BY-NC-ND 4.0
Crítica — La Canción del Mar (2014) por Javier Sánchez está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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