A orillas del Tyne: Comienza la aventura

Podría deciros que me encuentro a casi 2000 kilómetros de distancia de mi hogar, en una habitación que no supera los seis metros cuadrados. También podría añadir que, pese a encontrarnos a principios de octubre, durante las últimas dos semanas se ha convertido en utópico no salir a la calle ataviado con un voluminoso abrigo. Y, para terminar, os podría comentar que me encuentro en una ciudad en la que uno puede salir un martes cualquiera y presenciar cómo miles de jóvenes se adentran en decenas de clubs para disfrutar de las maravillas de la noche. Son las diferentes aristas que construyen la realidad en la que vivo temporalmente. Sí, soy un estudiante Erasmus y aquí os voy contar mis próximos cuatro meses viviendo en Newcastle

La ciudad de Newcastle al anochecer. Foto: http://university.which.co.uk/

Antes de empezar con lo importante, me gustaría comentaros de qué va esto: no se trata de una guía para estudiantes que estén pensando en hacer este tipo de estancias, si bien algunas de las cosas que aquí cuente les pueden ser de ayuda. En estos artículos, que publicaré de forma semanal, pretendo narrar mi viaje, mis experiencias y todo aquello que crea que puede resultar interesante de compartir. Con las presentaciones de turno ya hechas, os invito a que me acompañéis durante los próximos meses en esta aventura.

Para el que no conozca Newcastle, se trata de una ciudad situada en el nordeste de Inglaterra, famosa por su inagotable vida nocturna y la enorme cantidad de jóvenes que deciden cursar sus carreras en las dos universidades que la ciudad alberga: Newcastle University y Northumbria University. Además, la ciudad también es reconocida por su histórico equipo de fútbol: el Newcastle United, capaz de dilapidar cien millones de euros en fichajes para descender a la segunda división del fútbol inglés. Por último, esta ciudad se introdujo en la casa de muchos jóvenes a través de un lamentable programa de la MTV, Geordie Shore, grabado en los principales clubs de la ciudad.

En las casi tres semanas que llevo viviendo aquí tengo que decir que me encanta esta ciudad por su sinceridad. ¿Sinceridad? Sí, la ciudad se muestra desde que pisas el aeropuerto tal y como es: cosmopolita, bulliciosa, amigable y llena de actividades con las que ocupar tu tiempo; pero no por ello esconde sus rasgos más duros: un horrible frío atlántico y un diseño de ciudad marcado por sus agónicas e insalvables cuestas. Puede parecer una tontería, pero se convierte en un verdadero drama cuando tienes que ir cargado de bolsas, algo inevitable si te acabas de mudar a una ciudad nueva. En resumen, Newcastle te mira a los ojos, te hace la zancadilla y luego te ofrece su brazo para que te levantes.

Como ya repasaba mi compañera Pepa en un artículo publicado recientemente, el camino hasta llegar a tu destino Erasmus no es nada fácil, como tampoco lo son los primeros días en tu nueva ciudad. Planteaos la siguiente situación: acabas de salir del aeropuerto después de tres horas de vuelo y una pequeña excursión en busca de la parada de metro más cercana; arrastras tus pesadas maletas escaleras arriba y te diriges hacia tu residencia, sin saber si estas andando por Newcastle o compitiendo en una etapa del Tour de Francia dado el desnivel del camino; te atas el abrigo a la espalda, secas el sudor de tu frente y juras por  tu orgullo español que las cuestas británicas no van a poder contigo; ya has llegado a tu residencia, te han dado las llaves y encaras las escaleras que te quedan para llegar a tu habitación con el cuchillo entre los dientes y las fuerzas allí donde Napoleón perdió la guerra; estás delante de la puerta de tu cuarto, enhorabuena, la abres y, ¿qué te encuentras? Una triste cama sin un mísero cabecero que la acompañe, un solitario grifo que no termina de encajar al lado de la ventana, un diáfano armario aún por llenar y unas terribles ganas de decir: “Árbitro, ¿cuánto queda?”.

En efecto, no todo en el Erasmus es fiesta, alcohol y desenfreno, o quizás sí. Por lo pronto, creo que voy a dejar esto por aquí para no hacerme demasiado pesado. Espero que os guste esta idea y que consiga haceros llegar una mínima parte de este carrusel de experiencias que es la vida Erasmus. Por último, quiero deciros que estoy abierto a cualquier tipo de sugerencia que podáis dejar en los comentarios, ya sea temas de los que hablar o cualquier otro tipo de ideas. ¡Hasta la próxima semana!

CC BY-NC-ND 4.0
A orillas del Tyne: Comienza la aventura por Sergio Navarro está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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