Las CulpaSS, el feminismo que no solo se viste

  • “Queríamos representar todo lo que la sociedad lanza a la mujer, que es todo mierda, pero de ahí nosotras sacamos toda nuestra fuerza y toda nuestra rabia para seguir luchando”

Mafalda, en su canción “En guerra”, canta: “¿Cuánto ha de aguantar la mujer para que se la respete de una vez?”. Algo así pensaban Martaé y Alexandra (alias Las CulpaSS) allá por 2010. Por aquel entonces ya sabían que tenían algo que contar al mundo. Necesitaban compartir y, sobre todo, reivindicar su visión acerca de la moda, de la mujer y todas las conexiones que unen a estos dos conceptos.

Alexandra y Martaé en su estudio Foto: Rafael Ortiz Falcón

Hace unos 7 años, en los inicios de Las CulpaSS, el feminismo todavía era algo ignorado por muchos, y a pesar de que para algunos lo sigue siendo o lo confunden con otros términos que ni existen, hoy en día es una forma de vida que muchos llevamos a nuestra rutina. Colecciones cosidas con rabia y cariño, que se salen de los moldes impuestos por la industria de la moda, buscando un estilo diferenciado que trata de romper los estigmas de la sociedad acerca de muchos temas femeninos que han sido -o siguen siendo- tabú.

Si bien el feminismo busca la igualdad entre géneros, el mismo objetivo es el que buscan estas dos jóvenes diseñadoras. Las prendas unisex son las estrellas de todas sus colecciones, en especial sus camisetas para “crear diálogo, controversia o sencillamente provocar” y las pistoleras. Sin duda, Las CulpaSS apelan a la creatividad como arma de lucha y desde El Periodicum hemos tenido el placer de empaparnos de su sororidad.

El Periodicum: ¿Por qué “Las CulpaSS”?

Alexandra: (Risas) Nos va muy bien con el nombre, pero el motivo fue una tontería de cuando teníamos 18 años. Estábamos en su casa, alguien rompió algo y ya empezamos con “Las culpas”, y nos hacía mucha gracia. Luego, cuando empezamos con esto, recordamos eso de “Las culpas” y vimos que molaba, y tiene mucho sentido con el feminismo, con la culpa de la mujer, con lo que se nos carga. Pero el motivo no fue buscar un nombre súper trascendental que fuese buenísimo, no. Salió eso y quedó bien.

Martaé: (Risas) Porque somos muy graciosas. Además el nombre sonaba como Las VulpeSS, que es un grupo de punk asturiano, con rollo provocativo.

E. P.: ¿Qué les llevó a realizar este concepto de ropa feminista?

M.: El mundo más que nada.

A.: Fue una necesidad. Cuando terminas de estudiar, tú piensas de una manera, pero luego empiezas a trabajar en empresas y ves que estás dedicándole ocho o diez horas a una empresa que ni te va ni te viene o que todo lo que hace ni siquiera te favorece a ti como persona. Entonces empezamos a hacer cosas para concursos y, poco a poco, cogió forma y ahora es nuestro día a día.

E.P.: ¿Cuál es su ética de producción?

M.: Cuando empezamos con el proyecto la gente nos decía que nos fuésemos a fabricar fuera, pero nosotras empezamos a comparar qué tipo de proyecto queríamos hacer, si una marca o una empresa. Queríamos fabricar en Murcia todo lo posible; si no, en España. Las telas, si compramos grandes cantidades, son de proveedores españoles; si son pequeños retales los obtenemos de restos de fábricas. El cuero también es reciclado, lo reutilizamos de una empresa que lo tira. Es fomentar un poco el negocio y la producción local y nacional. En definitiva, respetar las fases de la cadena de producción.

A.: Todas las cosas de metal también están hechas aquí en Murcia; las cremalleras son de Barcelona. Todo lo que vendemos se hace aquí, menos las camisetas, que las compramos a un proveedor, pero tiene un montón de sellos de producción ética. Es lo que único que no hacemos; lo demás, todo. Pistoleras, collares, parches…

E.P.: Tienen un estilo reivindicativo definido. ¿En qué se basan para crear?

M.: En nuestras personalidades, en cómo somos, por eso nos sale así. Por una parte, la necesidad de ver algo diferente, de plasmar tus ideas, de meterte en moda pero no querer hacer lo que estáis haciendo, sino que quiero ser un poco más innovadora. Nos basamos en lo que nos incomoda, en lo que crees que le incomoda a la gente, cómo puedes hacer pensar a la gente. También mucho en la música, el cine y la calle, más que en la moda a lo mejor.

A.: Nos gusta trabajar con esa incomodidad o provocación para hacer cosas que te llamen la atención y que hagan que pienses un poco; que no sea ponerte una camiseta y ya está, sino que te hagan funcionar la cabeza, que para eso está.

E.P.: ¿Han recibido muchas criticas por salir de la estética común de la moda?

