Diego Sánchez Aguilar: “El deseo y la frustración van de la mano, porque el deseo, por definición, es insaciable”

Literatura en Murcia

  • El escritor murciano resultó ganador del premio Setenil con su libro de relatos Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino
  • “El libro es un retrato de la sociedad y en la sociedad veo mucha desesperación, mucha frustración y aburrimiento”

Diego Sánchez Aguilar era conocido por sus libros de poesía, género en el que había ya ganado algún premio. Sin embargo, tras la edición de su primer libro completo de relatos, también se ha convertido en el ganador de uno de los galardones con más reconocimiento del panorama nacional de este género: el premio Setenil. Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino se consagró como el libro de relatos del 2016, y ha visto la luz gracias a la editorial Balduque, situada en Cartagena y cuya preocupación en el momento de su creación era que “se estaban perdiendo muchos autores de la Región que no lograban publicar su obra y esta era de gran valía”. Su editor, José Alcaraz, nos dice que este premio ha permitido comprobar la calidad que tienen los autores murcianos, y que para ellos ha supuesto “mucha alegría, mucho orgullo y mucha satisfacción”.

El libro, compuesto por siete relatos, gira en torno al sexo, pero junto a este se presenta una visión de la sociedad que rodea a los protagonistas y que, en definitiva, también es la nuestra.

Portada. Foto: laverdad.es

El Periodicum: La primera pregunta es obligada: ¿por qué ese título?

Diego Sánchez: El título es irónico. Eso hay que advertirlo: no se va a encontrar ninguna teoría nueva sobre el orgasmo femenino. Es un título que intentaba parodiar ciertos titulares de alguna prensa sensacionalista pseudofeminista que utiliza el sexo como un gancho en torno a un ideal del sexo exitoso, maravilloso. Esos titulares siempre me han hecho gracia (y me han molestado al mismo tiempo), y como el libro tiene ese punto crítico, he querido jugar. Una vez que lees el libro, te das cuenta de lo irónico del título.

E.P.: ¿Por qué precisamente el sexo femenino?

D.S.: Porque crea más misterio. El orgasmo masculino es muy simple, muy básico y muy elemental (risas). El femenino siempre crea ese misterio que es el que permite todos estos juegos. Al leer el libro, ves que hay muchos personajes masculinos que están obsesionados con el orgasmo femenino y, en la relación sexual, más que el placer propio, buscan el placer de la mujer; y eso también tiene un punto -aunque parezca paradójico- casi machista, porque dicen “yo tengo el poder de darle este orgasmo a la mujer…”. Hay algunos personajes que tienen esa idea en la cabeza, que también es una idea que me parece curiosa del sexo.

E.P: Todo el libro parece un tratado científico, con notas a pie de página, incluso. ¿Hay alguna razón para que se decidiera a hacerlo de esta manera?

D.S.: Sí, claro que hay una razón y esa es la clave. Todo parece un tratado porque el tipo de narrador que utilizo es un narrador muy objetivo, como un investigador, un antropólogo, y utiliza notas a pie de página, enumeraciones y ciertos elementos del lenguaje científico. Esa era la esencia del libro. Lo que yo quería era contar cómo es nuestra sociedad. Desde fuera nos vemos mejor. Utilizo un narrador que no conoce los mecanismos básicos de la sociedad occidental. Ese narrador, que no conoce casi nada, es el que puede contar desde fuera. Si nos alejamos de nosotros mismos, podemos ver mejor cómo somos, porque así, las cosas que se dan por supuestas -que son las más importantes- salen a la luz. Yo quería poner de relieve cosas que parecen obvias, cosas que damos por hechas pero que en realidad son las que marcan cómo somos.

E.P.: Es similar a las palabras que aparecen en la contraportada: Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino es una ventana y a la vez un espejo en el que el lector se refleja.

