Los murcianos nunca se rinden

  • Un muro de dignidad desde la periferia sur invade el centro, un muro que puede cambiarlo todo

Manifestación Pro-Soterramiento, domingo 8 de octubre. Foto: Plataforma Pro-Soterramiento

Murcia gana de noche. Es domingo, poco después de las nueve, momento perfecto para disfrutar de la ciudad. Una joven aprovecha para pasear a su perro. En otra parte, una pareja se regala para cenar los manjares de la Plaza de las Flores. Y, en ese instante, un muro desde la periferia sur invade el centro.

En el Puente de los Peligros, la joven y su perro se encuentran con el muro que avanza con pitidos y consignas. El cachorro se asusta y se esconde detrás de su dueña. Ella lo tranquiliza. Entre los silbidos, otra chica agarra la correa que sujeta a su perro mientras grita a coro: “¡Los murcianos nunca se rinden!”. Su mascota, que es del extrarradio, no se asusta, está curtida en mil batallas.

Es la noche número 26. Ininterrumpidamente, en el punto histórico de las protestas Pro-Soterramiento, en el paso a nivel que simboliza la división entre murcianos, las vías cobran vida y se convierten en un muro inquebrantable que crece y se endurece cada día. Muchas cosas han pasado últimamente. El plantón de un ministro ante las protestas que le esperaban y la posterior represión fueron el punto de inflexión que lo cambió todo. ¿En algún momento, ya sea trabajando en su despacho o en el descanso de su hogar, el señor de la Serna vio las imágenes de la manifestación más importante de Murcia, con más de 50 000 personas en la calle, y pensó “Aquel día la cagué”?

Porque después de ese día hemos visto muchos muros: muros con bicis, muros con música, muros abarrotando la Gran Vía e, incluso, el comienzo de la construcción del Muro Negro que fue detenida por los vecinos.

Esta noche el muro continúa su viaje al centro, imparable, incansable, imponente. A pesar de todas las promesas, de que gobernantes a nivel local, regional y nacional, todos de un mismo partido, digan por activa y por pasiva que el soterramiento es una realidad, los vecinos no les creen. Hace más de un siglo que las vías dividen la ciudad; Santiago el Mayor ha vivido más de 30 años de protestas Pro-Soterramiento; muchos políticos han apoyado las protestas y prometido soluciones. Hoy Murcia sigue dividida y los vecinos no les creen.

A su paso por Gran Vía, el estruendo se multiplica. “¡Nosotros por arriba, las vías por abajo!”. “¡Así, así, ni un paso atrás, el soterramiento lo vamos a lograr!”. En la Plaza de las Flores ya se oye la algarabía. La pareja que ha decidido terminar el fin de semana con una buena cena acompaña con vino tinto una tapa tras otra. La manifestación dobla la esquina. Un niño de la mano de su padre se deja los pulmones pitando. Su abuelo va en primera fila con la camiseta blanca de la Plataforma. El hombre que está cenando deja la copa, se gira e, inmediatamente, a coro con todos los demás, comienza a gritar: “¡Que no, que no, que no queremos muro!”.

Un Buzz Lightyear disfrazado se fotografía con los manifestantes. Fuente: Jorge Sánchez

Muchos de los que están disfrutando de los bares aplauden y corean con los manifestantes. Y no es un detalle menor. Si alguien tiene alguna duda sobre el concepto transversalidad, que acuda a una concentración en las vías. Si hay dudas sobre el apoyo social del que puede presumir este movimiento, que los acompañe en una protesta. Un Buzz Lightyear que está en la plaza se solidariza, hasta los juguetes de Toy Story están con el soterramiento. No sé si conseguirán el soterramiento del AVE, pero este movimiento puede ser el fin de una larga etapa política en Murcia.

Los manifestantes colocan ladrillos en la puerta del Ayuntamiento. Fuente: Jorge Sánchez

El muro de la periferia llega al Ayuntamiento y, en su puerta, los manifestantes colocan con rabia unos ladrillos entre gritos de “¡Ballesta, el muro en tu puerta!”. En este lugar, hace unos días, el pleno aprobó una moción para que el AVE llegue soterrado y mientras vaya a la estación de Beniel. ¿Un brindis al sol? Después de que el muro recorra el centro y visite el edificio donde reside la soberanía del municipio, vuelve al sur.

Son las diez y media, el muro hecho de dignidad y resistencia llega al paso a nivel de Santiago el Mayor. Cuando se disuelve, queda a la vista la frontera que divide la ciudad. Los vecinos se van a sus casas. Hay que madrugar, el lunes no perdona. Mañana tendrán que cruzar las vías que separan a los murcianos para ir al colegio, para ir a trabajar o para buscar un trabajo. Por la noche, se volverán a encontrar. Día tras día. Un muro luchando contra otro muro. No se van a cansar. Llevan más de 30 años luchando. Los murcianos nunca se rinden.

CC BY-NC-ND 4.0
Los murcianos nunca se rinden por Jorge Sánchez está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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