M.: No. Bueno, igual nos han criticado, pero no nos hemos enterado (risas). Igual sí hay gente metiéndose con nosotras. Pero creemos que precisamente por hacer algo así, más distinto, hay gente que lo ha agradecido. Realmente nos han hecho un hueco y se han interesado por nuestro proyecto.

A.: A la cara no (risas). Como ahora se ha puesto un poco de moda el feminismo, hay gente que aunque estés diciendo completamente lo contrario de lo que dicen o piensan te van a hacer un poco de caso.

E.P.: Son una marca de consumo responsable, reciclan. Sin embargo, también usan cuero a pesar de tener una línea vegana… ¿No suena a contradicción?

A.: Sí, pero tenemos un motivo. Son desechos tal cual, no porque nos lo dejen más barato ni nada. Son de la basura basura, si no lo usásemos nosotras para hacer pistoleras estaría en el vertedero.

M.: O lo usaría otra persona para hacer cosas (risas). Nosotras no nos etiquetamos como una marca vegana porque realmente usamos pieles. Cuando nos planteamos dejar de utilizar la piel y utilizar piel sintética, polipiel o piel artificial para adoptar una etiqueta más vegana, no quisimos porque, por una parte, la piel que utilizamos la recogemos de la basura, no estamos comprando ese producto y, por otra, sí que tenemos que hacer ese desembolso y en nuestro proyecto tenemos muy poco dinero, entonces cuantos más materiales podamos reutilizar o recuperar mejor. Aparte, es un material plástico que lleva una contaminación producirlo. Se cose peor, se trabaja peor con él, te voy a cobrar lo mismo y te va a durar mucho menos la pieza porque se estropea. Eso también tiene su residuo cuando no se utiliza. Entendemos que el lema es un poco ambiguo, pero preferimos el tema del slow fashion frente al fast fashion. 

Pistoleras. Foto: lasculpass.com

E.P.: Si tuvieran que elegir una prenda de todas sus colecciones, ¿cuál sería?

A.: Las pistoleras, porque nos parece un producto que te cagas. Es unisex, es talla única, es cómodo, es práctico. Es que vale para todo, nos parece un complemento súper unisex. Cuesta encontrar bolsos o mochilas con los que la gente se sienta cómoda, seas como seas. Tenemos más clásicas, más deportivas…, pero es el mismo corte todo el rato. Y luego el bolso sujetador porque fue con lo que empezamos. Fue darle la vuelta a algo que siempre se le ha adjudicado a la mujer para hacer otra cosa que  también se le adjudica a la mujer pero totalmente distinta y con otra cara.

M.: Las pistoleras sientan muy bien, a la gente le queda muy bien. Hemos hecho algunas muy bonitas de navidad, con telas de tapicería, de terciopelo. Como son todas únicas y distintas, son como joyitas.

E.P.: Nos gustaría saber un poco más acerca de su camiseta de las fuerzas armadas.

A.: Cuando decidimos sacar esta colección, que está relacionada con los uniformes y todo lo que influyen desde que naces (porque nos gusta mucho jugar con ese rollo militar como lo de las SS, que tiene una carga fuerte, y darle la vuelta), cogimos la camiseta del ejército, que en realidad pone ejército español y no fuerzas armadas, y lleva el águila con una espada, la Cruz de Santiago y una corona. Eso nosotras lo cambiamos por un buitre, porque es un animal que coge todo lo malo: de la muerte de otro animal y de la carroña consigue sacar vida. Queríamos representar todo lo que la sociedad lanza a la mujer, que es todo mierda, pero de ahí nosotras sacamos toda nuestra fuerza y toda nuestra rabia para seguir luchando. Luego, el cerebro, porque nos parece que las fuerzas armadas están ahí dentro y no son una pistola ni ninguna otra arma. Y el símbolo transfeminista, porque no íbamos a poner la Cruz de Santiago, porque no tendría mucho sentido (risas).

E.P.: ¿Qué les ha parecido el boom de camisetas feministas de los últimos meses, tanto de marcas de lujo como low cost?

A.: Pues muy mal. No es que nos parezca mal, porque me encanta que aparezcan marcas que lo hagan, pero lo que no me parece nada ético es que una marca que hace cosas que están completamente en contra del feminismo de repente saque una camiseta para ganarse unos euros. Por ejemplo, que Dior y Chanel hicieran campañas y desfiles feministas y luego, a la siguiente temporada, vuelvan a ser súper sexista me parece fatal.

M.: Claro, lo que no mola es el oportunismo y el ser tendencia y aprovechar para ser tendencia: el capitalismo. Mola porque se está hablando de feminismo y ha generado debate, pero es una putada porque la gente que está siendo crítica con eso es un círculo muy pequeño y sí es cierto que el feminismo está llegando a muchos sitios, pero el problema es cómo está llegando: por una camiseta de Stradivarius.

Camiseta “Fuerzas Armadas” Foto: lasculpass.com

E.P.: ¿Creen que estas estrategias benefician más a la moda o a la mujer?

A.: A la moda, total.

