El sensacionalismo inunda el periodismo de la era digital

  • La búsqueda de audiencia ha hecho caer en el sensacionalismo y la espectacularización al periodismo del siglo XXI
Foto: Manel Fontdevila

Foto: Manel Fontdevila

La inmediatez que prima en Internet y en las redes sociales ha llevado a los medios de comunicación y a los propios periodistas a resumir las noticias en titulares sensacionalistas para, así, llegar a todos los públicos.

Podemos observar, y cada vez más, que se utiliza un lenguaje periodístico que tiende a la espectacularización y la dramatización de los contenidos informativos, con el único objetivo de llamar la atención y generar de esta forma un mayor número de visitas y audiencia.

Así pues, nos encontramos que, poco a poco, la denominada “prensa seria” está cayendo en las afiladas garras del “amarillismo”, exagerando y alterando la información para lograr imponerse a la competencia. En este tipo de prensa se mezcla la información objetiva con la opinión personal del redactor, hasta tal punto que se convierte en una ardua tarea para el lector diferenciar lo verídico de lo subjetivo.

La razón de ser del periodismo es investigar y mostrar la realidad, además de ejercer un control sobre el poder establecido. No obstante, el amarillismo convierte la información veraz y útil para la sociedad en un espectáculo, haciendo florecer los instintos y las emociones del lector. Además, con este estilo de periodismo se corre el riesgo de que la audiencia pueda llegar a sacar conclusiones equivocadas acerca de la noticia y hacerse una idea partidista y alejada de la realidad.

De este manera, se contribuye a distorsionar la realidad y, por lo tanto, el periodismo deja de cumplir su función esencial de transmitir la información de manera fiel.

Foto: http://cafepuntoycoma.com

Foto: http://cafepuntoycoma.com

Pero, ¿el sensacionalismo es algo absoluto o, por el contrario, tiene límites? Sus límites son imprecisos, ya que lo que para un lector o espectador puede ser recibido de buena manera, para otro puede tener un alto contenido morboso o incluso hiriente.

Sin embargo, existen casos en los que hay hechos informativos que, por su naturaleza, pueden tener una fuerte carga amarillista. Será pues, en ese momento, cuando entrarán en juego los valores éticos del medio y cuando podremos observar que las fronteras del sensacionalismo tienen matices, y estos corresponden a su línea editorial.

Así pues, la responsabilidad recae sobre el propio medio, que es el que dispone de la posibilidad de escoger entre ser prudente y publicar la información con la mayor delicadeza y rigor posible o, por el contrario, dejarse caer en los brazos del amarillismo para llamar la atención del público y conseguir mayores beneficios económicos.

Pero, ante esta situación, ¿cómo se podría evitar la dramatización de los contenidos? En estos casos, una de las maneras para alejarse del sensacionalismo sería centrarse en el hecho noticiable y, por lo tanto, no recrearse en los detalles más escabrosos, ya que que estos son innecesarios para el propósito informativo que es, en definitiva, la razón de ser que mueve tanto a los medios como a los profesionales de la información y la comunicación.

Imagen de perfil de Salvador Lorenzo Martínez

Salvador Lorenzo Martínez

Estudiante de periodismo, músico, amante del teatro y la literatura, en mi tiempo libre poeta, y sobre todo un romántico empedernido

CC BY-NC-ND 4.0
El sensacionalismo inunda el periodismo de la era digital por Salvador Lorenzo Martínez está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Noticias relacionadas