Lo confieso: no como carne

Comenzaré diciendo que con este artículo no quiero decir que todo el mundo deba ser vegano (porque cuando se escribe sobre veganismo desde el punto de vista de alguien que no consume carne siempre, y repito, siempre hay que especificar que no quieres convertir al mundo), tan solo quiero dar mi punto de vista sobre un tema que todo el mundo ha criticado o defendido en algún momento de su vida.

El título es muy claro, lo confieso: no como carne, y sí, se trata de una confesión, ya que la mayoría de personas de mi entorno no conocen este pequeño gran detalle sobre mi vida. El motivo es muy simple: no me apetece en absoluto enzarzarme en un debate sobre mercados globales, ética o emociones cada vez que salgo a comer.

Cuando comencé a reducir el consumo de carne en mi dieta y lo comentaba con mi entorno la respuesta era siempre la misma: ¿ahora vas a hacerte la guay? Y creedme, ser vegana o vegetariana en estos tiempos es la cosa menos guay del universo. Allá donde vas hay alguien esperando a que digas que no comes productos derivados de animales para lanzarse a tu cuello cual vampiro sediento.

En este escrito quiero contar mi experiencia en una sociedad que dice que los veganos somos seres intransigentes que tratamos de convencer al resto del mundo sobre una verdad absoluta que, por obra de Dios, se nos ha dado. Sin embargo, he encontrado muchas más personas omnívoras que tratan de convencerme a mí sobre lo que “es mejor para mi salud”. Muchísima gente que te pregunta el motivo por el que decidiste dejar de comer carne y cuando se lo cuentas se siente ofendidísimo porque “estás tratando de convencerle”. Recuerda: TÚ preguntaste.

También tengo que confesar que mi etapa vegana/vegetaria ha sido muy cambiante debido a que la primera vez que dejé de consumir productos de origen animal acabé tan agotada mentalmente por las críticas ajenas que lo convertí en algo de mi intimidad, es decir, yo en mi casa no consumía carne ni derivados, pero si salía con mis amigos, comía lo que todos. Para algunos he “vuelto” a ser vegana aunque, para mí, simplemente he exteriorizado algo que soy (de alguna forma) desde hace años.

Desde que la gente sabe que no como carne me han llamado cosas como comehierbajos, hippy facha o snob; me han mandado eventos de Facebook, artículos periodísticos y de revistas tratando de convencerme de que estoy equivocada en mi decisión, pero si yo lo hago, soy “intransigente” y “poco respetuosa”. Y de igual forma si voy a algún evento familiar y decido no comer del plato de jamón y queso del centro de la mesa.

Aportemos algo de humor al artículo con esta maravillosa viñeta descargada de Google.

Aportemos algo de humor al artículo con esta maravillosa viñeta descargada de Google.

No soy un monstruo por querer formar parte lo menos posible de algo que yo (y enfatizo, yo) considero poco ético. Esta es la primera vez en todo el artículo que doy mi opinión sobre la industria alimenticia, que conste y, aprovechando que, en cuanto este artículo vea la luz habrá un montón de anti-veganos sacando los colmillos, diré tres cosas fundamentales y totalmente subjetivas:

En primer lugar: me da exactamente igual que ser totalmente vegana sea imposible. Soy de la opinión de que si sufren dos animales en lugar de cuatro, es una pequeña victoria para la causa.

En segundo lugar: sí, estoy dispuesta a tomar suplementos alimenticios si es necesario. Me da igual tomar una pastilla si para eso no sufren más seres vivos, y si condenáis esta opinión, solo diré que deberíais informaros sobre qué lleva la carne que consumís.

Y, en tercer lugar: sí, a veces echo de menos comer de todo. Pero no por el hecho de comer carne, sino por la comodidad de salir y no rebanarme los sesos pensando en qué puedo comer y dónde hacerlo; aguantar críticas que, por mucho que tengas clara tu postura, agotan de una forma inimaginable, y no tener que pasar por el mal trago de personas que deciden ponerte a prueba cada 5 minutos, personas que están más interesados en ver cómo cedes y te comes una hamburguesa que por informarse sobre qué te ha llevado a tomar esa decisión o simplemente respetarla.

Para concluir, creo que muchas críticas a este modo de vida cesarían si la gente reflexionara detenidamente sobre la frase: es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el nuestro. Por dar mi opinión sobre el consumo de carne no estoy intentando convencer a nadie de que lo que hago es lo mejor y mucho menos si me la han preguntado antes; por decir que no como carne cuando estamos hablando sobre qué cenar ese día no necesito que todo el mundo sepa que no lo hago; cuando decido gastar más dinero en marcas de cosméticos Cruelty Free no es que sea rica, es que priorizo algunas cosas sobre otras, y cuando hay cada vez más personas sumándose a este modo de vida es porque quizá, y sólo quizá, hemos llegado a la conclusión de que hay algo en lo que comíamos que nos sabe realmente mal.

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Alba Morales Madrid

Amante de la literatura, música, cine y teatro. "Cultureta" por excelencia.

CC BY-NC-ND 4.0
Lo confieso: no como carne por Alba Morales Madrid está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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