De corazón

Hoy estamos de aniversario. El Periodicum cumple dos años. Se dice pronto, pero han sido muchas horas de esfuerzo y dedicación para llegar a donde estamos en este instante. Mío y de todos los que han formado y forman parte del proyecto. Alegrías, tristezas, discusiones, éxitos, fallos, aciertos. Setecientos treinta días dan para mucho.

Un servidor en la primera reunión realizada el 10 de marzo de 2015 para presentar el proyecto. Foto: El Periodicum

Fui una de las personas que empezaron a poner en marcha este espacio, aunque es obvio que ayudaron muchos compañeros que se han ido desvinculando poco a poco del medio, no sin antes dejar su huella. Podría hacer una sección solo para contar todas las anécdotas que nos han ido sucediendo. Pero, dejando a un lado todo eso, es fundamental que seamos realistas y pongamos en valor lo que celebramos hoy. Aquí ha triunfado la insistencia y la constancia de un grupo de alumnos que han creído en ellos mismos, que han entendido que en este nuevo mundo hay que aprovechar cada oportunidad, que querer es poder. A veces recuerdo a aquellas personas que nos dejaban caer que no llegaríamos a nada, que esto era un capricho, que lo abandonaríamos. Bueno, es cierto que cuando hemos funcionado mejor ha sido este curso, porque después de un tiempo, comprendimos cómo afrontar los días, las semanas, los meses. Nos hemos esforzado mucho por poder sacar al menos un artículo cada día y lo hemos conseguido casi al 100 %. Podemos felicitarnos, porque nuestra media ha sido de unos cuatro artículos por día.

Y no, no hemos caído ni fue un capricho. Aquí seguimos. No sé qué pasará el curso que viene, o más adelante, porque esto necesita de mucho tiempo y hay que estar un poco loco como yo y otros compañeros que empujamos con fuerza. Desde el primer día, los fundadores concebimos El Periodicum como el medio de nuestra facultad, y eso implicaba que nosotros nos marcharíamos, pero que tendríamos la obligación moral de intentar cederlo con la mayor de las facilidades posibles. Y ese día está llegando para mí. Mis actuales compañeros ya saben cuál es el plan a seguir y es hora de que los que vienen desde abajo lo cojan. No sé qué pasará. Confío en que siga, pero si el medio desaparece un día, no culpen a nadie, no señalen a nadie. Todo lo logrado nadie puede quitárnoslo y las cosas tienen un principio y un final… Pero les prometo que mi deseo es irme cuando termine mi carrera de Periodismo, que pasen años, poder mirar a la Facultad de Comunicación y Documentación de la Universidad de Murcia y ver ahí aún este proyecto, que para mí es un hijo, es motivo de orgullo y satisfacción. Los que me conocen saben que no lo digo por decir.

Nuestros éxitos son numerosos. Este año hemos sido el medio acreditado de muchos de los equipos de nuestra Región (y aún así tenemos espinitas clavadas ya que queríamos hacer muchas más cosas, porque somos inconformistas), hemos servido de altavoz para ciertas injusticias o reivindicaciones sociales, hemos dado voz a colectivos poco mediáticos (pero muy interesantes), hemos ayudado a difundir la ingente cantidad de actividades de la Universidad de Murcia… Pero el éxito real, el que me emociona, es ver cómo mis compañeros tienen la oportunidad de empezar su actividad periodística con libertad y con comprensión, porque El Periodicum es un lugar en el que practicar. También está para eso.

Nuestros fallos son muchos también. Aprendimos de los del pasado y tomamos nota de los que seguimos cometiendo. El feedback del público también es importante y me gusta cuando alguien critica nuestro trabajo de una manera constructiva. Es útil, y hay que valorarlo. Menos gracia me hacía oír otras opiniones destructivas, como que esto era una “puta mierda”. No tengo problema alguno porque alguien piense así, pero discrepo.

Discrepo sobre todo porque hemos sacado en muchas ocasiones contenido muy relevante y trabajado. Publicaciones a veces únicas en la Región de Murcia y muy bien valoradas por su parte, porque les aseguro que más de un millón y medio de visitas no se consiguen si no les interesara lo que sacamos, porque además aquí pasamos del sensacionalismo y el clickbait. No tenemos que destrozar el periodismo, ni mirar una cuenta de resultados. En este punto también tengo que dar las gracias a todos los que nos han leído o compartido en algún momento. No saben las sonrisas que pueden provocar cuando uno de los míos o una de las mías reciben la noticia por parte de un servidor de que su artículo ha sido un éxito o ha recibido un comentario positivo.

En ocasiones me preguntan que si pueden visitar nuestras instalaciones, conocer nuestro espacio de trabajo. Me suelo echar a reír. No existe un lugar físico. No tenemos recursos más allá del que cada uno pueda tener en casa. Trabajamos desde cualquier parte, con una tremenda voluntad y con la consciencia de que las cosas tienen una fecha para salir. Otro punto para valorar mucho más todo esto.

Para terminar, quisiera ponerme positivo. A veces he sido demasiado realista (aunque algunos me llamen exagerado), pero hoy quiero romper una lanza a favor de los jóvenes y de nuestro futuro. Nosotros hemos demostrado que una idea puede hacerse realidad, que la constancia da resultados y que nuestro trabajo también tiene valor. Que no somos unos “ninis”, que no queremos quedarnos en casa a verlas venir, que creemos en nosotros mismos y estamos empeñados en labrarnos un futuro de calidad. Vamos a aprovechar las herramientas actuales, nuestra creatividad y todo lo que esté en nuestra mano, porque les puedo asegurar que los que de verdad sentimos el periodismo hacemos esto con una pasión desmedida. Yo creo en mí, en mis compañeros y compañeras, creo en un futuro en el que pongamos en valor este bonito mundo y lo rescatemos de las tinieblas en las que otros nos han metido.

Hay muchos baches, muchas crisis de identidad, de no saber si estamos haciendo lo correcto. El sistema que tenemos nos ejerce una presión inhumana, pero nunca hay que perder la perspectiva y confiar en que todo esfuerzo tiene su recompensa. Seguiremos luchando, de corazón.

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José Miguel Rodríguez Ros

Director General de El Periodicum y Coordinador de Actualidad, Opinión y Radio. Soy amante de la música, de las series, de los videojuegos, del deporte, de la poesía... Pero sobre todo soy un enamorado confeso de la radio. El periodismo nos da la vida a quienes lo sentimos.

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