A orillas del Tyne: la noche geordie

  • El centro de Newcastle alberga un total de 111 pubs y 22 discotecas, un espacio capaz de concentrar alrededor de 50 000 personas. Además, en el ¨palmarés¨ de esta ciudad también podemos encontrar que la guía turística Rough Guide calificó la vida nocturna de Newcastle como la mejor de Gran Bretaña, mientras que el portal Tripadvisor la colocó en tercera posición en el ranking europeo y séptima en la clasificación global. Todo esto hace de la ciudad norteña uno de los destinos más deseados por parte de los alumnos Erasmus.
Fotografía de la discoteca Liquid. Foto: www.citynewcastle.co.uk/

Fotografía de la discoteca Liquid. Foto: www.citynewcastle.co.uk/

En efecto, no he podido aguantar más de tres semanas sin hablaros de la vida nocturna de Newcastle. ¿Qué se le va a hacer? Es algo inherente a una estancia Erasmus el invertir gran parte de tu tiempo y dedicación en descubrir qué se oculta detrás de cada nueva discoteca, qué misterio esconde esa aglomeración de neones que ilumina el centro de la ciudad.

No puedo negar que me resulta muy curioso el diseño de esta ciudad; sus céntricas calles igual sirven para ir de compras que para salir de fiesta por la noche. A diferencia de otras grandes metrópolis, en Newcastle no existe una distinción entre las zonas dedicadas a concentrar discotecas y el resto de la ciudad. Todo forma parte de un todo. Por ejemplo, dos de los principales clubs de la ciudad se encuentran frente a St Mary´s Cathedral, una catedral gótica del siglo XIX.

Imagino que una de las preguntas que os estaréis haciendo es: ¿qué convierte a Newcastle en la mejor ciudad para salir de fiesta de toda Inglaterra? Sin duda, uno de sus puntos fuertes es el elevado número de universitarios que la ciudad acoge. Sin contar los condados y las zonas metropolitanas del extrarradio, Newcastle tiene una población cercana a las 290 000 personas, de las cuales alrededor de 50 000 son universitarios, es decir, más del 17 % de la población. Este amplio porcentaje provoca que la ciudad se vea amoldada a los hábitos de vida universitarios: las discotecas abren casi todos los días, el precio de las entradas de los locales es menor que en otras zonas del país, la oferta de eventos semanales es infinita y los cuerpos de seguridad son bastante permisivos en lo referido al consumo de alcohol en la calle. El resultado es una ciudad a la que no le gusta dormir, capaz de mostrar dos caras: durante el día se maquilla con la rigidez y frialdad que caracteriza el modo de ser británico, para desmelenarse al anochecer y sacar a relucir su lado más imprudente y emocional.

 

Ya que se supone que estamos aquí para estudiar y ser alguien en la vida, la ciudad también nos da ciertas facilidades. Acostumbrados al horario español, es fundamental cambiar el chip cuando uno llega a Newcastle. Se acabó eso de salir a las once de la noche y llegar a tu casa a las seis de la mañana. En Inglaterra han pensado que no es muy sano para el estudiante tener que acostarse a esas horas tan intempestivas y levantarse a las ocho para acudir a las primeras clases. Por ello, la rutina que se sigue a la hora de salir de fiesta es completamente diferente y se puede dividir en dos etapas: a partir de las ocho de la noche la gente se reúne en las residencias para empezar a beber lo que cada uno guste, éste es el momento idóneo para conocer gente, dada la gran cantidad de personas que se llegan a reunir en un mismo piso; cuando el reloj marque las doce, ya será hora de dejar de lado las botellas y salir a la calle en busca de un local donde pasar el resto de la noche.

