Reseña: “Andar sin ruido”, de Carlos Frontera

  • Andar sin ruido es la primera obra de Carlos Frontera: sorprendente y extraordinaria

Carlos Frontera. Foto: ambitocultural.es

Carlos Frontera es la apuesta de la editorial Páginas de Espuma para este año y, sin lugar a dudas, no se han equivocado en su decisión. Su primer libro de cuentos, Andar sin ruido, ha supuesto todo un descubrimiento.

El sevillano tiene un estilo muy particular y definido. Sus observaciones (llamativas y, en ocasiones, rozando lo extravagante) provocan estupor en los lectores, que leen el texto –y lo releen, porque vale la pena detenerse dos veces en esta obra– con una curiosidad que crece en cada página.

Si algo caracteriza a este escritor novel –aunque, por su técnica, podríamos decir que lleva años publicando– es su estilo de narrar: los cambios de sentido; el trueque de las letras; en definitiva, la manipulación del lenguaje, aspecto en el que sobresale. Sus seguidores en redes sociales estamos acostumbrados a su peculiar uso de la lengua, que modela como si las vocales y las consonantes fueran plastilina, y este, sinceramente, se convirtió en el principal motivo que me impulsó a leer Andar sin ruido. Sin embargo, al comenzar con sus cuentos, he encontrado más, mucho más.

Portada. Foto: paginasdeespuma.com

Todos los relatos del libro, 17 en total, tienen un toque de melancolía, de derrota. Y, pese a ello, o precisamente por ello, no me había reído tanto con un libro en mucho tiempo. Sus salidas de tono, su lenguaje transformado, su ironía…, todo se entremezcla para dar forma a historias que, mientras te hacen recapacitar sobre la existencia, te roban risas inesperadas. La carcajada –porque directamente es una carcajada– da la cara en el momento menos recomendable, cuando la tensión es casi insostenible, y te deja con un regusto de arrepentimiento por tu mueca insensible. Pero es imposible evitarlo. Porque disfrutas, disfrutas con las madres de los protagonistas que reprenden a sus hijos para que estos dejen de arrancarse pelos de la barba, disfrutas con los esqueletos que se guardan en los salones, disfrutas con los matrimonios que viven pendientes de un cenicero que contraviene las leyes de la gravedad.

Una mujer que bebe cenizas y duerme en un horno, una familia que cambia las pieles y se queda en carne viva, un novio que colecciona cajas con los efectos personales de cada relación amorosa que ha tenido, o –el que se ha consagrado como mi relato preferido para reír antes de dormir– un hombre alérgico que acompaña al campo a su mujer, al imbécil de su cuñado y a quién sabe quién. Estos son solo algunos de los personajes que encontraremos en Andar sin ruido.

Al humor se le suman observaciones perspicaces (“Al principio no lo entendí bien, porque las palabas a veces se quedan sin pilas y no llegan a tiempo”) y una prosa estilística muy bella (“Una foto sin apenas cicatrices en la que descubres a alguien que te recuerda a ti, que se te da un aire, alguien con menos arrugas en la mirada y más futuro entre los dedos”).

Si quieres disfrutar, no dudes en hacerte con Andar sin ruido, porque Carlos Frontera mezcla de tal manera la melancolía y el humor, que le otorga a nuestras risas una nueva dimensión.

Ficha:

Título: Andar sin ruido

Autor: Carlos Frontera

Editorial: Páginas de Espuma

N.º de páginas: 156

Imagen de perfil de Mónica Pelluz

Mónica Pelluz

Directora general de El Periodicum y coordinadora de cultura y corrección. "Una palabra puede cambiar el mundo".

CC BY-NC-ND 4.0
Reseña: “Andar sin ruido”, de Carlos Frontera por Mónica Pelluz está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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