D.S.: Claro, esa era la idea: dar una visión muy alejada de los personajes, no sufrir con ellos. Te puedes reír de ellos porque los ves de lejos, pero aunque te estés riendo, siempre va a haber un giro en el que te vas a ver a ti mismo. La idea era que la gente, al leerlo, se planteara ciertas cosas sobre su vida, no solamente la sexual: sobre su vida en general.

E.P.: ¿Por qué el tema del sexo en particular?

D.S.: Por el silencio. Hay un silencio muy grande en torno al sexo, un silencio paradójico porque, por un lado, tenemos un bombardeo mediático sexual muy importante (se utiliza para engancharnos), pero el gran silencio es lo que hay fuera de ese deseo: cómo se vive de verdad, cotidianamente. Y eso me interesaba mucho porque es un tema sobre el que se escribe muy poco también. Entonces me dije que si quería hacer un retrato crítico sobre nuestra sociedad, por qué no entrar por ahí. Nadie habla realmente del sexo; nos venden el sexo, pero no hablamos de él.

E.P.: “Si Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino fuera una web de pornografía, las categorías serían las siguientes: a) frustración, b) masturbación, c) desesperación, d) aburrimiento”. Esto lo afirma en la contraportada.

D.S.: El libro es un retrato de la sociedad y en la sociedad veo mucha desesperación, mucha frustración y aburrimiento. Nuestra sociedad se mueve mucho por el deseo: el deseo de consumir, de ser más, de llegar a más, de tener más…. El tema central es ver cómo se comportan los personajes sexualmente y, a partir de ahí, ver toda su vida. No solamente cómo son sus relaciones de pareja.

E.P.: La frustración masculina parece estar muy presente. ¿Quería reflejar eso?

D.S.: Quería reflejar la frustración, sí. Pero no solo la masculina, quería reflejar en general la frustración. Quería reflejar una sociedad en la que casi todo el mundo que veo está frustrado de alguna manera. El deseo y la frustración van de la mano, porque el deseo, por definición, es insaciable: tú tienes un deseo y una vez que alcanzas el objeto del deseo, ¿cuánto dura tu satisfacción? Dura un minuto, que es lo que dura el orgasmo. El deseo nos lleva constantemente a la frustración. La frustración, que aquí aparece en el sexo, es a nivel social. Siempre estamos frustrados. Puede que haya más frustración masculina porque hay más personajes masculinos, pero hay una frustración general. Si hubiera metido más personajes femeninos, hubieran estado frustrados también (risas). Era el tema central del libro.

E.P.: ¿Se siente identificado con alguno de sus personajes?

D.S.: No, no me siento identificado con ninguno. Me he tenido que meter en todos de alguna manera y todos tienen algo mío, porque si no, no podría escribir sobre ellos. No es un libro biográfico. Pretenden ser historias cotidianas que le pueden pasar a cualquiera y te puedes ver reflejado en casi todas. Me identifico con la sociedad -que es la mía-, con toda su frustración, pero no hay un personaje que sea yo.

E.P.: ¿Cómo definiría su estilo?

D.S.: Cuando empecé a escribir el libro, mi idea estaba muy clara a nivel estilístico: quería que la voz narrativa fuera muy fría, que se alejara mucho de los personajes y que no sufriéramos con ellos. Así que puede ser un estilo entomológico, por decirlo así, si es que existe ese estilo.

E.P.: Su libro ganó el premio Setenil. ¿Esperaba que fuera el ganador?

D.S.: Creo que nadie piensa que va a ganar. Yo lo presenté porque era un premio muy importante, y dije: “voy a probar suerte”. Lo presenté porque el libro me gustaba, evidentemente (si no, no lo hubiera publicado), pero sin ninguna esperanza. Cuando eligieron el mío, hubo un componente de suerte, porque los diez libros finalistas eran también buenísimos, y, además, de editoriales muy poderosas. Balduque es una editorial que lleva muy poquito tiempo y está haciéndose un hueco. Y ganar ahí, entre tantos pesos pesados que había de la literatura nacional, tanta calidad, fue una sorpresa y una gran alegría inesperada.

Portada. Foto: casadellibro.com

E.P.: ¿Qué faceta le gusta más: la de poeta o la de narrador?

