Autodestrucción activada

  • Hemos activado el botón de autodestrucción del planeta

Kim Jong-un y Trump amenazando la paz.
Foto: Instagram: @mafiaye_sher

Contemplamos a diario cómo se suceden numerosas noticias en el telediario del estilo de: “La humanidad ha agotado hoy mismo los recursos anuales de la Tierra” o “Corea del Norte prueba con éxito una bomba de hidrógeno” e, incluso, “El ISIS amenaza con más ataques a España en su primer vídeo en castellano“. Y, sin embargo, permanecemos impasibles ante toda esta violencia y destrucción; ya nada nos afecta o nos emociona. Estamos acostumbrados.

Vivimos en un mundo en el que parece haber  sido ya activada una cuenta atrás y lo único que nos preocupa es la nueva colección que sacará Zara este mes o la cantidad de “memes” que podemos hacer con cada suceso por delicado que sea. En estos momentos críticos, todos tememos ese terrible final que se nos acerca, pero ninguno tratamos de frenarlo.

Creemos estar en una nueva paz armada, evitando ver que la III Guerra Mundial ya ha comenzado y que se encuentra en una lucha acelerada por acabar con el mundo antes de que lo haga el calentamiento global.

Tanto nos hemos acostumbrado a la explotación y al exceso que hemos naturalizado lo inhumano. Hasta que no nos afectan en nuestro territorio los bombardeos y asesinatos del ISIS, no tratamos de ponerles remedio. Tenemos ese afán de superioridad y creemos estar tan seguros en occidente que se nos hace fácil mirar a un lado cuando observamos a  Siria siendo devastada. Total, así logramos borrar cualquier atisbo de responsabilidad en el conflicto que pudiese surgirnos.

Pero… ¿Están tan lejos esos problemas? ¿Basta con cerrar los ojos para que no nos afecten?

Lo mismo nos sucede con el cambio climático: si sus efectos no se muestran cerca de nosotros, se convierte en ese “cuento chino” o esa “ficción” de la que nos habló el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en vez de convertirse en la verdad difícil de admitir y de afrontar que es realmente. Únicamente nos lamentamos cuando nos percatamos de su realidad, pero no nos planteamos parar con el consumismo desmesurado y sin límites que llevamos a cabo cada uno de nosotros.

En este mundo hipócrita en el que solo importa lo efímero, hemos llegado a tal punto que ha dejado de interesarnos incluso nuestro propio futuro; estamos renunciando a él por bienes materiales que pronto dejarán de importarnos.

Nos hallamos tan sumamente narcotizados por el consumo y por los bienes banales que ni el estar al borde del abismo nos asusta. Quizás nos dé igual perderlo todo a cambio de nada porque lo primero que perdimos fue la humanidad.

¿Llegará el momento en el que nos sintamos culpables por haber destrozado el único planeta que teníamos? ¿O para entonces será ya demasiado tarde?

CC BY-NC-ND 4.0
Autodestrucción activada por Gema Moreno Andreu está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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