Las inquietudes de la convivencia

Compartir piso es otra de las incógnitas a las que se enfrentan los estudiantes cuando terminan el bachillerato en sus pueblos y deciden instalarse en la capital -en este caso, hablemos de Murcia- para formarse en la Universidad, cursar alguna formación profesional o incluso trabajar. Escoger la opción de vivir en un piso compartido no es nada fácil, ya que esto supone estar alejado de la familia y tener que valerse por sí mismo en la mayor parte de las tareas cotidianas. La dependencia maternal deja de existir o, al menos, así debería ser. Pues aún hay madres pegajosas como lapas que siguen el día a día de sus hijos y no les dejan que se manejen solos.

El hecho de ser tú mismo el que cocine, compre, limpie o gestione el dinero del que dispones ayuda mucho a convertirse en seres independientes, maduros y responsables. Sin embargo, no todos se adaptan bien a la convivencia: primero, consigo mismos y, segundo, con el resto de compañeros del piso. Siempre hay que pensar que cada individuo es un mundo diferente. Lo que para uno es algo normal, para otro puede no serlo, incluso convertirse en un problema si le afecta negativamente. En un piso donde se comparte cocina, salón y baño, puedes tener suerte o no tenerla. Y digo esto porque si coincides con gente que es parecida a ti en cuanto a la convivencia, en principio no deberías tener problemas para vivir a gusto y cómodo. Por el contrario, si convives con personas distintas a ti y que no respetan a los demás ni en su forma de ser ni en los aspectos comunes de la vivienda se puede vivir un verdadero infierno. Tendremos que aguantar comportamientos inaceptables.

Chica cocinando brócoli en su piso.

Estudiante cocinando.
Foto: Iván Sevilla

Antes de eso, quiero aclarar el concepto de personas iguales. Debemos saber diferenciar entre cómo son de personalidad y cómo son en el ámbito de la convivencia, porque no tiene nada que ver. Muchos prefieren compartir piso con sus amigos del instituto o de la infancia, ya que saben cómo son, y piensan que no tendrán problemas. Pero vivir juntos son palabras mayores, no es lo mismo que estar en clase, salir de fiesta o a jugar al fútbol. En general, no conocemos el comportamiento de nuestros amigos en casa. Si algo nos inquieta o no nos gusta, podemos recriminarles sin vergüenza alguna porque tenemos confianza, pero el peligro está cuando el amigo abusa, pasa de nosotros y tenemos que ir detrás de él. Aquí me remito al refrán “la confianza da asco”. Incluso se puede perder la amistad si en aspectos importantes chocamos mucho.

Por lo tanto, en el primer paso de elegir con quién compartir un piso, tenemos dos opciones: amigos que conocemos o personas desconocidas totalmente. Sea cual sea la elección, se puede acertar o no. Pasar un buen año o pasarlo mal. Es cuestión de suerte. Con esto me refiero a estudiantes que todavía no han convivido juntos, claro está.

Además, existen algunos riesgos al entrar a vivir con gente que, como tú, buscaba piso por Internet. Se debe estar preparado para encontrar absolutamente todo tipo de personas. Desde lo más normal hasta lo más especial, porque cada uno tiene su estilo de vida y es como es. Los dos conceptos claves que hay que saber manejar siempre son el respeto y la comprensión. Cada uno vive a su manera, eso se respeta siempre aunque no se comparta. Pero siempre y cuando sus acciones no afecten o molesten a los demás. Las normas comunes se deben cumplir para no perjudicar a los compañeros, sobre todo, en el tema de la limpieza. La mayoría de estudiantes reconocen que mantener el piso limpio es lo que más cuesta, aunque se puede llevar adelante muy bien ya que:

“No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia” 

El conflicto aparece cuando no respetamos lo que previamente hemos organizado para repartirnos la limpieza del piso. Lo normal es tenerlo limpio para vivir cómodamente, está en la naturaleza del ser humano porque, si no, el síndrome de Diógenes no se consideraría un trastorno. Sin embargo, existen otros comportamientos que pueden incomodarnos. A continuación, voy a citar ejemplos de mi propia experiencia y de testimonios que me han contado otros estudiantes:

CC BY-NC-ND 4.0
Las inquietudes de la convivencia por Iván Sevilla Fernández está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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