El niñato que mira la vida de cero

Dani Martín da un giro a su carrera en el 2009. Fotografía de danimartin.com

Dani Martín da un giro a su carrera en el 2009. Fotografía de danimartin.com

Curiosa casualidad. Hace unos días limpiaba mis viejas listas de reproducción del ordenador. En estas solía destacar El Canto del Loco (ECDL). Me acordaba de aquellos cinco macarrillas que con el nuevo siglo lanzaban su primer disco: Iván, Jandro, Chema, David y Dani. Junto a Estopa, ECDL se postulaban como mis primeros ídolos musicales cuando un servidor alcanzaba el lustro de existencia. Mi infancia y el comienzo de mi adolescencia sonaban a ritmo de ‘Zapatillas’, ‘A contracorriente’, ‘La madre de José’, ‘Una foto en blanco y negro’ o ‘Preguntas’. Quizás Dani Martín no tenía la técnica vocal de otros cantantes. Quizás las canciones consistían en cuatro acordes. Quizás había otros mejores. Daba igual.

Corría el año 2008 y el grupo lanzaba un nuevo disco llamado Personas. Muchos pensaban que este mejoraba por goleada a Zapatillas, pero los que habíamos oído sus primeros trabajos hasta que nos sangraban los oídos sabíamos que no. Después de los últimos coletazos con Radio Colifata, el grupo decide separarse. Por aquel entonces no entendía por qué ECDL se disolvía y Dani Martín olvidaba su esencia anterior. El tiempo y la perspectiva me han hecho darme cuenta del motivo. Anoche, mientras veía su conversación con Risto Mejide, entendía totalmente la letra de su tema ‘Canciones’.

 

 

Había llegado el momento. Las canciones de ECDL ya formaban parte de la historia y Dani sacaba su guitarra para contar otros pensamientos. No dejaba de escucharle por lo que significaba dentro de mi bagaje musical, pero echaba de menos aquel sonido de 2005. La sinceridad en las palabras de Dani en ‘Al Rincón de Pensar’ me hacían reflexionar mucho. Mientras le oía, entendía que el grupo no daba más de sí. En el fondo le agradezco la decisión, porque no habría soportado ver a la banda viajando hacia las dos últimas estaciones que recorre un músico decadente: la indiferencia y el olvido. No se lo merecían. Aquel niñato se replanteaba entonces un giro radical.

Independientemente de los éxitos comerciales -que los ha tenido-, Dani sigue fiel a su principio básico: cuenta lo que siente. La música consiste en provocar emociones: ira, alegría, enfado, nostalgia. Él pensaba que había llegado la hora de reflejar la debilidad, el dolor por la pérdida de su hermana y la inseguridad que atesoraba. El niñato maduraba y miraba la vida de otra manera, quizás a contracorriente, y de cero. Gracias por cantarnos con sinceridad. 

 

 

 

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Alberto Martínez

Melómano, adicto al deporte y la información, interesado en la salud y la política. Stay strong and keep moving. #ImMadeOfSport

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