Seral sostiene al Jumilla

El FC Jumilla y La Hoya Lorca empataron en un vibrante derbi regional.

El delantero camerunes Etamané controla en el aire.

El delantero camerunés Etamané controla en el aire. Foto: laopiniondemurcia.es

Partido bonito el que tuvo lugar en la tarde del sábado a partir de las 17:00 -televisado por la cadena autonómica 7RM- en el Municipal de La Hoya, en Jumilla. Unas 500 personas en las gradas del pequeño campo jumillano presenciaron el encuentro entre dos equipos con aspiraciones y situaciones muy diferentes. Los locales necesitaban una victoria para poder mirar hacia la zona tranquila de la tabla y poder salir del descenso, mientras que el conjunto del brócoli tenía oportunidad de colocarse líder provisional de haber conseguido los 3 puntos. Los albiazules saldrían con Seral como guardameta; Manzanara, Verdú, Carlos Javier y Manu Torres (Federico Ezequiel, 73′) en defensa; Julien y Vega en el centro; bandas para Guardiola (Terol, 58′) y Fenoll (Andrés David, 86′); y Perona y Etamané arriba. Por los de Paco García jugaron: Salcedo; Pina, Alcántara, Hidalgo y Antonio José; por delante, Airam (Alarte, 74′), el goleador Rubén Martínez, Poley, Carballo (Carlos Martínez, 46′), Bernal (Domínguez, 63′) y Alarcón. El colegiado, Sergio Uson, fue crítico a la hora de mostrar tarjetas, llegando a amonestar hasta a 13 jugadores, uno de ellos –Julien– por partida doble.

La primera parte comenzaba con un Jumilla muy motivado, en contraste con una Hoya Lorca que salió con pocas ganas. Pese a esto, el partido se mostraba muy igualado y disputado. Poca calidad y mucho balón dividido, prueba de ello las 6 tarjetas amarillas mostradas en la primera parte. El partido, pese a su situación de igualdad, se decantaba para los locales, quienes con su ambición tuvieron partes de dominio. Pese a esto, los visitantes, equipados hoy con la camiseta del brócoli, lograron adelantarse cerca del descanso con gol de bella factura por parte de Rubén Martínez. El atacante ganaba la espalda a la defensa y lograba deshacerse del portero con un movimiento a la derecha para, a continuación, colocar el balón en el fondo de la red con un disparo en una posición complicada. El 0-1 duró poco en el marcador, y es que al filo del descanso, Vega conseguía poner las tablas con un disparo difícil para Salcedo debido al bote previo y al número de jugadores que impedían una correcta visión. Con este empate, acababa la primera parte, que sirvió de precedente a lo que sucedería a continuación.

De nuevo, en la segunda parte, el partido se mostró equilibrado y con ocasiones para ambos conjuntos, aunque esta vez fue La Hoya Lorca quien gozó de mayor dominio del esférico. Las ganas iniciales supusieron un esfuerzo físico que hizo mella en los hombres de Fabregat, lo que hizo que La Hoya pudiera hacer un juego más cómodo. La salida del ex-cartagenerista Carlos Martínez supuso también un arreón para los de Paco García, dada la frescura y descaro que mostró este último durante el transcurso de la segunda parte. Los locales pudieron adelantarse por medio de un cabezazo de Verdú en el minuto 70, así como en una gran ocasión sobre el minuto 78 en la cual Etamané no tuvo fortuna en el remate. Una de las claves del partido fue la expulsión del jugador del Jumilla Julien tras ver la segunda amarilla en el minuto 80. Este cometió una falta impropia de un jugador de su veteranía, más si cabe sabiendo que ya está amonestado. La expulsión cabreó al público que abucheó al árbitro y mostró su disconformidad con gritos de “fuera, fuera, fuera”. Dadas las circunstancias, La Hoya Lorca tiró de oficio para intentar conseguir los 3 puntos. En el minuto 87, Rubén Martínez cayó en el área tras un derribo claro de Verdú, acción que no pasó desapercibida para el árbitro, que señaló la pena máxima. Poley fue el encargado de lanzar el penalti: un balón abajo, a la izquierda, que sería atajado magistralmente por Seral, quien se convertía en el héroe jumillano. Lo que parecía la sentencia del partido acabó siendo una victoria moral para los locales. Tras el penalti, la jornada acabó con un justo 1-1 en un partido que, si bien no tuvo mucho fútbol, sí que tuvo grandes dosis de emoción.

La imagen del día, sin duda, fue la del jugador Poley secando sus lágrimas al final, tras lamentar el fallo de la pena máxima. Un llanto que no pasó desapercibido, ya que el visitante fue consolado por el héroe local, Seral. La cara y la cruz de un partido que no defraudó y acabó siendo un gran derbi regional.

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Miguel García Gallego

Redactor de Deportes. Amante de la Formula 1 y del FC Cartagena. Pequeña persona, grandes historias. Escribiendo con pasión.

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