Los “diez mandamientos” contra el maltrato

Una vez más hemos vivido una terrible semana en España. Y no, no me estoy refiriendo al tema de moda de estos días: primero porque Artur Mas no se siente español y no creo que le haga mucha gracia que lo incluya en algo de nuestro país, y segundo porque sería una insensatez calificar de “trágica” la mala semana que ha tenido este señor entre investiduras e historias, cuando se han asesinado a cinco mujeres más por violencia machista.

Quizás este hecho hubiese pasado más desapercibido en otros momentos del año, pero el dato resulta verdaderamente impactante después de que el  pasado 7 de noviembre se movilizase medio millón de personas en Madrid en contra de este tipo de violencia. Baena (Córdoba), Llíria (Valencia), Oviedo y Sanlúcar la Mayor (Sevilla) han sido los escenarios de estas recientes muertes, y asciende a 45 el número de mujeres víctimas en lo que va de año. Estremecedor y muy alarmante.
Es cierto que en 2013 y 2014 se redujo la cifra hasta los 54 fallecimientos por año -si lo comparamos con las más de 70 víctimas que cada año se contabilizaban desde 2003-. Pero si analizamos esto en un periodo de tiempo más amplio, nos percatamos de que las medidas que se implantaron no han resultado muy efectivas para frenar este grave problema. Las estadísticas hablan por sí solas: entre 2003 y 2014 se han registrado 766 mujeres muertas. Pero de ellas solamente constan 150 denuncias previas a partir de 2006, año en el que se comenzaron a tomar datos sobre dichas acusaciones. De ese total de víctimas, hay que destacar que 616 mantenían una relación de pareja con el agresor y 525 convivían con él.

Por tanto, la mayoría de asesinatos fueron ejecutados por los propios maridos y no por las exparejas de las fallecidas. Posiblemente ese hecho “justifique” que no se denuncie tanto como se debería, aunque creo que el miedo a las represalias está por encima de todo.

Ahora, antes de analizar las medidas de actuación y protección que tienen a su disposición las mujeres que sufren esta violencia, aquí expongo los que considero los “diez mandamientos” contra el maltrato , que debería cumplir todo hombre:


 

Lista de los diez mandamientos contra el maltrato machista

Foto: Iván Sevilla Fernández

  • No insultarás ni ridiculizarás a las mujeres en general.
  • No amenazarás a tu esposa.
  • No la humillarás ni le gritarás.
  • No despreciarás sus sentimientos.
  • No la aislarás de sus familiares y amistades.
  • No la agredirás ni física ni psicológicamente.
  • No controlarás su dinero ni las decisiones personales que tome.
  • No la forzarás a tener relaciones sexuales.
  • Permitirás que trabaje.
  • No sentirás celos frecuentemente.

 

Cuando un hombre incumple cualquiera de esas “órdenes”, ya tenemos el primer signo de maltrato hacia una mujer, que poco a poco se puede ir agravando hasta derivar en un asesinato más. En muchos casos, la mujer no le suele dar mucha importancia a alguna de estas vejaciones o tiende a minimizar los hechos. Recuerdo una canción de hace ya unos cuantos años del rapero Porta, titulada La Bella y La Bestia, en la que refleja claramente esto:

“Empiezan las discusiones, parece que a él no le gustan, se vuelve insensible y agresivo y a Bella le asusta… Lágrimas caían, tras un empujón y el primer puñetazo, te conformas con un perdón y un simple abrazo… No quieres darle importancia porque no quieres perderlo, pero sientes impotencia y a la vez pánico y miedo”.

Mujer con un moratón tras recibir un puñetazo.

Foto: lavanguardia.com

Bien, ¿y qué se puede hacer contra el maltrato? ¿A dónde puede recurrir la persona que lo está sufriendo? Algunas recomendaciones que se dan son: buscar apoyo en familiares, informarse en la web del gobierno de recursos de apoyo y prevención ante estos casos o llamar al 016 (el elemento más rápido y efectivo de los tres, creo yo).
Si la situación es totalmente insostenible, se recurre a la denuncia. Entonces recaerá sobre el juez instructor del caso la decisión de decretar una orden de alejamiento (con medidas de protección para la víctima si considera el suceso de “alto riesgo o extremo”) o no. Esto significa que está en manos de la autoridad judicial aportar la máxima seguridad para la afectada, que consiste en tres elementos telemáticos de seguimiento para controlar si el inculpado cumple la pena impuesta. La víctima dispone de un dispositivo que le avisa de la cercanía de su agresor, con avisos y un botón de SOS; y el condenado posee dos dispositivos: una pulsera de localización y otro aparato que le indica si se encuentra en “zona de exclusión” (prohibida) o no.
Sin embargo, tan solo 750 artilugios de los 3000 disponibles están en funcionamiento. Esta medida es efectiva, pero se utiliza poco, tal y como manifiestan los expertos.
Y otro tema relevante es el de las penas de prisión que recaen sobre los agresores, llegando a solo 5 años los delitos más graves. Pero ojo, atentos al dato: el 86 % de los condenados NO ingresan en la cárcel, ya que pueden sustituir las penas por trabajos en beneficio de la comunidad. ¿En serio?…sí esto es España y nuestra justicia, señores.

 

En definitiva, estamos ante una cuestión que debería ser de Estado, como muchos exigen. No podemos permitir que esto siga así porque se están violando derechos fundamentales de las mujeres. Hay que solucionarlo ya. Señores dirigentes…por favor, sentido común…¡QUE LAS ESTÁN ASESINANDO!

 

Sinceramente creo que la solución está en potenciar e incentivar que se denuncie -porque la mayoría de mujeres mueren sin presentar denuncia previa-, protegerlas con la máxima seguridad posible (y no aplicarla solo a los casos muy graves) y endurecer las penas a los agresores.
El camino no es fácil; reconocerlo es muy doloroso; no puedes defenderte ni detenerle sola, pero tampoco le perteneces; no tiene autoridad sobre ti y te mereces mucho más, porque sufrir el maltrato no es vivir.
Y ya para finalizar este extenso pero completo artículo, quiero recordarle al sexo masculino lo siguiente:

“Bésala, acaríciala, abrázala, mímala…pero jamás le pegues”.

 

CC BY-NC-ND 4.0
Los “diez mandamientos” contra el maltrato por Iván Sevilla Fernández está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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