Crónica – Salón del manga y la cultura japonesa de Murcia 2015

Entrada al salón de Manga de Murcia 2015. Foto: Alberto Martínez Hernández.

Entrada al salón de Manga de Murcia 2015. Foto: Alberto Martínez Hernández.

El Salón del manga de Murcia es uno de los momentos más esperados del año para cualquier aficionado a los cómics, los videojuegos o la cultura japonesa de nuestra comunidad. Este fin de semana, el edificio anexo del Auditorio Víctor Villegas ha servido de punto de encuentro para todos ellos: un sitio para poder comprar merchandising, participar en diversos talleres y ver cosplays (disfraces inspirados en personajes de series, cómics…). Han sido tres días frenéticos y divertidos, pero también invitan a pensar qué se podría cambiar de este evento para hacerlo aún más atrayente y cómodo para todos.

El viernes fue un día de toma de contacto para aquellos que íbamos a asistir todos los días al evento, y también fue la jornada en la que muchos jóvenes (no necesariamente interesados en el mundillo, muchos de ellos simples curiosos) se animaban a improvisar un disfraz para poder asistir de manera gratuita, pues el viernes los cosplayers entraban gratis. Para la gente asidua al evento no se apreciaron muchos cambios: los puestos habituales de merchandising, algunos lugares para comprar comida y consolas disponibles para jugar. Se mantuvo la novedad introducida el año pasado de aumentar el recinto del salón. Las series homenajeadas este año y que recibieron una atención especial en las exposiciones y eventos fueron Marco, que cumple 40 años, y Saint Seiya, conocida en España como Caballeros del Zodíaco. Los invitados especiales al evento en esta edición fueron los dibujantes Jesulink, Sonia MS y Salva Espín, y Alfredo Garrido y Jose María Pascual Garrido, compositor e intérprete respectivamente de la canción original de Marco. Todos ellos ofrecerían charlas en las jornadas siguientes.

El sábado supuso, de lejos, la jornada más abarrotada de las tres, pues acudieron muchas personas tanto de Murcia como de las comunidades colindantes, y era el día en el que se celebraban algunos de los eventos más esperados, como el concurso de cosplay grupal. Tal fue la asistencia, que las entradas anticipadas para el sábado se agotaron en todas partes pocos días antes del evento. A pesar de la cantidad de trajes increíbles que se podían ver, del gran número de actividades y talleres y, en general, del “buen rollo” del aire, todo se vio ligeramente empañado por un factor bastante importante: las colas. Que llegases varias horas antes de la apertura del evento no suponía una garantía para que pudieras entrar pronto. Una persona podía esperar unas dos o tres horas en la cola, de pie, sufriendo el frío que hizo este fin de semana y llevando un traje que podía pesar mucho o que no ayudaba a mantener el calor. Asimismo, aunque entrases al recinto, eso no suponía una garantía de que pudieras entrar al edificio principal (donde se encontraban la mayoría de puestos y actividades), donde el aforo es muy limitado. Estas colas también se hicieron más largas por las nuevas medidas de seguridad implantadas en todos los recintos multitudinarios tras los trágicos sucesos de París. Aunque se agradece un aumento de la seguridad, pues antes los controles era inexistentes, resulta obvio que este evento cada día atrae a más aficionados y que el Víctor Villegas se queda pequeño ante la demanda existente. Aun sacrificando la cercanía al centro de la ciudad, se debería buscar otro recinto más grande y que reduzca la espera. Dentro era difícil no agobiarse ante la cantidad masiva de gente en un mismo espacio.

El domingo fue también un día bastante concurrido. En este día se veía sobre todo a familias con niños, que asistían al salón o para pasar un día diferente en familia o animados por el concurso de cosplay infantil que se celebró por la tarde. Fue un buen día para aprovechar las últimas ofertas lanzadas por los diversos stands ante el inminente fin del evento, o para ver algún disfraz curioso, pues en este día se celebró también el concurso de cosplay individual y acudieron varios profesionales de esta técnica como jurado. Las colas siguieron presentes, pero no resultaron tan agobiantes como el día anterior, por lo que se podían aprovechar mejor los últimos coletazos del salón. A las ocho de la tarde, el salón se clausuró oficialmente tras el lanzamiento de farolillos con deseos como última actividad de esta edición.

Esta es la séptima vez que asisto a este evento, desde su creación. A pesar del agobio, las colas en algunas actividades y el precio desmesurado de algunos productos (así como su dudosa procedencia: en muchos puestos se venden falsificaciones, que resultan más económicas que el producto original pero son de peor calidad), esta cita sigue siendo uno de los mejores momentos para poder disfrutar al máximo de una afición como esta. El ambiente es simpático y relajado, y es difícil no pasar un buen rato. Con un poco de esfuerzo por parte de los organizadores, éste podría convertirse en un evento de referencia en toda España. Ya espero con ganas el del año próximo.

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Paula Mut

Soy aficionada a los cómics, las series de televisión, el cine, los libros y los videojuegos. Tengo especial predilección por los superhéroes. Sígueme en Twitter: @kyunvampiregirl

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Crónica – Salón del manga y la cultura japonesa de Murcia 2015 por Paula Mut está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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