A orillas del Tyne: la tierra del niño que sobrevivió

  • Gran Bretaña, esa prolífica tierra de escritores que revolucionaron el mundo de las letras en sus respectivas épocas. La lista es interminable y podría dedicar toda la extensión de esta columna para completarla, pero, cómo se puede hablar de la literatura británica sin nombrar a clásicos como Charles Dickens, Lord Byron o Lewis Carroll; a maestros del suspense como Agatha Christie o Arthur Conan Doyle; los mundos distópicos de George Orwell; el ingenio irlandés de Oscar Wilde; la poesía de Dylan Thomas; la imaginación sin parangón de C. S. Lewis o J. R. R Tolkien, y, cómo no, el más ilustre de toda esta tradición literaria: William Shakespeare. Sí, he dejado en el tintero un último nombre; probablemente, el más célebre si preguntamos a la juventud de todo el mundo. Se trata de J. K. Rowling, la creadora del mago más famoso de todos los tiempos, la madre del niño que sobrevivió: Harry Potter.
Imagen promocional de la película Harry Potter y las reliquias de la muerte

Imagen promocional de la película Harry Potter y las reliquias de la muerte.

Con el estreno de Animales fantásticos y dónde encontrarlos toda una generación de jóvenes vuelve a sumergirse en un remolino de nostalgia potterhead. Se cuentan por millones los niños, jóvenes y adultos que disfrutaron con esta saga que cifra su total de ventas en más de 450 millones de ejemplares: unas cifras que convierten a Rowling en la autora británica viva más leída. Pero es incuestionable que esta saga no habría conseguido llegar a tantos jóvenes si no fuera por las adaptaciones que Warner Bros llevó a la gran pantalla: un total de ocho películas que se traducen en una recaudación de 7200 millones de euros (dejando por detrás a sagas como El Señor de los Anillos, El Hobbit o Star Wars, aunque es cierto que ninguna de estas aventuras suma tantos largometrajes). Si los actuales datos suenan demoledores, habrá que revisarlos dentro de unos años cuando ya se hayan estrenado las cinco películas basadas en este universo que Rowling y Warner Bros tienen planificadas.

Y os preguntaréis: ¿qué tiene todo esto que ver con mi Erasmus y mi estancia en Newcastle? Sencillo: en Inglaterra, el fenómeno “Harry Potter” cobra una nueva dimensión; de ser un famoso personaje literario pasa a ser un referente cultural, como se puede observar en cualquier librería británica. Son varias las explicaciones que este fenómeno puede tener, pero, tal y como yo lo he percibido, el papel que juega la identificación nacional es muy importante. Harry Potter pertenece a los británicos como El Quijote pertenece a los españoles, porque los molinos contra los que se enfrentaba este hidalgo se encontraban en la Mancha y no en la toscana italiana, al igual que el Andén 9 y 3/4 se encuentra en la estación londinense de King´s Cross y no en Atocha. Se podría decir que, en Gran Bretaña, el mundo de Harry Potter cobra vida más allá de las páginas o de la gran pantalla. Y de eso va este artículo, de recorrer la geografía británica para descubrir todas esas localizaciones que cualquier fan de la saga puede reconocer con solo echar un vistazo.

El nordeste inglés, zona en la que se encuentra Newcastle, alberga dos de las localizaciones más célebres que se pueden encontrar en las islas británicas: la Catedral de Durham y el Castillo de Alnwick. La primera se encuentra en la milenaria ciudad de Durham, fundada en el año 995; durante muchos siglos fue la residencia del obispo de Durham, una de las figuras más importantes de la Iglesia de Inglaterra. Esta catedral es uno de los grandes ejemplos de arquitectura normanda y fue reconocida en 1986 como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Su famoso claustro y sus pasillos fueron utilizados en la película Harry Potter y la piedra filosofal para grabar varias escenas en las que los personajes charlaban al salir de clase o interrogaban al gigante Hagrid. Además, el claustro de esta catedral también fue utilizado en Harry Potter y la cámara de los secretos para filmar el enfrentamiento entre el equipo de Quidditch de Gryffindor y el de Slytherin que culmina con Ron Weasley escupiendo babosas. Por último, su sala capitular se convirtió en el aula empleada por la profesora McGonagall para enseñar a sus alumnos cómo transformar sus mascotas en copas.

Claustro de la Catedral de Durham donde se rodaron escenas de Harry Potter y la piedra filosofal.

Claustro de la Catedral de Durham donde se rodaron escenas de Harry Potter y la piedra filosofal.

Por su parte, el Castillo de Alnwick se encuentra en el condado de Northumberland y sirve como residencia de invierno para los Duques de Northumberland. En esta construcción del S.XI se han rodado multitud de películas y series como Downton Abbey, Robin Hood, príncipe de los ladrones o la propia película Harry Potter y la piedra filosofal. Su inmenso patio interior sirvió como escenario para grabar las clases de vuelo de la profesora Hooch. Además, sus exteriores también fueron utilizados como nexo para unir Hogwarts con el Bosque Prohibido y para instalar digitalmente el estadio de quidditch.

