Ante el crucifijo y sobre la Biblia

El pasado lunes 31 de octubre tuvo al fin lugar la jura del presidente de gobierno ante el rey. Todo marchó con normalidad , quizás con demasiada; puede que la saturación y desesperación de la población con la política española fuera lo que causó esta ceguera ante hechos a los que ya restamos importancia pero que no dejan de ser símbolos del retraso muchas veces de nuestro país, hechos tales como el que Rajoy jurara ante el rey Felipe VI con una mano sobre la Biblia y otra en la Constitución española, todo ello frente a un crucifijo.

Este protocolo fue seguido por los anteriores presidentes, incluso socialistas, por lo que ”carecería de importancia” si no fuera porque se derogó como obligatorio en julio de 2014 por la Casa Real, en lo que acontecía a los símbolos religiosos.

Sin embargo, a pesar de esto, nuestro ahora presidente de gobierno, Mariano Rajoy, se decantó por conservarlo, aunque España sea un Estado aconfesional, como se refleja en nuestra Constitución, vigente desde 1978.

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Mariano Rajoy en su jura del cargo como presidente ante el rey Felipe VI. cronicadearagon.es

Todo ello parece dar igual y lo que refleja es que la Constitución, aquella por la que tanto lucharon y sufrieron nuestros abuelos, tiene igual o incluso menor valor para nuestro presidente que los símbolos católicos, los cuales representan, a pesar de ser mayoritaria, únicamente a una parte de la población.

Otro hecho de relevancia podría ser que no se contase siquiera con la presencia de la reina para la jura, porque como explicó la Casa Real, la reina no tiene ”la obligación” de estar.

¿Se puede considerar que respeta de esta manera los deseos de su nación a ser un país laico? ¿Le quita la Casa Real importancia a la mujer pese a sus intentos de hacerse ver renovada?

Hay multitud de opiniones y cada cual debe saber posicionarse, pero lo que no me cabe duda es que no podemos seguir haciendo la ”vista gorda” con todo lo que acontece en ella, porque los pequeños detalles son los que nos muestran la diferencia y más si muestran los ideales de aquellos que nos representan.

A día de hoy vivimos abrumados cada día por nuevos escándalos relacionados con la política y esto ha generado un efecto narcotizante en nosotros; estamos acostumbrados a la corrupción, a que los partidos cambien sus ideales como cambia el viento según les convenga; estamos acostumbrados a que nos defrauden.

Tanto es así que que se atente contra la Constitución con actos como los nombrados anteriormente parece carecer de importancia tan solo porque no nos repercute económicamente; de tal manera estamos sucumbiendo también a las reformas de educación y a la tan conocida ”ley mordaza”.

La historia nos ha demostrado que si la gente no lucha por sus derechos, los políticos no nos los van a regalar ni a respetar, sino que somos precisamente nosotros los que debemos denunciar estas injusticias y, aunque para muchos no sea más que ”quejarnos de todo”, es defender lo que tanto costó conseguir en su momento y que estamos perdiendo a pasos agigantados, porque con esa suma de pequeños detalles estamos perdiendo, al fin y al cabo, la democracia.

Viñeta de Mafalda en la que reivindica la democracia. democresia.es

Viñeta de Mafalda en la que reivindica la democracia.
democresia.es

CC BY-NC-ND 4.0
Ante el crucifijo y sobre la Biblia por Gema Moreno Andreu está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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