Leicester City: Impossible is nothing

“Lo del Leicester no va de fútbol, ni de deporte, ni de Ranieri. Va de sueños que se cumplen en un momento en que los sueños se destruyen”. La frase es de Miguel Ángel Román, periodista de Bein Sports. Creo que nadie ha definido mejor uno de los cuentos de hadas más maravillosos de la historia del deporte… y de la vida.

leicester_city_campeon_premier_league_070516

Claudio Ranieri, entrenador del Leicester, y Wes Morgan, levantando la copa de la Premier League. Fuente: eluniverso.com

Lo que ha sucedido este año en la Premier League es mágicamente incomprensible, más allá de que el Leicester City ha sido tradicionalmente un equipo pequeño, un “underdog”, que ha ido cambiando de categoría con cierta frecuencia, y que su mayor éxito databa del año 1929, cuando fue subcampeón de la Liga Inglesa.

A veces, en el fútbol se juntan los astros para que ocurran cosas inexplicables e impredecibles que quedan en la retina de todos los aficionados. ¿Quién va a olvidar alguna vez aquel verano de 2004 en el que Grecia ganó la Eurocopa? ¿O aquella noche de otoño en la que el Alcorcón eliminó al Real Madrid de la Copa del Rey? En Inglaterra, no sucedía un disparate de semejantes dimensiones desde que el Nottingham Forest ganó la Liga Inglesa nada más ascender, y al año siguiente ganó la Copa de Europa, y al otro también. Pero para mí, lo del Leicester tiene aún más mérito, y entre tanto asombro voy a intentar aportar un poco de luz a este enigma.

leicester vardy

Arriba, Riyad Mahrez, mejor jugador de la Premier, abrazando a Jamie Vardy, máximo goleador del Leicester.

Vivimos en un mundo en el que el fútbol de antaño ha quedado completamente desvirtuado. La tradición del deporte rey ha sido absorbida por la publicidad, las televisiones, los megacontratos, los petrodólares… En fin, por el dinero, al fin y al cabo. Solo Don Billete ha sido capaz de convertir a equipos mediocres como el Chelsea, el Manchester City o el PSG en superpotencias. Solo Don Billete ha sido capaz de que jugadores del más alto nivel vuelen a Qatar, a EEUU o a China, aunque eso suponga acabar con sus carreras deportivas. Solo Don Billete puede hacer que año tras año nos sepamos de memoria los candidatos a ganar la Champions.

Y en medio de toda esta algarabía, por una rendija, nadie sabe cómo, se ha colado un representante del más puro fútbol humilde inglés, de gradas encima del césped y campos de barro. Un equipo con 132 años de historia, que nunca ganó nada y solía deambular por la zona baja de la Premier, si no en categorías inferiores. Un equipo hecho a base de retales que fue pescado del mercado. Un equipo que en marzo del año pasado era colista, y todo el mundo etiquetaba como el candidato número uno a ser equipo de Championship en la 2015-2016. Y al final resultó que ese equipo iba a ser el campeón de la Premier League 2015-2016. Y ese equipo es el LEICESTER CITY.

¿Qué tiene el Leicester City que a todos nos enamora? Emulando a “Mono” Burgos en aquel viejo anuncio: “Papá, ¿por qué somos del Leicester?”. Está claro que la sociedad tiene una cierta tendencia a ponerse del lado del más débil, sobre todo cuando descubrimos que detrás de él hay miles de historias emocionantes que habían pasado desapercibidas hasta entonces. Pero de la noche a la mañana aparece en los medios que ese chaval que ahora se harta a meter goles con líder de la Premier, un tal Jamie Vardy, era amateur con 25 años y jugaba en la 5ª división inglesa. Luego ves a Mahrez, un argelino que hace dos años jugaba en la segunda francesa, hacer cosas que solo hacen los tocados por la barita mágica. Luego ves a Kanté recuperar balones uno tras otro al más puro estilo Makelele. Luego ves a Schmeichel hacer un temporadón escandaloso, que le ha permitido a Kasper ser algo más que el hijo de Peter. Y luego te acuerdas de que Ranieri ha sido vilipeandiado en Inglaterra tras un decepcionante paso por el Chelsea, y tres cuartos de lo mismo en España tras descender al Atlético de Madrid… Y, además de llevar 30 años en los banquillos y no tener ni una sola liga, hace menos de dos años estaba haciendo el ridículo con Grecia al perder contra las Islas Feroe. Así que el cuerpo te pide animar a esos guerreros sin nombre, a gente como Morgan, como Drinkwater, como Okazaki o como Albrighton… Currantes de la vida, como el que se levanta a trabajar a las 6 de la mañana, en los que el “don nadie” se ve identificado y quiere ver triunfar.

leicester precio

Alineación más repetida del Leicester y el precio que costó fichar a los jugadores. Fuente: marca.com

Sin embargo, tanta afición al Leicester no se entiende sin una pizca de animadversión hacia los grandes de Inglaterra, que no han podido hacerlo peor. Con magnates o jeques aportando unos presupuestos desorbitados y un cúmulo de jugadores fichados a golpe de talonario, los proyectos deportivos de Chelsea, Arsenal, Liverpool, Manchester United y Manchester City han sido un fracaso estrepitoso esta temporada. Desde el comienzo se veía que eran equipos sin rumbo, sin alma, sin un pedacito de la grandeza que un día tuvieron. La planificación de fichajes fue nefasta en algunos casos, y se pagaron cantidades enormes por jugadores totalmente sobrevalorados, mientras se olvidaban de armar un equipo completo, con un estilo de juego claro y definido.

Hay que reconocer que nos costó tomarnos en serio al Leicester. No era la primera vez que un equipo pequeño empezaba bien la temporada, pero lo normal es que termine cayendo. Eso pensábamos en otoño, que tarde o temprano una mala racha le devolvería a su lugar de origen, a ser un “underdog” como había sido siempre. Y así pasaban las jornadas, los grandes se dejaban puntos semana tras semana y el Leicester seguía en lo alto de la tabla… Hasta que llegó aquel golazo de Vardy al Liverpool. Entonces a alguien se le ocurrió decir que a lo mejor el “underdog” dejaba de ser un “underdog”. Desde entonces, el Leicester ha traspasado fronteras, y los aficionados al fútbol de todo el mundo se dieron cuenta de la proeza que podía conseguir. Cada vez quedaban menos rivales en el camino, hasta que solo quedó uno: el Tottenham Hotspur. En cualquier temporada normal, un aficionado neutral hubiera apoyado al equipo de Pochettino como si el más forofo de los Spurs… Pero esta no era una temporada normal.

Hubiera sido bonito ver al Leicester ganar la Premier en Old Trafford, pero no pudo ser. Tampoco hubo que esperar a celebrarlo en casa ante el Everton, porque el Chelsea ya se encargó de fastidiarle la existencia a su rival londinense. No quiero ni imaginarme los nervios que hubo aquella noche en casa de Vardy… Pero tampoco es cuantificable la alegría desbordada que se vivió después. No solo en Leicester, sino en todo el planeta estalló el fervor por haber sido testigos de una de las hazañas más dramáticas y meritorias de la historia del fútbol, por haber visto convertirse en realidad ese sueño del que hablábamos.

 

Imagen de perfil de Mario Pérez

Mario Pérez

Redactor de opinión y deportes, y colaborador en radio en ElPeriodicum.

CC BY-NC-ND 4.0
Leicester City: Impossible is nothing por Mario Pérez está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Noticias relacionadas