Fotografía del Castillo de Alnwick, utilizado como escenario para Harry Potter y la piedra filosofal.

Fotografía del Castillo de Alnwick, utilizado como escenario para Harry Potter y la piedra filosofal.

En Hogwarts, otra de las construcciones que sirvieron para ambientar la escuela de magia y hechicería es la Catedral de Gloucester, construida en 1089 bajo el reinado de Guillermo I de Inglaterra. Eran los pasillos de esta catedral, de estilo románico y gótico, los que aparecían inundados en Harry Potter y la cámara de los secretos y donde, más tarde, se avisaría en letras de sangre sobre la apertura de la cámara de los secretos. También tiene una breve aparición en la primera película, donde sirve como escenario para presentar la silueta del troll al que se tendrían que enfrentar Harry y sus amigos.

Pasillos de la Catedral de Gloucester donde se filmaron escenas de las dos primeras películas de Harry Potter.

Pasillos de la Catedral de Gloucester donde se filmaron escenas de las dos primeras películas de Harry Potter.

La ambientación de Hogwarts culmina en la famosa Universidad de Oxford, exactamente en la Bodleian Library y en la Divinity School. La primera es una de las bibliotecas más antiguas y grandes de Europa, sólo superada en tamaño por la Biblioteca Británica. En el universo de Harry Potter ha sido utilizada para recrear la biblioteca de Hogwarts, donde Harry, Ron y Hermione buscan información sobre Nicholas Flamel en la primera película, o sobre la “poción multijugos” en la segunda.

Fotografía de la Bodleian Library, utilizada para recrear la biblioteca de Hogwarts.

Fotografía de la Bodleian Library, utilizada para recrear la biblioteca de Hogwarts.

Ha de señalarse que la Divinity School es uno de los edificios más antiguos de esta universidad, destinado en su origen a albergar conferencias, exámenes orales o discusiones sobre teología. En la gran pantalla, asume la función tanto de enfermería como de aula, en la que la profesora McGonagall enseña a sus estudiantes a bailar en Harry Potter y el cáliz de fuego.

Fotografía de la Divinity School, empleada en las películas de Harry Potter como enfermería y aula de baile.

Fotografía de la Divinity School, empleada en las películas de Harry Potter como enfermería y aula de baile.

Dejando a un lado la famosa escuela, Gran Bretaña también alberga localizaciones que han servido para ambientar algunas de las escenas más famosas de esta saga. No hay que salir de Londres para poder visitar dos de los escenarios más célebres: el Andén 9 y 3/4 y el Callejón Diagón. El primero se encuentra en la estación de King´s Cross, situada en Camden, donde, en homenaje al famoso mago, se ha recreado la famosa escena en la que Harry y Ron se estrellan contra el muro que da acceso al famoso andén. En cuanto al Callejón Diagón, este se encuentra en los estudios Warner Bros situados a las afueras de Londres; en estos podemos encontrar, además, una recreación del Gran Comedor y del Expreso de Hogwarts.

Fotografía del Andén 9 y 3/4, situado en King´s Cross, y de los estudios de la Warner Bros en Londres.

Fotografía del Andén 9 y 3/4, situado en King´s Cross, y de los estudios de la Warner Bros en Londres.

Para conocer las dos últimas paradas de este tour tenemos que salir de Inglaterra; exactamente debemos dirigirnos a Escocia y a Gales para visitar el Viaducto de Glenfinnan y la playa de Freshwater West. El primero es un famoso viaducto que une Fort William y la costa oeste de Escocia, y cualquier fan puede reconocerlo al instante como el escenario por el que el Expreso de Hogwarts hace su viaje anual hacia la Hogwarts.

A orillas de

Fotografía del viaducto de Glenfinnan, escenario utilizado para recrear los viajes del Expreso de Hogwarts.

Damos por concluido nuestro recorrido con un sabor amargo en la Freshwater West. Esta playa sirve como ubicación para la casa de Fleur Delacour y Bill Weasley, donde acuden Harry, Ron, Hermione y Luna al final de la primera parte de Harry Potter y las reliquias de la muerte. Es en esta zona costera del oeste de Gales donde tiene lugar una de las escenas más tristes de la saga: la muerte y entierro de Dobby, el elfo libre.

Fotografía de la playa de Freshwater West, utilizada como escenario en Harry Potter y las reliquias de la muerte.

Fotografía de la playa de Freshwater West, utilizada como escenario en Harry Potter y las reliquias de la muerte.

 

CC BY-NC-ND 4.0
A orillas del Tyne: la tierra del niño que sobrevivió por Sergio Navarro está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Noticias relacionadas