M.: Es que parece que la moda no hace nada que beneficie a la mujer; o sea, sí que ha hecho como lo de los trajes, el pantalón… Sí que la moda ha ido liberando un poco a la mujer, pero más que la moda ha sido alguien que dentro de la moda ha querido ser un poco más transgresor o transgresora. Por lo general, el mundo de la moda es capitalismo, es dinero, es empresa. En ningún momento creo que estén pensando en la mujer ni en la gente de la calle.

E.P.: ¿A qué marca negarían una colaboración?

A.: Marcas no, empresas… Inditex. Siempre (risas). Yo tengo una cruzada personal con Inditex, aunque Amancio Ortega no lo sabe. Jamás. Supongo que multinacionales, una multinacional muy multinacional. O con el Real Madrid a lo mejor. Seguramente con un equipo de fútbol never again. Me refiero a un equipo de fútbol tocho; si me viene el Ciudad de Murcia sí, que el equipo femenino está super bien, están ganando un montón.

M.: Con CocaCola. CocaCola es el demonio. Yo con CocaCola no quiero hacer nada.

E.P.: ¿Creen que sigue existiendo el machismo en la industria de la moda?

A.: Sí. El problema, como en todos lados, es que no hay mujeres dentro, no hay directivos que sean mujeres, solo dos o tres por ahí. Entonces cómo no va a haber machismo, pues claro, si están pensando en su pene todo el tiempo.

M.: Claro, todo el rato. Sigue existiendo. Se nota mucho, quiero decir, no sé cuáles son los cargos que hay en la moda, no sé si quién decide la publicidad de que la mujer esté medio muerta asomando por el maletero del coche es del Jimmy Choo o de su jefe de ventas, no sé de quién depende, pero creo que hay un montón de hombres ahí determinando, porque parece que es para ellos en vez de para nosotras.

E.P.: De hecho, su colección “¿Somos punkies o gominolas?” está dedicada a la lucha contra los micromachismos, ¿no es así?

M.: Sí, es un llamamiento a “revélate un poco, que estamos hartas”. Reivindicar y luchar contra los micromachismos o las actitudes machistas en el día a día es lo normal. Ser un feminist fighter. Un poco la idea de “no te calles”.

A.: Son cosas súper sutiles. Es increíble la cantidad y el nivel de maltrato que hay, del que no eres consciente. Esto no debería ser normal.

E.P.: ¿Piensan que el underground murciano viene pisando fuerte?

A.: Sí, siempre. Yo siempre lo he pensado. Me parece que es una ciudad que tiene muy buen rollo. No sé si es por el buen tiempo, pero es una ciudad que creo que favorece al underground.

M.: Claro. No sé si por el buen tiempo o que la gente está en la calle, pero es verdad que se propicia el hacer cosas.

E.P.: De hecho, Bloque Emergente, del que son cofundadoras, viene de ahí… ¿Cómo surge todo el proyecto?

A.: Pues otra vez por necesidad, porque sacábamos colección y no teníamos dónde presentarla. Aquí se estaba haciendo el Murcia Fashion Week, se estaban haciendo muchas cosas pero se hacía en marzo, y nosotras en marzo no tenemos nada que vender ni nada que enseñar; entonces nos juntamos con Pedro Lobo, que lo conocemos porque es colega del sector, y decidimos montar algo nosotros: nosotros nos buscamos nuestros modelos, los técnicos, nos buscamos todo. Fuimos al Centro Párraga y nos dijeron que sí.

M.: Al año siguiente también, porque el centro se quedó muy contento y nos apoyaron un poco más: nos pusieron los técnicos, además de prestarnos el espacio. También se unió Constanza Mas para hacerlo un poco más gordo y este año se ha unido Anonimatto. Aparte, se amplió todo, hicimos charlas y en vez de un día fueron tres: jueves, viernes y sábado. Y el año que viene esperemos que también podamos hacer algo.

E.P.: ¿Algún proyecto para este 2018?

M.: Haremos otra colección, para octubre o por ahí. Mientras tanto, salir más fuera. Nos gustaría ir a Zaragoza, que tenemos gente, y expandirnos.

A.: Sí, ya está por ahí, ya hay cosas. Estuvimos en Bilbao hace unas semanas. También tenemos ganas de empezar a vender en Barcelona y estamos buscando una tienda en Valencia porque vendemos mucho por la tienda online a Valencia, pero no conseguimos encontrar una tienda allí.

Para dar el encuentro por acabado, añaden que “hay que hablar de feminismo” y nos recomiendan las siguientes lecturas acerca del tema: Vomitorium de Diana Torres, La teoría de King Kong de Virginie Despentes o El bebé verde de Roberta Marrero. Y yo añado que no solo hay que hablar de feminismo, sino que hay que vestirlo, hay que lucharlo y combatir contra el machismo, deconstruirlo. Porque el feminismo es un movimiento más que necesario y justo.

CC BY-NC-ND 4.0
Las CulpaSS, el feminismo que no solo se viste por Rafael Ortiz Falcón está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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