Elecciones, pactos, coaliciones… ¡Que empiece el espectáculo!

El pasado 24 de mayo se llevaron a cabo las elecciones locales y autonómicas de nuestra región. Para muchos “las cosas siguen igual”, pero nada más lejos de la realidad. No solo se ha acabado con las mayorías absolutas, sino que podríamos decir que también con el bipartidismo existente en nuestro país desde, prácticamente, el inicio de la democracia.

Ya no nos encontramos frente a un combate PP vs. PSOE, con algún ligero derechazo de Izquierda Unida, sino que otros dos partidos han entrado a este ring de boxeo: el partido emergente Podemos y el no-tan-emergente-pero-si-cuela-ha-colado Ciudadanos.

Imagen: Google

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Este cambio se veía venir desde hacía tiempo por el creciente malestar de la ciudadanía, pero no sería la primera vez que estamos todos muy descontentos y votamos a los mismos por aquello de “más vale malo conocido, que bueno por conocer”. Pues, señoras y señores, aunque aún haya personas que piensen así, hoy ya no son mayoría absoluta. El PP obtuvo 22 escaños frente a los 33 de las anteriores elecciones; el PSOE se hizo con 13; IU se cayó de la tabla y se ha quedado sin representación en el parlamento murciano; Podemos sacó 6 escaños, contra todo pronóstico; y Ciudadanos, que vive su momento de gloria, 4.

Por supuesto, ahora hay más tensión en el mundillo político que nunca y ya se empieza a hablar de acuerdos. El PSOE dispuesto a pactar con Ciudadanos y con Podemos. Ciudadanos, a su vez, metido en negociaciones con el PSOE, pero se niega rotundamente a relacionarse con Podemos. Este, por otro lado, también está intentando “ganarse” al PSOE pero… un momento, ¿quién quiere pactar con el PP?

Podemos no se pronuncia porque, posiblemente, ellos sean los más sorprendidos por los recientes resultados. Están jugando a crear expectación con frases como “vamos a plantear un programa que va a entusiasmar a los socialistas” -dicho, cómo no, por Pablo Iglesias-. Barajan algunos acuerdos con el PSOE, pero se están haciendo los duros, quizá, más preocupados por seguir manteniendo su imagen de “rebeldes anti-PPSOE” que por el pragmatismo.

El PSOE es el más transigente. Se puede decir que se encuentra en un momento en el que ve la posibilidad de resurgir y ya ha declarado que está dispuesto a pactar con todos menos con el PP. Además, está intentando llegar más a los españoles con una imagen de “lavado de cara” político.

Imagen: Google

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Llega el turno de Ciudadanos. A mí me vais a tener que perdonar, pero voy a hacer un pequeño análisis, totalmente subjetivo, de este partido. Se presentaron como un “partido emergente” cuando fue creado en 2006. Parece ser que aun teniendo ya casi 10 añazos, si tu nombre no ha sonado más de tres veces (aunque sea para preguntar quiénes son cuando ves la papeleta por primera vez), puedes seguir diciendo que acabas de emerger. Voy a obviar todo el tema de imputaciones, rumores y demás cotilleos sobre ilegalidades porque todo es “presuntamente”, pero sí que puedo seguir con detalles como las “mentirijillas” de Albert Rivera sobre su militancia en el PP, cuando está más que demostrado que realmente estuvo afiliado a las Nuevas Generaciones (lo que, ahora, niega categóricamente). Y, por si no era bastante, tenemos el “ligero cambio de opinión” producido a raíz de las pasadas elecciones. Toda una campaña electoral haciendo hincapié en que Ciudadanos no se plantea pactar con el PP y, ahora resulta que si cumplen algunas “condiciones” -entre las que se encontraba la dimisión de Pilar Barreiro-, puede ser que haya esperanzas de acuerdo.

Llega el momento de meterme en terreno pantanoso; aunque para pantanos, el de Esperanza Aguirre, que día a día se hace más profundo y no parece que vaya a salir muy limpia de él. Intenta parecer objetiva (todo lo objetivo que puede ser un representante de un partido político), ceñirse a datos estadísticos y a la representación de los valores del PP pero, últimamente, está cometiendo ciertos deslices que le están costando mucho como política: entrar continuamente en polémicas con representantes de Podemos solo es la guinda de un pastel al que no dejan de añadirle pisos y más pisos. Ha tachado a Podemos de “peligro para la democracia y la estabilidad”. Para Aguirre, cualquier acontecimiento que conlleve un cambio de gobierno (sobre todo si es el suyo) pondrá en peligro la estabilidad democrática.

Y yo tengo que decir, muy a mi pesar, que en esa cuestión estoy totalmente de acuerdo con ella. Cuando un partido político llega al poder y no cumple ni la mitad de promesas que hizo; lleva a cabo medidas que, previamente, dijo que no  contemplaba en su forma de gobierno; un gran número de miembros significativos han sido imputados por diversas tramas de corrupción; y un largo etcétera, puede ser que se entre en un período de inestabilidad si ese partido no vuelve a ser elegido para formar gobierno. Sin embargo, a mi parecer, el derecho a retirar el poder a esos partidos cuantas veces sean necesarias es la bendita inestabilidad de la democracia.

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Alba Morales Madrid

Amante de la literatura, música, cine y teatro. "Cultureta" por excelencia.

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