Niño sólo se es una vez

Hoy, al salir de casa para ir al trabajo, una escena cotidiana me ha dado que pensar.  Se trataba de una niña que jugaba con su abuelo en un parque, al sol de media tarde. Resulta curioso, pero niño sólo se es una vez en la vida. Sin embargo, parece que a profesores y padres se les olvida en muchas ocasiones.


Los escolares tienen una carga de trabajo considerable. A las horas lectivas que se invierten en el colegio, hay que sumarles los deberes y las actividades extraescolares. Muchos estarán de acuerdo en que se debería limitar, o incluso suprimir, el envío de las tareas. Después de unas seis horas en el aula, los niños pasan una media de dos horas delante de los libros. La suma asciende a ocho. Si a ello le añadimos alguna actividad extraescolar, el resultado de nuestra cuenta alcanza las nueve o diez horas. ¿Se imaginan ustedes, señores lectores, trabajar durante diez horas diarias? En el siguiente vídeo podrán ponerse en situación.

España es el quinto país que más deberes manda a los niños. Fotografía de La Opinión.

España es el quinto país que más deberes manda a los niños. Fotografía de La Opinión.

Hace unos meses, en los telediarios se denunciaba este hecho. Algunos padres se apresuraban a pedir que los profesores moderaran las tareas que se mandan para el día siguiente. Sin embargo, pretenden que sus hijos hablen otros idiomas, desarrollen su gusto por la música o el arte, practiquen algún deporte y, por supuesto, aprueben todas las asignaturas del curso. Puede ser que los más pequeños de la casa consigan mantener este ritmo de trabajo, pero conviene valorar las consecuencias que ello conlleva.

Según el Informe PISA, “España es el quinto país de todo el mundo que más deberes manda después de las clases”. Les sorprendería saber que Finlandia, que se encuentra a la cabeza de la educación en Europa, es el que menos envía. El país nórdico apuesta por entrar al colegio a partir de los siete años, no incluir notas numéricas en los primeros cursos para no fomentar las comparaciones ni la competencia a esas edades y seleccionar a los mejores docentes para la formación de los niños. Si miramos a nuestro país, no resulta difícil comprobar que se sigue la tónica contraria. Ingresamos a los pequeños en guarderías a una edad muy temprana, les calificamos desde los tres años y les  sobrecargamos con demasiadas tareas.

Padres y profesores deben replantearse la carga lectiva de los niños. Fotografía de deceroadoce.es

Padres y profesores deben replantearse la carga lectiva de los niños. Fotografía de deceroadoce.es

Desde los hogares se pretende que los niños obtengan una formación completa para el futuro, aunque quizás la solución no estriba en saturarles. Cantidad de conocimiento no implica necesariamente calidad. Al fin y al cabo, la infancia consiste en una corta etapa de la vida, donde el joven debe educarse de manera correcta para los niveles de educación superiores. Cabe la posibilidad de que verdaderamente estemos dando lugar a futuros adultos estresados. No pretendo decir con ello que el aprendizaje deba dejarse de lado. Ni mucho menos. Debe encontrarse un equilibrio entre la diversión de la niñez y la educación del mañana. Aprender nos lleva toda una vida. Niño sólo se es una vez.

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Alberto Martínez

Melómano, adicto al deporte y la información, interesado en la salud y la política. Stay strong and keep moving. #ImMadeOfSport

CC BY-NC-ND 4.0
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