Grupo PRISA de Cebrián: Terrorismo informativo

Foto: Viñeta de El Roto.

Foto: Viñeta de El Roto.

Hace una semana nos encontrábamos, en el contexto de unas declaraciones del líder de Podemos en la presentación del último libro de Fernandez Líria, con el siguiente titular del diario El País: “IGLESIAS ATACA A LA PRENSA – El líder de Podemos debería saber que la libertad de información es un principio básico de toda democracia”. Aquel ataque a la prensa consistía en afirmar una cosa sabida por todos: los medios tienen líneas editoriales; detrás de estos conjuntos de profesionales del periodismo existen empresas con intereses económicos que deciden el tratamiento que se debe dar a cada noticia. Y aún más importante: deciden qué es noticia y qué no.

Esto mismo ha recordado el presidente del grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, mediante otros métodos más ilustrativos. Después de que su exmujer apareciera en los Papeles de Panamá, expulsó de la Cadena Ser a Ignacio Escolar y, paralelamente, impidió la participación de periodistas del Grupo Prisa en los programas de La Sexta.

Con el comportamiento del Grupo Prisa ante estas dos noticias, podemos observar las retorcidas relaciones entre tres niveles de poder hermanados: una élite económica que nos gobierna sin presentarse a las elecciones, un sistema bipartidista que sirve a los intereses de esa élite y un poder mediático cuya función en la terna es generar un discurso que legitime el actual estado de cosas. Mediante esta trama eficazmente organizada, se consigue que la minoría que luce orgullosa sus pulseritas con la bandera mientras su nombre aparece en los Papeles de Panamá asociado a negocios oscuros mantenga el poder. Al mismo tiempo, los verdaderos patriotas, aquellos que se levantan antes que el Sol para dar de comer a sus hijos, ven cómo la crisis les ha robado sus derechos y les ha empobrecido mientras la trama les robaba la democracia.

Así, contra cualquier organización social o política que intente cambiar las relaciones de poder existentes, la prensa hace actuar a la máquina del fango, sobre la que teorizaba Umberto Eco. Se produce una campaña de acoso y derribo tras otra que intenta acabar con cualquier atisbo de cambio.

Cuando Iglesias, como representante de un partido que se cuestiona la legitimidad del estado de cosas, insinúa que los periodistas han de seguir una línea editorial, los profesionales de El País salen en tromba a atacarle. “La libertad de información es un principio básico de toda democracia”. Sólo una semana después, la libertad de información de estos mismos profesionales es coartada porque el dueño de este grupo empresarial aparece, de forma indirecta, asociado a la evasión fiscal. ¿Es esa la forma en la que el Grupo Prisa defiende los principios básicos de toda democracia? ¿No deberían los periodistas levantarse y abandonar la sala ante este ataque a su profesión? ¿Existe acaso una doble vara de medir en lo que a ataques al periodismo se refiere?

Un medio de comunicación es sólo un medio de comunicación, y es una cosa muy buena en tanto que mantiene informada a la población y sirve como método de control sobre esferas de poder que tienden a permanecer ocultas al ojo público. Sólo bajo determinadas circunstancias de sumisión a intereses económicos se convierten en una maquinaria de manipulación al servicio de estos intereses. Es entonces cuando “si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán odiar al oprimido y amar al opresor”, Malcon X.

CC BY-NC-ND 4.0
Grupo PRISA de Cebrián: Terrorismo informativo por Jorge Sánchez está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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