Amor y rosas

Todos buscamos un amor que nos llene de felicidad las veinticuatro horas del día. Un amor que traiga nuevas sorpresas pero ninguna desilusión con el paso del tiempo. Estamos acostumbrados a los amores utópicos de película donde este todo lo puede, pase lo que pase. Pero… ¿sucede esto en la realidad?

Imagen de una rosa. Foto: Tumblr.

El amor se construye y está sujeto a cambios. Los que te dicen que la pasión del primer mes no se puede mantener de por vida mienten. Lo único que ocurre es que esa pasión madura y lo hace a base de errores, caídas, tropiezos y perdones. Una relación consiste en saber aceptar los defectos del otro y aprender de los tuyos. No siempre vais a estar de acuerdo, eso tienes que darlo por hecho. La confianza es fundamental y ha de ser tu aliada, no un arma hiriente. Algunas veces, las peleas se sanan con un simple beso. Otras, en cambio, hace falta discutir un rato más hasta llegar a la reconciliación.

Llega un punto de inflexión en el que no temes pelearte. Sabes que esa discusión puede llevar a algo, si cabe, mucho mejor de lo que ya tenías. No tiene por qué significar retroceder; la mayoría de las veces sirve para avanzar en conocimiento y respeto hacia el otro.

Pero lo importante, al fin y al cabo, es querer hasta el punto de asumir tus fallos, los de tu pareja y todos los que quedan por cometer juntos. Olvidar y seguir adelante en un camino de dos que no siempre es de rosas.

Las espinas son más bonitas y menos dolorosas si estás acompañado de la persona correcta.

Imagen de perfil de María del Mar García Mazón

María del Mar García Mazón

Estudiante de Periodismo en la Universidad de Murcia.

CC BY-NC-ND 4.0
Amor y rosas por María del Mar García Mazón está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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