Irene X, la poeta de la inmortalidad

Irene, una chica que nació en Zaragoza, que ha vivido en muchas ciudades y que sigue sin tener ni idea de quién es. Estudió magisterio infantil, aunque a día de hoy esta antigua profe no se dedica a ello, ya que vive de la poesía y de su éxito literario. La X, con la que vemos que suele verse acompañado su nombre, se debe que en su infancia solía marcar con una “X” a todo aquel que le caía bien y, tiempo después, una ex-pareja también la apodó con esa “equis”; a partir de ahí, su apodo se generalizó hasta convertirse en la Irene X que todos conocemos.

En twitter la podemos encontrar como @MaggieStonem (Maggie por una canción de Rod Stewart y Stonem por un personaje de Skin con el que se siente identificada).

Irene X, la poeta de la inmortalidad. Fotografía de Laura Salas en La Puerta Falsa.

Irene X, la poeta de la inmortalidad. Fotografía de Laura Salas en La Puerta Falsa.

Irene se pasa la vida de recital en recital a lo largo y ancho de toda la geografía española, pero asegura que recitar es una de las cosas que menos le gusta hacer. Lo que más llena a nuestra joven poeta en este  mundillo literario es, sin duda, la literatura y lo que menos, el hecho de que en general, se le esté prestando más importancia al escritor y a su vida privada que a su poesía. También nos cuenta que, a su parecer, se están formando varios grupos entre los propios poetas y se está patentando una competencia insana entre ellos que no le gusta nada. Aún así, afirma que la poesía une y que gracias a ella ha tenido la suerte de conocer a poetas de la talla de Mónica Gae o Sara Búho, haciéndolas indispensables en su vida. Y como no podía ser de otra forma, a modo de tinta nos enseña ni más ni menos que veintitrés tatuajes cubriendo su piel, explicándonos el significado de alguno de ellos:

En los brazos se tatuó “Corvidae” inspirada en una canción de Dry the River, y porque confiesa ser una fanática de Poe y de los cuervos. Los corvidae o córvidos, son una familia de aves enormes cuya característica principal es que son polífagas, es decir, sienten un insaciable deseo de comer; y, por otra parte,  son carroñeras, pues se alimentan de carnes podridas.

El primero de los tatuajes que Irene se hizo fue “croise”, que significa cruz en francés. En los brazos lleva un “tirano” escrito y un flan dibujado en honor a la famosa película Quiéreme si te atreves, ya que dice sentirse un poco tirana y flan a la vez. En el muslo lleva la X de forma gráfica, y destacamos su característico “inmortal” en la clavícula izquierda, el cual se tatuó para recordarse a sí misma que siempre hay que levantarse del suelo.

Irene X, la poeta de la inmortalidad. Fotografía de Laura Salas en La Puerta Falsa.

Irene X, la poeta de la inmortalidad. Fotografía de Laura Salas en La Puerta Falsa.

Tanto en la piel, como en los libros y en la vida real, la poeta inmortal derrocha poesía allá donde va y dice sentirse muy apoyada por su familia, aunque le está tocando echarlos de menos a diario.

Nuestra poeta comenzó a escribir a la prematura edad de doce años y lo hizo en forma de diario. Con el paso del tiempo empezó a darle forma a sus escritos, hasta lograr lo que podemos encontrar hoy en sus libros. Irene opina que la poesía puede abrirte las heridas, que duele, pero es un dolor que le gusta; para ella es una especie de terapia personal que utiliza para “cagarse en la puta” cuando está cabreada.

Muchas veces las mujeres nos cortamos el pelo por no poder cortarnos la cabeza, también dicen que cuando algo te cambia por dentro quieres cambiar por fuera para intentar buscar ese punto de equilibrio. Como muchos de sus seguidores habrán observado, ella es una joven que cambia constantemente de look y nos cuenta que esto se debe a que odia verse igual, que necesita en su vida ese incesante cambio.

Irene X, la poeta de la inmortalidad. Fotografía de Laura Salas en La Puerta Falsa.

Irene X, la poeta de la inmortalidad. Fotografía de Laura Salas en La Puerta Falsa.

Sus libros El sexo de la risa y Grecia han sido top ventas durante mucho tiempo, sin embargo, al hablar con ella hemos comprobado que no es consciente del éxito que la acuna en estos momentos. Le impacta mucho el hecho de ir a recitales y ver a tantos seguidores que son capaces de recorrer muchos kilómetros sólo para escucharla recitar alguno de sus poemas. Irene se define como alguien “muy de su casa y de sus amigos”. Añade que le da un poco de miedo este boom que se está creando en torno a ella en el mundo literario, le ha pillado por sorpresa, pero sobre todo, dice que genera en ella muchísimo agradecimiento hacia sus lectores. Este miedo, por otra parte, no lo siente si le hablamos del hipotético caso de que su buena racha pudiera acabar, pues afirma que en su vida privada no ha cambiado nada y eso es lo verdaderamente importante.

Irene X, la poeta de la inmortalidad. Fotografía de Laura Salas en La Puerta Falsa.

Irene X, la poeta de la inmortalidad. Fotografía de Laura Salas en La Puerta Falsa.

Finalmente, tras explicarle la iniciativa llevada a cabo por los estudiantes de la facultad de comunicación de crear este PeriodicUM nos deja su punto de vista:

“Me parece genial, todo lo que sea comunicación es muy necesaria. Y a los estudiantes de la Universidad de Murcia les diría que estudien, que escriban y que crean. Que crean que pueden hacerlo y que lo hagan, porque se puede. Se puede hacer lo que te salga de los huevos.”

CC BY-NC-ND 4.0
Irene X, la poeta de la inmortalidad por Laura Salas está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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