Publicidad en estado puro

Publicidad  Fuente: extradigital.es

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Foto: extradigital.es

El ser humano tiene la capacidad de autoconvencerse de que aquello que está haciendo mal, no lo está tanto -tan mal-. Pues lo mismo pasa con la publicidad: las personas tienen la certeza de que aquello que están viendo no entra en su mente y se hace un hueco allí; pero, la realidad es muy distinta. Es tan importante la publicidad que si dejara de existir nos sentiríamos vacíos, pensaríamos que nadie se preocupa por nosotros.

La publicidad no sólo tiene la capacidad de transmitirnos las cualidades de un producto, sino también de transmitirnos sensaciones, emociones: la capacidad de acoplar en nuestra sociedad los productos y que ya no sean eso, simples productos.

Vivimos tan acostumbrados a que por todas partes nos avasallen con publicidad, que esto ya forma parte de nuestra vida. Un estudio dice que de una media de 3000 anuncios que recibe cada día un ciudadano son 90, y televisivos, los más efectivos y los que más se quedan en la mente del consumidor.

Estamos en un punto en el que ya está todo inventado, y varias veces, y lo único que es capaz de diferenciarlo y hacerlo acorde a nuestras características es la publicidad. No sé si es bueno o malo que un anuncio nos transmita tantas sensaciones en segundos: desde darte alas, hasta hacerte creer que puedes adelgazar en diez días. No sé si la Coca Cola destapa la felicidad, pero lo que si sé es que cada minuto, en España, hay alrededor de 17 000 personas bebiendo una, y que esta llega a más del 90 % de la población.

A través de esta podemos construir nuestras “apariencias”, ya que según el prestigio o las características que crea, nos hace acercarnos más a un tipo de producto u otro. Un ejemplo de ello es la marca Viceroy con su eslogan “no es lo que tengo, es lo que soy”, el cual nos hace entender que no es comprar el reloj, sino llevarlo, porque el prestigio de la marca también lo llevarás contigo.

La publicidad es capaz de calar tanto que, a veces, una frase de un anuncio o eslogan se incorpora en nuestras vidas y comienza a formar parte de nuestro lenguaje. Sin embargo, a la hora de reconocer que la publicidad influye en nuestras decisiones, nadie es capaz de afirmar lo dicho. Según Furones, el consumidor y el loco tienen algo en común: no percibir las motivaciones y causas reales de sus actos.

Hagamos lo que hagamos, y queramos o no, el mensaje publicitario está siempre ahí, dispuesto a hacerse con nosotros y a estimular nuestras motivaciones.

Imagen de perfil de María Martínez González

María Martínez González

Estudiante de Publicidad y RR PP

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Publicidad en estado puro por María Martínez González está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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