Crítica: “Memorias de un gato de buena familia”, de Katy Parra

  • Katy pisa fuerte y sigilosa descubriéndonos que ella también es una gata de buena familia

Katy Parra nació en Murcia, en el año 1946. Con una trayectoria poética prolífica y envidiable, ganó en 2008 el premio Internacional de poesía Miguel Hernández con su poemario Coma idílico. Pero, quizás, esto no sea lo que mejor defina a esta escritora; lo mejor para descubrirla es saber que, como ella misma dice, habla gato perfectamente, se defiende con el perro, chapurrea cabra, sabe contemplar la lluvia y conoce la pasión de los gorriones por el bizcocho.

Puede que todo esto os parezca una auténtica locura, pero os prometo que Katy está más cuerda que nadie. En su libro Memorias de un gato de buena familia Katy nos cuenta los recuerdos más tiernos de su infancia: una infancia que pasó junto a sus gatos, siendo una más de la camada. Esa infancia está poblada de relatos, de historias en las que nos explica desde el lenguaje de los gatos hasta cómo saber contemplar la lluvia, cómo es el alma de las hormigas o lo mucho que se puede querer a una higuera; y todo con una sencillez que plasma a la perfección ese tierno sabor a infancia.

Definitivamente, ahí es donde viene el plato fuerte: Katy sabe desenvolverse con sencillez, utiliza y juega con la palabra y el verbo como quiere para recrear esos recuerdos. Se mueve sigilosa, como una gata y sin que te des cuenta mientras saboreas cada relato; espera el momento justo para arañarte el alma, con una frase que sentencia y que cala hasta los huesos. En su infinita modestia, Katy aseguró, en una presentación, que este era un simple libro de relatos. Yo os aseguro que es mucho más.  Katy hace uso de una prosa poética cuyo desarrollo y sencillez nos remite, en ocasiones, al gran ejemplo de este tipo de narración: Platero y yo, del que se nota que ha bebido para desarrollar un licor algo más suave, pero de una calidad inigualable.

El libro de Katy derrocha amor hacia los animales. Los gatos cobran una relevancia especial en el mismo. Imagen extraída de: http://www.santuariogaia.org/producto/memorias-de-un-gato-de-buena-familia/

El libro de Katy derrocha amor hacia los animales. Los gatos cobran una relevancia especial en el mismo. Imagen extraída de: http://www.santuariogaia.org/producto/memorias-de-un-gato-de-buena-familia/

Memorias de un gato de buena familia nos muestra el lado más humano, perdón, el lado más “gato”, de una escritora que tiene mucho que contar y que sabe cómo contarlo; que nos plasma su amor por el mundo animal y, en ocasiones, su desprecio o su incredibilidad hacia esa otra raza a la que medio pertenece. Estamos ante un libro que nos deja un gran sabor de boca y con ganas de leer a esta sigilosa gata, la cual, estamos seguros, nos tiene gratas sorpresas preparadas.

Opinión personal: Muy recomendado si buscas algo que te llene el alma, que te toque cada fibra y que te deje sin aliento. 9/10

Imagen de perfil de Juan Francisco Fernández de Gea

Juan Francisco Fernández de Gea

Adoro la cultura en general,desde el cine, pasando por la literatura,hasta el mundo de la animación, los videojuegos, etc. Poeta a tiempo parcial en Efecto Placebo. Estudiante de Periodismo.

CC BY-NC-ND 4.0
Crítica: “Memorias de un gato de buena familia”, de Katy Parra por Juan Francisco Fernández de Gea está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Noticias relacionadas