No somos más que nadie

No somos más que nadie

Nosotros somos este mundo enfermo y nosotros deberíamos ser su solución. Foto: vk.com

Nuestro planeta podría alimentar a 2800 millones de habitantes más de los que hoy viven en él. Pero la realidad es que el hambre es uno de los mayores problemas del mundo y 795​ millones de personas no tienen suficientes alimentos como para estar sanos. En África subsahariana, uno de cada cuatro habitantes sufre desnutrición, la cual es causa de casi la mitad de las muertes en niños pequeños cada año.

Esto no forma parte de la agenda setting de nuestros medios de comunicación.

Tampoco lo hace el tráfico de personas, el maltrato o la explotación, la concentración del poder en manos de unos pocos, el consumismo, la contaminación, la deforestación, los conflictos por narcotráfico, las especies en peligro de extinción, las mafias, el tráfico de armas, el efecto invernadero…

Palestina, Israel, Somalia, Pakistán, Libia, Ucrania, Yemen… Son países en los que hoy se viven conflictos socio-políticos en su forma más grave: la guerra.

El reciente atentado de París, debido al conflicto con Siria, es uno más de los problemas de nuestro mundo. Eso no significa, ni mucho menos, que tenga una importancia o gravedad menor. Significa que sucede aquí, a una distancia tan alarmantemente corta que asusta. Significa que no estamos aislados de los problemas, que no vivimos en una zona sana del planeta, una facción aislada alejada del mal. Significa que nosotros, los privilegiados, corremos peligro.

Es ahora cuando todos nos preocupamos por la causa, sentimos empatía por las personas que sufren y aunamos fuerzas en contra del terrorismo. ¿Significa eso que desconocemos que muchas más personas sufren en el mundo cada día? Por supuesto que no. Significa que preferimos mirar para otro lado, porque nos hemos creído que existen diferencias entre ciudadanos y que, por suerte, nosotros somos los superiores. Significa que es más cómodo permanecer en nuestra zona de confort, ignorar que el mal existe y ha existido siempre. Significa que somos hipócritas, que creemos que con una bandera francesa queda suficientemente claro que somos humanos, que empatizamos con los que sufren y estamos completamente en contra de hacer daño.

No podemos dejarnos llevar por lo que vemos cada día o por lo que quieren hacernos creer. No existen los buenos ni los malos, existen historias, pero, sobre todo, existen personas. Un arma es un arma en Occidente como lo es en Oriente. Más allá de las fronteras, del poder y del dinero, estamos los ciudadanos reales de un mundo enfermo, aquellos sobre los que recaen las decisiones de los que manejan los hilos. Si alguien tiene que entender que el dolor es universal y que así deben ser las fuerzas para combatirlo, esos somos nosotros.

Dejemos de pensar que solo existen los problemas que quieren que creamos que existen, preocupémonos de verdad por nuestros semejantes, por todos los que sufren innecesariamente en muchos rincones del mundo, y cuidemos el planeta que nos acoge. Solo así dejaremos de ser ignorantes, o más bien, dejaremos de ser una panda de hipócritas pertenecientes a la misma manejable masa.

Imagen de perfil de Marina Rubio Bueno

Marina Rubio Bueno

CC BY-NC-ND 4.0
No somos más que nadie por Marina Rubio Bueno está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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