A (dis)gusto del consumidor

Una red social, según “San Google“, es una ‘página web en la que los internautas intercambian información personal y contenidos multimedia de modo que crean una comunidad de amigos virtual e interactiva’.

Llevo un rato observando la definición y no me parece que diga en ningún momento que la información que comparta deba ser de “interés general” o “a petición del público”.

¿En qué momento mis páginas de Facebook, twitter, instagram o snapchat se han convertido en un karaoke cibernético  en el que las personas hacen peticiones sobre lo que quieren que postee y yo, automáticamente, les hago caso? o ¿en qué momento la inspiración de lo que escribo debe llegar cuando ustedes quieran o sobre lo que a ustedes les apetezca leer?

Fuente: Google

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Digo esto porque desde hace unos meses he percibido una actitud un tanto irracional por parte de algunos amigos o followers en ciertas redes sociales. Una situación que se ha repetido bastante es en la red social snapchat. Muchos la conoceréis y a algunos hasta os gustará. En mi caso tengo que decir que es una de mis favoritas debido al carácter “efímero”, por así decirlo, que posee. El hecho de que yo pueda subir una foto haciendo el tonto en mi casa, sin peinar, con el pijama, la bata… y que al día siguiente haya desaparecido de la vista del resto de mis conocidos me parece muy interesante. Pero el problema ha surgido en el momento en el que varias personas me han sugerido que “no suba tantas fotos de mi gato y sí más de mi cara”.

Otro caso que también me ha ocurrido con más frecuencia de la que me gustaría es la (excesiva) libertad que se han tomado ciertas personas para “sugerir” temas de escritura. Yo escribo. Además de dar mi humilde opinión en este medio, escribo poesía, relatos, ensayos… sobre temas más personales. A día de hoy no publico ni tengo intención de publicar nada de esos trabajos. Tampoco tengo intención de dedicarme a ello. Simplemente lo hago como forma de expresión para mi uso personal y de los que yo quiera.

Con esto no pretendo justificarme, sino tratar de explicar de una forma clara y concisa que si yo no me dedico a ello ni pretendo hacerlo, ¿por qué debería importarme que tú (o quien sea) quieras que escriba sobre política, feminismo, derechos humanos, etc.? Claro que tengo una opinión sobre esos temas, pero no considero que haber decidido compartir algunos de mis pensamientos con el “público” signifique que haya vendido los derechos del resto de ellos. A día de hoy, y espero que por mucho tiempo, yo soy la única que tiene derecho a decidir. Entre otras muchas cosas porque si yo no recibo ningún tipo de compensación de esas personas, no tengo por qué buscar su satisfacción.

A pesar de lo dicho, no pienso adoptar ninguna actitud extremista ni borrar mis perfiles de esas redes sociales. Simplemente aviso a todos los usuarios de éstas que seguiré publicando lo que a mi me apetezca, aunque sea a disgusto del consumidor.

Imagen de perfil de Alba Morales Madrid

Alba Morales Madrid

Amante de la literatura, música, cine y teatro. "Cultureta" por excelencia.

CC BY-NC-ND 4.0
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