Si me preguntáis por las diferencias que existen entre una discoteca española y una inglesa, os tendría que decir que no son demasiadas a primera vista. Lo más destacable es la diferencia de horarios: mientras que en España las discotecas permanecen abiertas hasta la mañana del día siguiente, en Inglaterra es raro el local que aguanta abierto hasta las cinco de la madrugada. En otro orden de cosas, a Newcastle parece que no han llegado esas voluminosas copas de balón que apenas te caben en la mano. Aquí, por el mismo precio, te sirven un vaso de plástico típico de los cumpleaños que apenas sirve para saciar la sed. Pero no todo son inconvenientes; dada la gran variedad de locales es raro que en estas discotecas se formen las enormes colas que se generan en España para acceder al local o para pedir una copa. Además, también hay que reconocer que la decoración suele bastante más sofisticada que en la península. Ejemplos de ello son locales como Perdu o Revolution, que cuentan con una ambientación digna de película.

Fotografía de la discoteca Revolution. Foto: http://www.jamesianvincent.com/

Fotografía de la discoteca Revolution. Foto: http://www.jamesianvincent.com/

En cuanto a las tendencias musicales, las discotecas se caracterizan por su gran variedad temática; dependiendo del día de la semana, el registro musical de los locales va cambiando. Así, en las fiestas que se celebran de lunes a jueves, podemos encontrar desde sesiones de R&B hasta homenajes a la música de los 90, con  temas tan míticos como Smells like teen spirit, Wonderwall o la intro del Príncipe de Bel-Air. Incluso durante los fines de semana, cuando la música se vuelve bastante más comercial, los DJ siempre se permiten alguna extralimitación; resulta muy sorprendente el momento en el que escuchas Mr. Brightside de The Killers o Breaking Free de la película High School Musical en una discoteca. Para los que añoren el ritmo latino (no es el caso de un servidor), en el centro de Newcastle se encuentra The Vineyard, un local donde tienen cabida géneros como el reggaetón, la bachata o la salsa.

Pero en esta vida hay pocas cosas perfectas y Newcastle no es una de ellas; la ciudad también tiene ciertos hándicaps que dificultan la diversión nocturna. Es el caso del frío clima que caracteriza el norte de Inglaterra y que te pone en serios apuros cuando deambulas por la calle a altas horas de la madrugada. Las bajas temperaturas te obligan a cargar siempre con un aparatoso abrigo y pagar el servicio de guardarropas en cualquier discoteca. Más complicado se vuelve el asunto si eres mujer, pero os sorprenderíais de ver cómo, a diez grados de temperatura, las inglesas se pasean en tirantes por la ciudad. Al igual que en el resto de Inglaterra, otro de los grandes inconvenientes es el alto precio del alcohol y la escasa oferta de marcas. Viniendo de España, donde la estantería de bebidas alcohólicas es más grande que la de refrescos, es bastante decepcionante ver que en los supermercados apenas hay cuatro o cinco marcas diferentes, a un precio que incluso duplica el de España. La solución está clara: bebe cerveza como si fueses un alemán en el oktoberfest. Por último, pese a que te ahorra muchas horas de sueño perdidas, no dejar de ser raro que las discotecas cierren a las tres o a las cuatro de la mañana. Siempre ha tenido su encanto ese paseo de recogida mañanero en el que te encuentras a los primeros valientes que han salido a correr y tú y tu diluida borrachera os preguntáis: ¿qué estoy haciendo con mi vida?

Pese a esto último, el ambiente nocturno es sin duda uno de los principales atractivos de Newcastle. La ciudad comprende a la perfección su condición de “territorio universitario” y no duda a la hora de explotarlo. Tanto los comercios como los pubs y las discotecas son conscientes de la importancia de este sector de la población y se esfuerzan para satisfacerlo. De esta forma, el estudiante se adentra en una espiral de consumo nocturno que resulta verdaderamente anestésica; no importa lo que ocurra, al final siempre llega la noche y volverás a introducirte en un místico ambiente de brillantes neones, oscuras salas y estridentes sonidos.

CC BY-NC-ND 4.0
A orillas del Tyne: la noche geordie por Sergio Navarro está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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