No estoy sola

  • Este artículo va dedicado a todas esas mujeres que nos sentimos presionadas por una sociedad que nos achaca un fin que no es el nuestro
Foto: YouTube.com

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¿Quién nos obliga a tener pareja, casarnos y ser felices cuidando de un par de gemelos en un chalé con dos lavadoras y un perro? Porque a mí nadie me está apuntando con una pistola en la cabeza, pero las preguntas de ”¿Dónde está tu novio?” o ”¿Era aquel chico tu novio?” retumban en mis tímpanos a todas horas cual hit de los Cuarenta Principales.

Foto: Twitter.com

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Que salga con un chico no significa que vaya a contraer matrimonio con él, querida vecina. Que ese mismo hombre pise numerosas veces mi casa, tampoco.
Estamos en pleno siglo XXI y todavía escucho a ancianos calificar de sueltas a jóvenes que deciden ponerse escote para salir de fiesta. O, lo que es peor aún, compañeros de clase rajando -metafóricamente, ¡y menos mal!- a ”esa que hace una semana se acostó con aquel y ayer fue al cine con el otro”. Pero, claro, ¿qué vamos a esperar de una sociedad que culpa a la víctima de una violación por vestir demasiado provocativa?

Nunca se me ha pasado por la cabeza tener hijos porque jamás he sentido ese llamado ”instinto maternal”. De niña me decían que ya cambiaría mi visión de la vida. Ahora, con dieciocho años, soy legítimamente una adulta y sigo sin querer descendencia. ¿Algún problema? Por supuesto que no, soy demasiado joven. Pero sé con certeza -y rabia a la vez- que se convertirá en un tema candente si continúo soltera y con el pensamiento de no formar una familia a los treinta y pico.

Frase de Samantha Jones en Sexo en Nueva York. Foto: Vagabomb.

Frase de Samantha Jones en Sexo en Nueva York. Foto: Vagabomb.

¿Por qué un hombre puede tener como meta ser feliz llevando un negocio de éxito, siendo un camarero de discoteca o el típico ”soltero de oro” y una mujer tiene que tragarse por activa y pasiva todo tipo de comentarios meramente machistas si su propósito no es dar a luz? Cualquier tío puede decir con orgullo que se ha tirado a media plantilla del trabajo, pero una mujer sería tachada de increíbles barbaridades en milésimas de segundo -y debo dar gracias porque en España la lapidación no está bien vista-.

Dejando la ironía a un lado, no, no me encuentro sola por no tener pareja, no suplico que me violen por llevar minifalda y tampoco voy a morir entre gatos si decido no tener hijos. Ha llegado la hora de dejar las generalidades a un lado y ser iguales de una vez por todas. Si quiero, puedo llamar a X a las dos de la mañana y tomar un café con Y cuando eche a X de mi casa al despertarme. Y, desde luego, no voy invitarle a desayunar si no me apetece. Porque no hay sexo débil que valga y si quiero estar sola, pues lo estoy y punto, que tampoco es el fin del mundo no tener a un hombre al lado.

CC BY-NC-ND 4.0
No estoy sola por María del Mar García Mazón está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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