A los que os ofendéis

  • No sois conscientes de que protestáis por una bandera que grita libertad y presumís de otra que encubre toda clase de abusos y crímenes

Hace unos meses, en mi ciudad, Cieza, decidieron pintar en un paso de peatones una bandera LGTBI+ (también conocida como bandera de la libertad) con el ánimo de apoyar a este colectivo y representar a todos los que pertenecemos a él. Hasta ahí bien. Durante ese día, para que se apreciara la aceptación de algunos vecinos, aparecieron pintadas encima de la bandera que, por suerte, se pudieron solventar. Así que se solucionó.

Bandera con las pintadas
Fuente: Grupo Scout San Jorge Cieza

La cuestión es que hace unos días volvieron a pintar otra bandera en una zona bastante transitada de la ciudad. Los vecinos respondieron arrojando pintura encima de esta y compartiendo imágenes de la situación por redes sociales con comentarios que prefiero no detallar.

Algo sorprendido pensé: “Qué facilidad para juzgar con lo difícil que nos lo han puesto, qué sencillo es opinar cuando no se conoce lo que hay detrás”.

Os quejáis de nuestra reivindicación cuando fuisteis vosotros los que provocasteis que alzáramos nuestra revolución. Nos invitasteis a sentenciar vuestro poder arbitrario y vuestro despotismo.

Y de verdad que no es cuestión de echarle la culpa a nadie ―puesto que es algo que no me gusta hacer―  porque realmente no es vuestra culpa, sino de la educación que recibisteis. Por el contrario, sí ha sido vuestra responsabilidad mantenerla o renovarla. Y como habéis decidido mantenerla, pues seguid, pero es un fuego que no vais a poder apagar. No somos los culpables de vuestros valores.

Os quejáis de una bandera con el argumento de que vosotros no tenéis una. Una vez más, pensando en vosotros, siendo egoístas, dándoos una importancia que no merecéis. Esa importancia tan inmerecida que os habéis otorgado a lo largo de toda la historia atacando a los más débiles.

Una bandera al fin y al cabo es un trozo de tela; no se trata del qué, sino el porqué. No os dais cuenta (o no queréis) de que este trozo de tela multicolor hace física la libertad, nuestra libertad. Sois vosotros los que criminalizáis la libertad: sexual, de género e incluso de expresión. No tenéis ningún reparo en incomodar a mujeres por la calle, en cambio condenáis un beso o gestos de afecto en público entre personas del mismo sexo. Y cuidado que no lo vean vuestros hijos, no vaya a ser que actúen con tolerancia, ¡o algo peor!

“En la bandera de la Libertad

bordé el amor más grande de mi vida.

¡Yo soy la Libertad, herida por los hombres!”  Federico García Lorca

“Claro, es que la gente normal no va pintando banderas de España por la calle”, dicen. Porque a diferencia de nosotros, ellos son patriotas antes que libres. Y a diferencia de ellos, nosotros ondeamos con fuerza nuestra bandera todos los días, todos los años; no solo cuando es tema de conversación. No sois conscientes de que protestáis por una bandera que grita libertad y presumís de otra que encubre toda clase de abusos y crímenes.

Nueva bandera lgtbi+
Fuente: Grupo Scout San Jorge Cieza

A lo mejor, y recalco, solo a lo mejor, no necesitáis una bandera porque nunca habéis sentido el odio en la piel, los insultos grabados a fuego en el colegio, en el instituto o por la calle. Porque nunca han dudado ni se han avergonzado de vosotros por vuestra orientación sexual. Porque no sabéis lo que se siente cuando hasta tú mismo llegas a cuestionarte por lo que eres. Porque tampoco os han tildado de enfermos ni os han encarcelado, ni fusilado. Visto que no os han perseguido por estar cometiendo delito alguno, reflexionad seriamente si aún precisáis una bandera. ¿Os parece coherente que 72 países consideren ilegal la homosexualidad y en 8 esté castigado con pena de muerte? Aunque para qué preguntaros a vosotros, ¿no?

Aunque llegados a este punto, puedo hasta daros las gracias. Porque entonces ninguno seríamos como somos, no estaríamos donde estamos, ni habríamos conocido a otras tantas personas maravillosas, ni sabríamos afrontar la vida de la forma en la que lo hacemos. Sin todas esas cosas no habríamos sabido sentirnos mal por lo que decían para luego arrojar esa mochila llena de palabras vacías al precipicio que nos liberó. Y taparos la boca de la manera más eficaz: creando y dando ejemplo. No banalizando y rompiendo por dentro a otros como soléis hacer.

A los que os ofendéis, deciros que no me sorprenden vuestras nefastas actitudes, que si queréis recibir respeto debéis dar una pizca de él.

Y a todos los míos, seguid así. Aquí hay que ganarse el respeto a base de fuerza y coraje.

Imagen de perfil de Rafael Ortiz Falcón

Rafael Ortiz Falcón

Estudiante de 2º de PCEO Periodismo e Información y Documentación. Leo, escucho, siento y vivo.

CC BY-NC-ND 4.0
A los que os ofendéis por Rafael Ortiz Falcón está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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