D.S.: Me gustan todas, cada una la disfruto a su manera. La poesía tiene una ventaja para los que tenemos dos trabajos: es más fácil. Es más sencillo trabajar por la mañana, dar tus clases, y luego un día escribes un poema, lo retocas…Puedes ir poco a poco, tomártelo con calma. El relato también te permite un poquito eso. Lo peor para mis condiciones laborales es la novela, porque te exige una dedicación muy intensa; la poesía y el relato te dejan más margen. Aunque mis libros de poesía los planteo también como una novela: creo un mundo y todo se mete ahí. Lo que pasa es que la poesía te permite entrar y salir más fácil de ese mundo.

E.P.: Usted es profesor en un instituto y ha escrito un libro que se llama Nuevas teorías sobre el orgasmo femenino. ¿Sabe si sus alumnos lo han leído?

D.S.: Yo en general no hablo de mi literatura con mis alumnos. Muchos no saben ni que escribo: soy el profe, y cuando uno es profe, es profe. De hecho, generalmente ni se aprenden el nombre: soy el profe de Lengua. A raíz del premio sí que, de repente, hay alumnos que se han enterado (porque he salido en prensa). Sé de alguno que se ha leído el libro, pero no es tampoco muy recomendable para alumnos. Lo que más les fascina es que esté en la Wikipedia (risas).

E.P.: ¿Le incomoda de algún modo que ellos puedan leer esta obra?

D.S.: Como yo creo que la mayoría no se la ha leído, no. Si todos se la hubieran leído, a lo mejor me incomodaría un poco, pero tuve una experiencia muy bonita en Molina de Segura: el premio Setenil es de allí y hay una profesora que siempre trabaja el libro ganador del año con sus alumnos, y el mío también, claro. Me llamaron para tener un encuentro con ellos; yo llamé a la profesora y le dije que no sabía si el libro era adecuado. Fui con mucho miedo. Y no; los alumnos leyeron el libro muy bien, me hicieron unas preguntas muy inteligentes, fue un encuentro muy bonito, nada incómodo, y la verdad es que eso me hizo plantearme que a veces somos muy protectores con los jóvenes. Pero este libro no se lo recomendaría a los alumnos, sobre todo a los míos por lo que dices de la incomodidad, porque yo conozco la literatura y sé que todo es ficción, pero los alumnos no. Y ellos iban a verme en situaciones sexuales muy peculiares y eso es algo que no querría.

E.P.: ¿Puede hablarnos de su próxima publicación?

D.S.: Sí, es un libro de poesía que se llama Las célebres órdenes de la noche; sale en la editorial La Palma y lo tengo escrito desde hace años. Todo está centrado en torno al mito de la noche. Son tres partes muy marcadas, tres mundos simbólicos relacionados con la noche. Una parte es una poesía muy abstracta, como la poesía del silencio, del nihilismo; luego hay otra centrada en el cine de terror, y la última parte se centra en Frankenstein y hago un juego con La Biblia. Frankenstein es una especie de reverso de Jesucristo: Jesucristo es el hijo de Dios; Frankenstein es el hijo de la nada, es el Jesucristo nihilista.

E.P.: Un libro que recomiende.

D.S.: A nivel internacional, de quien más he leído y quien me ha influido más es el norteamericano David Foster Wallace. Para mí, es el escritor que ha captado mejor la sociedad y el mundo del siglo XX-XXI. Y, en España, tengo una debilidad absoluta y especial por Manuel Vilas, tanto su poesía como su narrativa. Tiene un estilo inimitable.

 

El nuevo poemario de Diego Sánchez, Las célebres órdenes de la noche, será muy pronto presentado en Murcia. El escritor afirma que “lo divertido de la literatura es crear historias raras”, y seguro que su nueva obra nos enseñará una historia muy peculiar.

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Diego Sánchez Aguilar: “El deseo y la frustración van de la mano, porque el deseo, por definición, es insaciable” por Mónica Pelluz está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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