Papá, tengo un problema

  • No te preocupes, papá, porque el amor siempre vence al odio y a la ignorancia

Papá, tengo un problema; tenemos un problema. Hay gente aquí que no nos quiere, que no nos tolera: que nos odia.

Un día, hace más de dieciocho años, incluso antes de que yo naciera, descubriste que nuestro país no le iba a dar a tus hijos el futuro que tú querías para nosotros. Así que decidiste probar suerte lejos de  casa, en otro país. Eras y sigues siendo un valiente, porque hay que serlo para tomar esa decisión: cambiar de país, de idioma, de trabajo; vivir lejos de nosotros. Te perdiste mi nacimiento y mis primeras palabras, al igual que el primer día de colegio de mis hermanos. Tomaste un riesgo y decidiste que teníamos que reunirnos contigo, aquí, en España. Tomaste ese riesgo sin saber que nos íbamos a enfrentar desde muy pequeños a un problema: el odio y el rechazo.

Ilustración de Snezhana Soosh Foto: @vskafandre

Nunca te he contado, papá, todas las veces que me insultaron o humillaron por ser de fuera, por ser musulmana, por llevar velo. Nunca te he contado las veces que me tragué las lágrimas en el instituto para no darles el gusto a aquellos que no me querían ahí. Tampoco te he contado todas aquellas ocasiones en las que no pude reprimir las lágrimas de impotencia, de no entender el rechazo. Y menos aún las veces que he tenido que defenderme ante palabras llenas de odio, o mejor dicho, de ignorancia.

Papá, no pienses que te culpo; no lo hago. Tú no tienes la culpa de nada. Hiciste lo que un buen padre haría por sus hijos. No quiero que pienses que podías haberlo hecho mejor. Eres nuestro padre, pero hay cosas de las que no nos puedes proteger. No dudes en que hiciste lo mejor; tu decisión nos ha brindado grandes cosas: dominamos dos idiomas y conocemos dos culturas; somos una mezcla de ambas. Tu decisión nos ha brindado experiencias y, sobre todo, nos ha brindado gente, amigos; y eso, papá, es el mejor regalo que se le puede hacer a un hijo.

Sí, he sentido el rechazo y una forma de odio en mi propia piel; y lo sigo haciendo. Pero no te preocupes por mí, por nosotras: has criado a unas mujeres fuertes, esto no nos afectará mucho. Aprenderemos, creceremos y les demostraremos a aquellos que no nos quieren aquí que no somos diferentes a ellos; que por haber nacido fuera no somos unos ladrones; que por llevar velo no soy una sumisa; que por ser musulmana no soy terrorista. No te preocupes, papá, porque el amor siempre vence al odio y a la ignorancia; seremos felices en este país que convertimos en nuestro.

Fue mi decisión no compartir esto contigo, porque sé que tú también tomaste la decisión de no contarnos los problemas a los que te enfrentabas. Sé que querías que nuestra casa fuera un lugar seguro al que volver, y, a pesar de todo, lo es y siempre lo será; por eso siempre hemos logrado superarlo todo.

Gracias, papá, por ser un valiente, por darnos esta oportunidad; porque, a pesar de todo, volvería a elegir esto una y otra vez. ¿Y sabes qué, papá? De mayor quiero ser igual de valiente que tú.

Imagen de perfil de Nadia Ziani

Nadia Ziani

Estudiante de Periodismo e Información y Documentación. Amante de los libros y curiosa por naturaleza. Creo firmemente en el poder de la palabra como el arma más eficaz.

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