El error es nuestro

  • Tras la aparición del asesino de Diana Quer, algunos medios de comunicación han realizado artículos apelando a los “errores” cometidos por El Chicle en el crimen

Hace unos días saltaba la noticia: el autor confeso del asesinato de Diana Quer, José Enrique Abuín, declaraba ante fuerzas policiales el paradero del cuerpo de la joven. Con el desenlace de la horrible historia de la desaparición de Diana, muchos se acordaron, con gran parte de razón, del papel de los medios de comunicación desde que se perdió el rastro de la chica.

Actualmente, el periodismo atraviesa una crisis muy profunda de credibilidad y respeto por parte de la sociedad. La gente no nos cree. La gente nos señala. Somos el germen de la sociedad. Y, por desgracia, esa gente tiene motivos de sobra para pensar así. Pero, ¿hasta qué punto se están equivocando los medios?

Como decía, muchos se han acordado ahora de todo lo especulado en torno a Diana Quer. Incluso su madre fue señalada como sospechosa. El afán por cubrir espacio con temas polémicos lleva a muchos medios a publicar con premura y quizá con poco tacto. De los juzgados se filtra mucha información, pero dicha información no tiene por qué ser del todo cierta, o puede ser circunstancial, o simplemente es posible que llegue al periodista de una forma distinta a cómo empezó, similar al famoso juego del “teléfono roto”. Desde luego, se publican barbaridades que, además de hacer un daño irreparable, no siempre cumplen lo que para mí es algo que en ocasiones se pierde: la necesidad. Hay ciertos artículos completamente innecesarios.

En clase hablamos muchas veces de la noticiabilidad. Solemos tener diferencias claras con muchos profesores. Para ellos (muchos, maravillosos profesionales que no pongo en duda), cualquier cosa es sensible de ser noticia. Cualquiera. Nosotros solemos defender que precisamente tanta basura que publican los medios es lo que está matando nuestra profesión. Es un debate imposible. Nos debemos al público y, no se engañen, ustedes muchas veces piden pura mierda. Pero, como todo, en ocasiones es cierto que hay que crear artículos que desde fuera pueden verse polémicos o desagradables porque, al final, el periodismo también es investigación.

Una de las grandes críticas en redes esta semana ha sido que se hicieron artículos sobre la forma de vestir de Diana, sobre sus compañías o sobre los lugares que visitaba. Culpabilizar a la víctima, vaya. Es cierto que enfocados de esa manera están mal. No ayudan. Es ceder una vez más ante la sociedad patriarcal en la que vivimos. Pero, desde el punto de vista periodístico, no podemos negar que es de recibo realizar ciertos artículos de investigación sobre los perfiles: víctima, agresor, modus operandi, lugar, reconstrucción de los hechos… Igual que cuando hay un atentado se analiza al terrorista. Al final, es un ejercicio de investigación periodística que sí puede ser relevante. Ahora bien, esto no puede implicar caer en lo que comentaba antes: artículos sensacionalistas y casposos, con poco o nada de tacto. Incluso la Guardia Civil el otro día, en esa rueda de prensa que no dejó indiferente a nadie en la que dieron explicaciones sobre el caso, tuvo que dar un toque de atención a los periodistas.

Algunos de los titulares vistos estos días.

Tras la aparición del cuerpo, hemos llegado al culmen del despropósito cuando algunos medios han realizado artículos sobre los “supuestos errores” cometidos por El Chicle, un elemento de cuidado, que se llevó por delante a Diana tras intentar agredirla sexualmente, como ya había hecho con otras chicas. Hemos leído cosas como que tendría que haberse deshecho de su móvil para no poder rastrearlo o que cometió el fallo de volver a intentar agredir a otra chica. ¿Qué estamos haciendo? Esto sí que es vergonzoso. El periodismo lo han matado desde dentro muchos y muchas con artículos fuera de toda ética y moral. Que sí, que el titular debe llamar la atención y que debemos hacer textos que interesen y atrapen, pero no vale todo. No. No puede ser. Hay formas mucho más elegantes de contar los cabos sueltos que han podido llevar a su detención. No hay que dar lugar a textos con una interpretación tan desagradable. Es obvio que no todos los periodistas son así y hay mucho trabajo impresionante ahí fuera, pero lo malo pesa. Pesa mucho. Porque además no es algo puntual, es algo recurrente. ¿Cuándo perdimos la perspectiva de que los medios de comunicación también tienen una responsabilidad social?

No podemos frivolizar con algo tan serio como es la violencia machista. No se puede ser tan miserable para querer ganar tráfico y visitas a costa de todo. Esta profesión tiene un código deontológico. Buscamos la veracidad, pero nos regimos por la ética y la moral. No es autocensura: es humanidad.

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José Miguel Rodríguez Ros

Director General de El Periodicum y Coordinador de Actualidad, Opinión y Radio. Soy amante de la música, de las series, de los videojuegos, del deporte, de la poesía... Pero sobre todo soy un enamorado confeso de la radio. El periodismo nos da la vida a quienes lo sentimos.

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  • Fede

    Genial artículo, y bien escrito