La importancia de la palabra y la buena escritura

¿Cuántas veces les han dicho aquello de que una imagen vale más que mil palabras? Tendríamos que empezar a contestar que la imagen está muy bien y dice mucho, pero que sin esas palabras que en la misma frase se menosprecian, nadie podría darle un sentido completo a lo que se nos muestra.

No les voy a mentir: en este artículo pretendo reivindicar el poder de la palabra escrita, ya sea con una pluma, con un bolígrafo, con un dedo empapado en pintura o con las teclas de un ordenador. Lo cierto es que el formato en el que se presenta o el utensilio utilizado importan poco; aspecto que no podemos decir del contenido y del cómo está escrito. Y aquí les presento mi siguiente reivindicación: escribir bien, escribir con propiedad, hacer caso a la Real Academia de la Lengua Española, a los lingüistas, a los que saben de verdad.

Este es un tema que me enfada. En muchas ocasiones asisto al menosprecio de los que escriben bien. No se equivoquen, un niño de cuatro años sabe escribir. Usted sabe escribir. Yo sé escribir. Pero no se trata de eso. Lo relevante es cómo se escribe, cómo se dice lo que uno quiere expresar, cómo se utilizan los recursos, cómo se evitan los errores ortográficos (que ya les digo que cometemos una cantidad absurda de ellos aun pensando que escribimos como Cervantes). Para poder llegar a este nivel se estudia, se lee, se escribe, se cometen fallos; y vuelta a empezar. No es cuestión de llegar y soltar una parrafada, creyendo que es sencillo y que “cualquiera podría hacerlo”.

Si cualquiera pudiera hacerlo, todos tendríamos una columna en el periódico más vendido del mundo, todos habríamos sacado un best-seller y los grandes literatos de la historia no serían nadie a nuestro lado. Pero no es así. Me enfada también, para ilustrarles mejor mi enojo, estos tuiteros o influencers que escriben artículos en medios de tirada nacional, única y exclusivamente porque tienen un público amplio. La publicación busca más las visitas y la polémica y deja a un lado la competencia de la persona. Da verdadera vergüenza leer a algunos de estos personajes, con artículos llenos de errores (me pregunto ahora qué harán los correctores de esos medios, porque si de verdad lo revisan, están haciendo mal el trabajo).

¿Para qué existen las carreras de filología? ¿Para qué estamos estudiando nosotros Periodismo? Les aseguro que después de cursar Lengua o Redacción en la Universidad, tengo claro que sin una formación adecuada es imposible escribir bien, redactar de una manera correcta. Añadamos además, centrándome ahora en nuestro campo, el periodístico, que no tiene nada que ver escribir un artículo, escribir para radio o televisión. Nada. La misma información se cuenta de diversas formas. Al principio pensamos que no tendrá mucha historia, que será algo así como ajustarnos a los tiempos y poco más. Nos equivocamos. ¿Y cómo sé esto? Adivinen: porque lo he estudiado y me lo han enseñado.

En esta sociedad audiovisual, en la que la imagen se considera reina y señora, algunos pretenden matar a la que es la diosa de la que parte todo lo que tenemos hoy en día: la palabra y su uso exquisito.

Imagen de perfil de José Miguel Rodríguez Ros

José Miguel Rodríguez Ros

Director General de El Periodicum y Coordinador de Actualidad, Opinión y Radio. Soy amante de la música, de las series, de los videojuegos, del deporte, de la poesía... Pero sobre todo soy un enamorado confeso de la radio. El periodismo nos da la vida a quienes lo sentimos.

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