Regresión: magnetismo para principiantes

Emma Watson, tan confusa que se hiere a sí misma. Fotografía de The Weinstein Company

Emma Watson, tan confusa que se hiere a sí misma. Fotografía de The Weinstein Company

Alejandro Amenábar llega como agua de mayo en un comienzo de temporada cinematográfica eminentemente festivalero tras el paso de las nuevas vanguardias fílmicas por San Sebastián y, actualmente, en el Festival de Cine Fantástico de Sitges. Resulta evidente referirnos al director como un referente del cine español de la década de los noventa, y uno de los grandes innovadores de la escena castellana, que con el tiempo ha llegado a ser comparado con maestros de la talla de David Lynch o Alfred Hitchcock por su lúgubre y enrevesada técnica para filmar sus largometrajes.

En primavera dio a conocer el hilo argumental de su sexto filme, y la inquietud sembraba en nuestro fuero interno una vez escuchamos la palabra “satanismo”. Y hasta hace casi dos semanas, no pudimos ver el resultado de una caza de brujas clandestina llevada a cabo por Ethan Hawke encarnando al detective Bruce Kenner. Y al saber que Emma Watson, icono de toda una generación, e inspiración a favor de la igualdad de posibilidades entre hombres y mujeres, iba a participar como protagonista, las expectativas subieron como la espuma. Iré al grano: viajamos a los ochenta, época tumultuosa en la que las artes oscuras se practicaban en los recovecos de las zonas rurales de Norteamérica. A raíz de la declaración de John Gray sobre una supuesta puesta en práctica de rituales satánicos, se despierta la atención de Kenner. Y qué menos que la víctima de este trato sea Watson, que encarna a una insegura, pero misteriosa Angela Gray. No obstante, las técnicas para hacer hablar a los testigos de esta escabrosa secta clandestina pone en duda las pruebas del detective, y se pregunta, ¿esto está ocurriendo de verdad? ¿O es solo una fantasía sobrellevada por el alcohol y el hastío de una sociedad rural? 

Hay en Amenábar una virtud exquisita, que consiste en jugar con las luces y los escenarios para obtener la atmósfera perfecta y ocurrente para un thriller policíaco como este, aunque también hemos de hacer mención a los zooms hitchconianos y el uso de la cámara subjetiva repetidas veces para conseguir una visión de los hechos en primicia fascinantes. El problema radica en una trama ramificada que no consigue atar todos los cabos. Son varios los personajes que parecen estar involucrados en una historia de violaciones y sacrificios bajo la penumbra, y más allá de no darnos a entender su posible formación en esos clanes, levitan en el olvido hasta el desenlace del largometraje. El ritmo argumental pasa a ser lánguido y excesivamente lento, como si fuera un doble capítulo de True Detective, aunque aporta convenientemente pequeñas dosis de terror psicológico que va que ni pintado a una reyerta existencial como es la búsqueda de pruebas relacionadas con estas prácticas satánicas.

Las actuaciones protagonistas, tanto para Hawke como para Watson, tampoco llegan a convencer: el primero, un detective que vive en sus propias carnes las consecuencias de una transición atea a la obsesión por todo lo contrario; la segunda, una joven aparentemente afectada que pretende alejarse del núcleo familiar para encontrar un haz de esperanza al final del túnel. Al contrario, el reparto de actores secundarios integrado por el profesor -y acompañante del detective Kenner- Kenneth Raines y la familia Gray, integrada por John y Rose, cumplen con creces la finalidad de Amenábar en cerciorarse de cumplir las expectativas en cuanto a la apariencia fúnebre de Regresión.

En resumidas cuentas: Amenábar no ha conseguido un bombazo audiovisual como lo eran “Tesis” o “Mar Adentro”. De hecho, tampoco ha alcanzado la estela de su predecesora “Ágora”, contando con un presupuesto mediano y una idea mucho más accesible y morbosa. pero claro, a veces las películas basadas en hechos reales estrictamente impuestos, extralimitan tanto el imaginario del equipo de rodaje como el del público. ¿Se le habrá quedado grande Hollywood al director español?

CC BY-NC-ND 4.0
Regresión: magnetismo para principiantes por Javier Sánchez está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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