“Donde dije digo…”

"Donde dije digo..."

“Donde dije digo…”

“Donde dije digo… digo Diego… que el bolsillo es lo primero”, o algo así ha debido de pensar Fernando Trueba estos días tras comprobar que la llamada a boicotear su nueva película, realizada en redes sociales, ha surtido un efecto considerable que puede observarse en la recaudación de taquilla. Según datos de los cines españoles, la película apenas ha logrado recaudar 1037 € por cinta distribuida en su estreno, lo que, a priori, se podría considerar un rotundo fracaso para una cinta de un galardonado recientemente con el Premio Nacional de Cinematografía”.

Para alguien que vive del público, como el señor Trueba, es un error fatal ponerlo en su contra, ya no por la calidad de sus cintas, las cuales a mi juicio son totalmente desechables, sino también por sus palabras. Ahora resulta que “atacar a una película como la mía es atacar al país”. ¿Qué país? ¿El suyo o el del resto de los españoles? ¿No decía que no se sentía español?

El país que le otorgó un premio y subvenciones, con las cuales usted vive cómodamente a costa del resto, del cual afirma no sentirse parte; ese país ha manifestado su disconformidad con sus palabras y actos. Yo, personalmente, a día de hoy sigo sin entender por qué no rechazó el premio; hubiera quedado como una persona coherente con sus ideas, lo que es mucho más respetable que lo que hizo.

A mí me encanta mi país y lo que estaba intentando decir es que los nacionalismos son malos, pero lo hice de manera desafortunada para mí”. Ahora parece ser que solo se trataba de unas palabras “desafortunadas” y que algunos, entre los que personalmente me incluyo, solo malinterpretamos unas frases contundentes y sentenciosas.

El director, que en la entrega del citado galardón dijo “no me he sentido español ni cinco minutos”, “qué pena que España ganara la Guerra de Independencia. Me hubiera gustado que ganara Francia”, ha debido de pensar que con un surtido variopinto de “estrellas” haría olvidar su tremenda metedura de pata. Pero no, no cuela. Y es que Internet ni perdona, ni olvida y, por si fuera poco, juzga y ejecuta, y a Trueba no se le perdonarán fácilmente sus palabras; para ser exactos, simplemente no se le perdonarán.

Pero bueno, como ha afirmado en Twitter Jordi Évole, criticar al director por este tema es de “fachas” porque resulta que la gente de izquierdas no puede ser patriota; es más, en este país está muy mal visto. Aunque no resulte nada nuevo, este concepto erróneo o idea equívoca, mejor llamémoslo X, es un problema arrastrado desde la dictadura, heredera del franquismo más rancio. Nada más lejos de la realidad, señores, el patriotismo es una de las bases del socialismo y del comunismo, a ver si les entra de una vez en la cabeza. Tomemos como ejemplo a Cuba: por un lado, están los leales al régimen, que evidentemente no negarán sentirse cubanos y muy orgullosos de ello; por otro lado, también están los disidentes y exiliados cubanos, los cuales no reniegan de su condición ni raíces cubanas, aunque no toleren su sistema político. Esto, en nuestro país, es totalmente inimaginable a día de hoy.

Como amante del cine que soy me quedo con ganas de entrar a valorar sus películas, pero, francamente, no merece la pena.

Imagen de perfil de Diego Marín Ruíz

Diego Marín Ruíz

CC BY-NC-ND 4.0
“Donde dije digo…” por Diego Marín Ruíz está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Noticias relacionadas