Astral: La punta del iceberg de los refugiados

  • El documental de Jordi Évole nos plantea las consecuencias del problema, pero es necesario preguntarse por las causas que llevan a estas personas a dejar su tierra y jugarse la vida en el Mediterráneo
Miembro de Proactiva Open Arms durante un rescate en el documental Astral. Foto: sexta.com

Miembro de Proactiva Open Arms durante un rescate en el documental Astral. Foto: sexta.com

El documental con el que Jordi Évole comienza la nueva temporada de Salvados, Astral, ha emocionado a todo aquel que lo ha visto. Una dura historia sobre el arriesgado viaje de los llamados refugiados, que tratan desesperadamente de huir de la muerte, y un barco lleno de héroes que invierten su tiempo y su dinero en salvar vidas en el Mediterráneo. Sin embargo, la historia que relata estas imágenes sólo muestra la punta de iceberg del problema, que tiene unas raíces mucho más profundas.

Évole nos sitúa en las consecuencias del problema: cómo los refugiados se juegan la vida y cómo una ONG intenta salvarles, además de dar unas pinceladas del duro camino que les espera una vez que lleguen a Europa, su “Tierra Prometida”. No obstante, no nos habla de las causas de este problema: ¿por qué estas personas dejan su hogar, su familia, su tierra, todo su pasado atrás para embarcarse en un viaje tan arriesgado?

Aunque durante el programa pudimos ver cómo dentro de los refugiados había gente de distintas nacionalidades, vamos a centrarnos en el caso sirio y su actual guerra. Es una obviedad que estos sirios no querrían venir a Europa si no fuera porque la vida en su país se ha tornado imposible. En Siria es la actual guerra civil la que imposibilita la vida a sus ciudadanos. Una guerra que, como todas, alberga motivos económicos.

Imagen del vídeo Why Siria. Foto: youtube.com

Imagen del vídeo Why Siria. Foto: #WhyMaps (YouTube)

Siria se sitúa en la Península Arábiga, lugar donde se concentra un tercio del petróleo y del gas natural mundial. Además, tiene salida directa al Mar Mediterráneo. Como muestra la imagen (del vídeo Why Siria), para llevar el gas desde su lugar de extracción a Europa hay dos caminos: bordear toda la península o tomar el camino corto –y barato– atravesando Siria -si el gobierno local lo permite-. ¿Por qué esto es importante para el caso que nos ocupa? El presidente de Siria, Bashar Al-Assad, tiene negocios y una posición política cercana a Rusia. Por lo tanto, en esta disputa, hija de la Guerra Fría, entre Oriente y Occidente, la posición de Al-Assad es contraria a los intereses europeos.

Lo mejor para los intereses occidentales –EE. UU. y Europa– es que el gobierno sirio cambie a uno dispuesto a negociar con ellos en lugar de con Rusia. De esta forma, es fácil entender por qué Estados Unidos y Europa han estado financiando a los grupos de la oposición con el objetivo de derrocar el actual gobierno sirio y que el nuevo gobierno esté dispuesto a abrir los gasoductos que harían que Europa consiguiera energía de manera más barata y rápida. En lugar de este derrocamiento, se ha producido una desestabilización del país, pero sin conseguir que el gobierno caiga; es decir, se ha provocado una guerra civil. Con la inestabilidad de la situación Siria, el ISIS ha tenido una oportunidad de oro para ampliar su territorio.

Esta guerra civil con tres bandos ha convertido la vida en Siria en un infierno. Los sirios solo tienen dos opciones: embarcarse en un viaje que seguramente les deparará la muerte en el Mediterráneo o esperar a que una bomba acabe con ellos. Y eso los que pueden permitirse pagar el viaje a los mafiosos que lo organizan y se lucran con su desgracia, la clase media del país. Las clases más modestas y empobrecidas ni siquiera pueden soñar con Europa.

La solución Astral, poner unos barcos para impedir que los refugiados se ahoguen en el mar, no resuelve nada. Es sólo un parche. Sin duda, el trabajo que realiza la asociación Proactiva Open Arms y toda la gente que colabora para salvar vidas en el Mediterráneo es valiosísimo; simplemente son héroes. Pero así no se soluciona el problema. Las muertes en el mar acabarán cuando los sirios no tengan de qué huir. Debemos presionar para que los titiriteros que manejan el mundo en la sombra y provocan guerras para aumentar sus cuentas en paraísos fiscales dejen de jugar con la vida de la gente.

Debemos asumir nuestra parte de culpa; culpa puesto que los gobiernos que reciben nuestro apoyo en las urnas son un actor activo en esta guerra. Debemos trabajar para que haya una solución total y no parcial, para que nadie tenga que huir de un presente de muerte a un futuro incierto.

CC BY-NC-ND 4.0
Astral: La punta del iceberg de los refugiados por Jorge Sánchez está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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