Mi España no cabe en una bandera

  • España representó para mí el odio y el rechazo por ser diferente

Banderas de España en balcones de Murcia. Foto: Rafael Ortiz Falcón

Últimamente las banderas abundan en los balcones y las ventanas, en todas las calles, por toda Murcia, y seguramente por toda España. Yo nunca he sido de banderas: ni las de mi país natal, Marruecos, ni tampoco las de mi país de acogida. Siempre he pensado que una bandera no representa en realidad de dónde somos, ni lo más importante: de dónde nos sentimos.

En este aspecto he sido afortunada: nací fuera de estas fronteras, pero crecí aquí; mi DNI dice que soy marroquí, mi corazón dice que además de marroquí soy española, y eso nadie me lo va a quitar, aunque no cuelgue una bandera de España en el balcón de mi casa. En estas últimas semanas, cuando se respira en el aire tanto patriotismo, falso o no, me he puesto a pensar sobre lo que significa para mí España siendo inmigrante.

España, a los tres años, era un país a muchísimos kilómetros, donde vivía mi padre.

A los cuatro años se convirtió en una realidad, un pueblo pequeño, una casa grande, una televisión y unos peluches.

A los cinco años España era el colegio, los compañeros, el nuevo idioma y, sobre todo, los juguetes.

España a los seis años era Clara, esa chica que conocí en el hospital y me regaló una muñeca.

Con siete años era los disfraces de carnaval hechos con bolsas de basura azules y cartulina.

Un año después España era el chico que me gustaba.

Con nueve y diez años España representaba a mis amigos, de todos los colores.

A los once años tocaba el miedo a ser rechazada tras mi decisión de ponerme el velo.

A los doce, trece y catorce, España representó para mí el odio y el rechazo por ser diferente.

Con quince años España me hizo replantearme quién soy y si merecía la pena ser yo (y a veces lo sigue haciendo).

A los dieciséis y diecisiete, España era las clases de filosofía con mis amigos, aquellos que me hicieron creer en este país y siguen haciéndolo.

A los dieciocho años España es la universidad, y cuatro personitas que cada día me enseñan lo bueno de este país, que un día hice mío.

Sí, mi DNI dice que no soy de aquí, también lo dicen aquellos ilusos que entre insultos me instan a marcharme, pero lo que no sabían es que hice de este mi país.

España para mí es la bibliotecaria de mi pueblo que me recomienda un libro, el librero que me da conversación siempre que lo veo, la mujer que no conocía que me defendió en el autobús de comentarios racistas, la profesora de música que confió en mí, el hombre que me cuela en la cola del Mercadona; España es los cafés en la biblioteca, es esa señora mayor que te habla de sus nietos en el autobús, es esa dependienta que te ayuda a encontrar la camiseta que tanto tiempo llevas buscando, es esa desconocida que se te acerca en urgencias para preguntarte por tu estado. España es la gente, aquella gente que sin importar dónde nací me abrió los brazos y me permitió hacer de su país el mío.

No sé qué significará España para esas personas que cuelgan banderas en los balcones; para mí significa tantas cosas y tantas personas que no me caben en una bandera, por eso no cuelgo una en mi balcón.

Imagen de perfil de Nadia Ziani

Nadia Ziani

Estudiante de Periodismo e Información y Documentación. Amante de los libros y curiosa por naturaleza. Creo firmemente en el poder de la palabra como el arma más eficaz.

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