Respeto, educación y democracia

  • A este país le toca reflexionar. España ha amanecido con la noticia del fallecimiento de la senadora valenciana Rita Barberá. Rápidamente, las muestras de condolencias y apoyo a la familia han corrido como la pólvora. Sin embargo, la burla irónica, el desplante y el comentario desafortunado también lo ha hecho con celeridad similar.
Rita Barberá fue alcaldesa de Valencia durante 24 años. Fotografía de 20 minutos.

Rita Barberá fue alcaldesa de Valencia durante 24 años. Fotografía de 20 minutos.

Confío en que el día de hoy siente un precedente en nuestra historia como el día en el que la denuncia pública a la clase política por parte de la ciudadanía y los medios se cobraron una vida. Se podrá estar más o menos de acuerdo con las ideas o los actos de Rita Barberá, pero me parece miserable y de una catadura moral ínfima ironizar o burlarse de la muerte de una persona.

Tweet de El Jueves sobre el fallecimiento de Rita Barberá.

Tweet de El Jueves sobre el fallecimiento de Rita Barberá.

La sombra de la corrupción ha marcado el declive de la que era conocida como la “alcaldesa de España”, especialmente a partir de los comicios municipales de 2015. Sin embargo, la ligereza con la que se ha juzgado públicamente a esta persona ha traspasado los límites de lo mesurado en muchas ocasiones, ya fuera desde el ámbito periodístico o en la misma calle. Demasiado cañón para tan pequeño objetivo.

Como ha declarado la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, los políticos también son personas. El juicio corresponde a la justicia, como su propio nombre indica. A la ciudadanía nos corresponde opinar libre y educadamente, mientras que a los medios informar y denunciar.

Señores, los españoles nos pasamos la presunción de inocencia por el arco del triunfo con más frecuencia y facilidad de la que deberíamos. Así actuamos con políticos, deportistas y demás personajes públicos. La élite política, dado el cargo que ocupa y el poder que ejerce, debe ser denunciada por los medios y someterse a la opinión del pueblo soberano, pero nunca olvidemos que nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Nadie.

El Congreso ha mostrado su respeto a Rita Barberá. Fotografía de Reuters.

El Congreso ha mostrado su respeto a Rita Barberá. Fotografía de Reuters.

Conocida la especial relevancia de Rita Barberá en la historia política reciente de nuestro país, lo propio radicaba en mostrar respeto por su figura o, como mínimo, evitar la burla. Por ello, no alcanzo a entender ciertas actitudes de algunos políticos o medios. Hoy han sido minoría y me alegro por ello. El duelo o el respeto por la pérdida de una figura política relevante denota respeto, civismo y educación. La burla y el insulto reflejan ignorancia y mal gusto.

Como integrante de varios medios de comunicación, ciudadano y demócrata convencido, considero que a todos nos corresponde reflexionar profundamente sobre qué tratamiento se hace con la corrupción y las personas que presuntamente caen en ella. La opinión resulta sencilla y se debe ejercer con libertad, pero también conlleva una responsabilidad. A los jueces corresponde meter a los corruptos en la cárcel. Respeto, educación y democracia.

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Alberto Martínez

Melómano, adicto al deporte y la información, interesado en la salud y la política. Stay strong and keep moving. #ImMadeOfSport

CC BY-NC-ND 4.0
Respeto, educación y democracia por Alberto Martínez está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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  • Fulgencio Ruiz Ayala

    Rita Barberá, la mujer que se burlo de las víctimas y los que se manifestaban pidiendo justicia por el accidente de metro en Valencia, la mujer que decidió invertir en un circuito de f1, un puerto deportivo para ricos, y en la ciudad de las Artes y las Ciencias, que se cae a trozos (diseñada por Calatrava “te la clava”) a pesar de haber costado cientos de millones, mientras dejaba a los estudiantes en barracones asandose en primavera y siendo desalojados por la lluvia en invierno. A la que llamaban la jefa, la que se gastó 25600€ del Ayuntamiento de Valencia para regalar naranjas a la cúpula del pp, la que se gastó 204000€ del Ayuntamiento de Valencia en viajes, choferes y coches privados en los últimos 4 años en los que estuvo gobernando, 13000€ en comilonas, la que, durante el 2011, se gastó cerca de 6000€ del Ayuntamiento de Valencia en alcohol y aperitivos. Resumiendo, la mujer que derrochó más de 278000€ del dinero de todos los valencianos en sus últimos cuatro años de mandandato. Un dinero que supone 35,3 años trabajados de una persona que gane el salario mínimo, 35,3 años. Rita Barberá actuaba como la dueña del cortijo, como la “Vito Corleone” de Valencia. La lástima es que haya muerto así, sin haber pasado por los juzgados, sin ser condenada y sin pagar por sus dispendios. Si la vida fuera un bar, Rita Barberá hoy se ha largado sin pagar su cuenta. Y el respeto, para el que lo merezca.