Reseña del libro “El secadero de Iguanas”, de Pedro Andreu

  • La obra de Pedro Andreu es un joya dentro de la literatura contemporánea

Hace algunos meses encontré, casi por casualidad (gracias a mi afición como poeta), una editorial que poco a poco se estaba forjando. Al principio empezó con la poesía de escritores que en la actualidad nos suenan un poco más, como, por ejemplo, Diego Ojeda, Luis Ramiro o Marwan. Esta editorial lleva como nombre Frida Ediciones y, en la actualidad, se ha atrevido a expandir su gama, llegando a editar prosa poética, novela e incluso ensayo.

En abril de 2016 la editorial se atrevió a reeditar lo que sería su primera novela: El secadero de Iguanas, de Pedro Andreu, un escritor que, al igual que su editorial, comenzó en la poesía con libros como Laura y el sistema La amplitud de una nevera americana y que se atrevió a escribir esta primera novela. La edición que nos ofrece Frida es, simplemente, preciosa, de un tamaño parecido a los “libros de bolsillo” muy acertado y manejable para lectores empedernidos, unas pestañas que sirven como marcapáginas y una bonita portada de mano de Cristina Reina completa una edición digna de ser colocada en una librería.

La portada de Cristina Reina conforma junto con el tamaño y el tipo de hoja una edición preciosa. Fotografía de: Juan Francisco Fernández de Gea

La portada de Cristina Reina conforma junto con el tamaño y el tipo de hoja una edición preciosa. Foto: Juan Francisco Fernández de Gea

Lo primero que nos impacta al abrir el libro es el escenario en el que transcurre la novela: un motel en mitad del desierto, perfecta metáfora de la soledad, la melancolía y la quietud, una quietud que se manifiesta en los lagartos que en cada solsticio de verano acuden al secadero a dejarse morir. Esta metáfora de hotel-cárcel nos recuerda un poco a la ópera prima de Federico García Lorca: La casa de Bernarda alba, lo que nos hace ver que, al igual que el maestro, a Pedro no le cuesta conjugar su faceta de poeta con la de novelista.

Otra similitud que se le puede encontrar con Federico es la presencia de los gitanos dentro de la obra. En la novela los gitanos son un ente casi mitológico, personas libres que no están sujetos a normas ni a lugares, que no pueden ser atrapados por la mano negra del destino porque ellos forjan su propio camino. Son estos personajes los que introducen el realismo mágico dentro de la obra, sus rituales y cánticos y, sobre todo, los espíritus de los muertos que los acompañan para viajar al más allá son los primeros elementos fantásticos que observamos en la obra.

Además de los gitanos, en el abrupto y desolador paisaje que crea Pedro, viven como dueños del motel Magdalena y Edgardo. Tras muchos años sin descendencia, Magdalena queda embarazada de mellizos, a los que llamará Martina y Alberto. Los protagonistas crecerán en el entorno hostil del desierto, con el handicap del marcado carácter que su padre, tras la muerte de Magdalena, adquiere para sobrellevar la misma. Marcados por un destino aciago que nos recuerda a las novelas del Romanticismo, los hermanos se dejarán llevar por sus pasiones y sus tormentos y, en mitad de su vida, un hecho devastador marcará sobre todo a Magdalena, la cual crea una nueva personalidad haciéndose llamar Alicia.

En este momento la obra da su mayor giro fantástico: Alicia debe enfrentarse a la realidad que le viene de frente como un golpetazo. El nacimiento de su hijo Lucas provocará que luche cada día mientras el mundo se le derrumba. El autor nos conduce con un ritmo frenético en una mezcla de thriller psicológico y novela fantástica, que desencadena en un final tan desolador como su principio.

La obra que culmina Pedro Andreu nos deja sin palabras: su dominio del realismo mágico nos recuerda a García Márquez, el uso de metáforas a Federico García Lorca y los personajes movidos por sus pasiones nos recuerdan a novelas como Madame Bobary y a escritores como Edgar Allan Poe o Mery Shelley; un conjunto que, lejos de abrumar al lector, lo atrapa y lo conduce deliciosamente, gracias al increíble uso del verbo que tiene el escritor.

Opinión personal:

Thriller no apto para todos los lectores; adulto y crudo como sus personajes; machacón y duro como la vida en el desierto; pero de una calidad inigualable que lo convierte en libro obligatorio para el público que busca nuevas experiencias. Una obra que revoluciona la literatura contemporánea y que iguala, o incluso supera en calidad, a autores como Pérez-Reverte o Carlos Ruiz Zafón.

Nota final: 10/10

Imagen de perfil de Juan Francisco Fernández de Gea

Juan Francisco Fernández de Gea

Adoro la cultura en general,desde el cine, pasando por la literatura,hasta el mundo de la animación, los videojuegos, etc. Poeta a tiempo parcial en Efecto Placebo. Estudiante de Periodismo.

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Reseña del libro “El secadero de Iguanas”, de Pedro Andreu por Juan Francisco Fernández de Gea está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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